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Paul Seixas, cuestión de Estado

El reciente ganador de Euskal Herriko Itzulia se está convirtiendo en cuestión mayor en el Estado francés, creando un debate en el que ha intervenido hasta el presidente Macron. No es para menos porque el último francés en ganar el Tour fue Bernard Hinault hace ya 41 años.

Aficionados franceses jalean a Seixas en la etapa de Itzulia que acabó en Eibar.
Aficionados franceses jalean a Seixas en la etapa de Itzulia que acabó en Eibar. (Andoni Canellada | Foku)

¡Paren las máquinas! El Estado francés tiene una nueva perla en el ciclismo, el joven Paul Seixas, 19 años, un prodigio del pedal que, además, compagina su carrera deportiva con los estudios en una prestigiosa Escuela de Negocios. Su victoria por aplastamiento en Euskal Herriko Itzulia lo ha confirmado.

Un diamante en bruto en el país que alberga el Tour de Francia y que no lo gana desde que Bernard Hinault hizo sonar por última vez La Marsellesa en los Campos Elíseos en 1985, que ha llegado a las más altas instituciones del Estado.

Algunos medios han publicado que el mismísimo Emmanuel Macron ha tomado cartas en el asunto para que Seixas no abandone el equipo Decathlon, con quien tiene contrato hasta 2027, lo que le coloca en el punto de mira de las principales escuadras del pelotón.

Empezando por el UAE de Tadej Pogacar, cuyo director deportivo, Mauro Gianetti, aseguró recientemente que sería «un sueño» juntar a los dos prodigios bajo la misma bandera.

Ponerse a las órdenes del esloveno podría ensombrecer su progresión y todo el país quiere volver a vibrar en las cunetas durante el mes de julio con un auténtico candidato al primer escalón del podio.

El mismísimo Emmanuel Macron ha tomado cartas en el asunto para que Seixas no abandone Decathlon, como hizo en su día con Mbappé y el PSG

 

Una sensibilidad que no ha pasado inadvertida en el palacio del Elíseo, que ya hace unos años salió de su habitual reserva en materia deportiva para pronunciarse en favor de la continuidad de Kylian Mbappé en el París Saint-Germain.

En el caso de Seixas, supone un reto para la formación Decathlon, que cuenta con altas ambiciones en el pelotón y un presupuesto que ronda los 40 millones de euros para servir de trampolín a las ambiciones de su nueva promesa.

¿Será suficiente para convencerle de no escuchar los cantos de sirena que le llegan de diversos rincones?

Prodigio temprano

Prodigio desde muy temprana edad, el oriundo de Lyon, que comenzó a practicar el ciclismo desde los ocho años, no ha dejado de lado sus estudios pese a sus éxitos deportivos.

A su llegada al instituto, fue inscrito en un curso especial destinado a los deportistas profesionales, que le permite conciliar estudios, entrenamientos y competiciones, aunque pronto optó por la educación a distancia, que coincidió en 2023 con su fichaje por el AG2R, el antecesor del Decathlon.

Además de seguir su progresión deportiva, Seixas se obstinó en pasar la selectividad para poder acceder a estudios universitarios, algo que consiguió en las especialidades de ciencias económicas y literatura inglesa, con una nota de notable.

En ese momento se planteaba una gran decisión en su futuro: proseguir su formación académica o consagrarse al deporte de alto nivel en cuerpo y alma.

Sus profesores están encantados con la actitud que Seixas muestra en la Escuela. «Está muy implicado y motivado, es un gran currante»

 

«Apuesto por tener un proyecto paralelo, nunca sabes lo que te puede pasar», dijo el ciclista hace un año al diario ‘L'Équipe’ para justificar su decisión de inscribirse en una escuela de negocios.

La elegida fue la BBA de Lyon, que cuenta con un programa específico para deportistas de alto nivel que les permite seguir sus cursos a la carta.

El estudiante puede optar por completar la carrera en cuatro años o extenderla a ocho, pero también ofrece diferentes modalidades de clases y exámenes, que en todo caso pueden seguirse a distancia.

Sus profesores están encantados con la actitud que Seixas muestra en la Escuela. «Está muy implicado y motivado, es un gran currante», cuenta a ‘Le Figaro’ el responsable de pedagogía de la BBA, que desvela que su nota ronda los 14 sobre 20.

A la pregunta que aún no ha respondido el corredor es la que la afición francesa entera espera: ¿Correrá el próximo Tour? Al menos en la escuela tendrá vacaciones en julio.