
El primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, ha ordenado al Ejército ocupar el 70% del territorio de Gaza, después de que las tropas israelíes pasaran de controlar de en torno al 52% al 64% de la Franja en los últimos meses, violando así el acuerdo de alto el fuego que preveía su retirada progresiva del territorio palestino.
«Ahora estamos en el 60% de la Franja de Gaza, más o menos. Estábamos en el 50%, ahora hemos avanzado al 60%», ha afirmado en un coloquio en Cisjordania en el que, tras ser interpelado por los colonos del público para que se ocupe la totalidad de la Franja, ha respondido: «Esperen, vayamos por orden. Primero el 70%».
«Mi orden es avanzar hacia...», se disponía a decir el mandatario, momento en el que la audiencia clama «¡el cien!», lo que ha desencadenado su respuesta sobre tomar el control de hasta el 70% del enclave. «Empecemos por ahí», ha añadido, sin descartar la ocupación total.
A mediados de mayo, el jefe del Gobierno israelí ya celebró que el Ejército se hubiera expandido más allá del territorio de la Franja que pasó a controlar tras el alto el fuego del pasado 10 de octubre. Al inicio de la tregua rondaba el 52 %, que ha ampliado progresivamente en contra de lo estipulado en el acuerdo.
Desde entonces, el Ejército israelí trazó una línea bautizada como «amarilla» que hacinaba a los 2,1 millones de habitantes de la Franja en menos de la mitad del territorio. Esta demarcación no se manifestó en ningún momento como una frontera física, más allá de bloques de cemento y postes pintados.
Pero sí supone una línea letal para los palestinos que se acercan a ella, muchas veces sin saber siquiera dónde está. Los francotiradores y drones disparan contra cualquiera que se aproxime y que califican como «amenaza».
A la «línea amarilla» se sumó a finales de marzo la denominada «línea naranja», que aísla un área de 174 kilómetros cuadrados (casi el 48% de Gaza) en el cual el movimiento de organizaciones internacionales y ONG queda prohibido sin permiso de Israel.
El ministro de Defensa anuncia el plan de limpieza étnica
El anuncio de Netanyahu se suma a los planes que confirmó el ministro de Defensa israelí, Israel Katz, este miércoles para forzar el desplazamiento fuera de Gaza de la población, un plan de limpieza étnica que el Gobierno estaba gestionando a principios de 2025 pero quedó paralizado con la evolución de la ofensiva y el acuerdo de alto el fuego.
Visto que el Ejército israelí ha podido seguir con las matanzas y la ocupación a pesar de lo firmado, también retoma sus planes de expulsión de los palestinos.
«El plan de emigración voluntaria de Gaza también se implementará, todo a tiempo y de la manera correcta», ha escrito Katz en la red social X.
Ese mismo mes, Katz anunció la creación de un ‘Directorio para la Salida Voluntaria de los Residentes de Gaza‘ dependiente de Defensa, destinado a «asistir« a los gazatíes que busquen abandonar «voluntariamente» el enclave.
Haber convertido Gaza en un infierno donde se expanden el hambre y las enfermedades son parte de esta «asistencia» israelí. Según el Centro Satelital de la ONU (Unosat), el 81% de todas las estructuras de Gaza han sido dañadas o destruidas
La mayoría de la población reside en tiendas de campaña o edificios dañados, ante la imposibilidad de emprender la reconstrucción o regresar a sus hogares.
Al menos 73.000 personas han muerto desde octubre de 2023, pero el número real es seguramente más del doble. Y el Ejército israelí sigue matando a diario. En la noche del miércoles a diez personas, en el bombardeo contra una vivienda en el centro de la ciudad de Gaza. Entre los fallecidos hay dos niños de 12 años, uno de 13 y otro de 9 años, además de un adolescente de 17.
EEUU vuelve a sancionar a la relatora Francesca Albanese
La impunidad de Israel se ve reforzada además con el castigo a quienes denuncian el genocidio. El Departamento del Tesoro de EEUU ha vuelto a colocaren su lista de sancionados a la relatora especial de Naciones Unidas para los territorios palestinos ocupados, Francesca Albanese.
La medida llega apenas una semana después de retirar este castigo por el fallo de un tribunal que, días antes, dictaminó la suspensión de sanciones contra la jurista.
El juez de distrito Richard Leon había estimado que las restricciones impuestas contra Albanese violaban sus libertades de la Primera Enmienda, al estar dirigidas directamente a sus declaraciones críticas con Israel, sosteniendo además que afectaban a su marido, el economista del Banco Mundial Massimiliano Cali, y a su hija.
Sin embargo, un panel de tres magistrados del Tribunal de Apelaciones para el Circuito del Distrito de Columbia dictó una suspensión administrativa de la decisión del juez Leon, permitiendo al Ejecutivo volver a aplicar las sanciones en cuestión «hasta nueva orden del tribunal».

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