
Mientras el presidente de EEUU, Donald Trump, anunciaba una reunión con su gabinete para acordar una «decisión final» sobre la guerra, el jefe de la delegación negociadora iraní y presidente del Parlamento, Mohamed Baqer Qalifab, exigió a Estados Unidos que vaya más allá de las palabras.
Así, exigió que constate con actos su voluntad negociadora como paso imprescindible para superar la desconfianza de la República Islámica hacia una potencia que ha roto los acuerdos alcanzados y ha bombardeado el país persa en medio de las últimas negociaciones.
Qalifab señaló que Washington solo reacciona al uso de la fuerza al apuntar que Irán solo está obteniendo concesiones «gracias a los misiles y no al diálogo», que solo está sirviendo para que Irán explique esta posición.
De hecho, la actual guerra comenzó cuando EEUU lanzó en verano pasado junto a Israel un ataque contra territorio iraní, el mismo día que debía celebrarse una de las reuniones negociadoras entre Washington y Teherán sobre el programa nuclear de Irán.
Qalifab insistió en que Teherán «ya no confía ni en las garantías ni en las palabras» y que «el único criterio a seguir es el del comportamiento» de Estados Unidos.
La propia reunión sirvió para enredar más y aumentar la desconfianza ya que, según “The New York Times”, acabó sin decisión alguna.
Así pues, el negociador iraní afirmó que Irán «no actuará hasta que la otra parte lo haga y siempre teniendo en cuenta que siempre perdurará la amenaza del conflicto. «El ganador de cualquier acuerdo es el que mejor se ha preparado para una guerra al día siguiente», concluyó.
A los antecedentes poco fiables de Trump y EEUU se suman las maniobras de Israel que intenta dinamitar la negociación y volver a bombardear el país presa.
Por su parte, el vicejefe de Gabinete de la Casa Blanca, Stephen Miller, aseguró que Irán había hecho «concesiones significativas, sustanciales y trascendentes que habrían sido imposibles hace poco tiempo». Pero negó que hubiese un acuerdo definitivo sobre la mesa, en respuesta a la información publicada horas antes por el portal Axios, que anunció un preacuerdo con Irán para desbloquear el estrecho de Ormuz y extender el alto el fuego, algo que Teherán negó poco después.
Según Axios, Irán no impondrá ningún peaje en Ormuz y EEUU levantará el bloqueo marítimo que ha impuesto contra buques iraníes y desbloquearía activos bloqueados de ese país.
El enriquecimiento de uranio por parte de la República Islámica y los stocks que conserva de este material sería abordado durante la extensión de 60 días del alto el fuego.
Miller garantizó que la reapertura total de esta estratégica vía está en esa lista de concesiones, en línea con las reclamaciones que la Casa Blanca lleva haciendo desde el inicio de la guerra. También añadió que EEUU nunca aceptaría que Irán desarrolle armas nucleares, algo que Teherán siempre ha dicho que no ambiciona.
Washington aseguró que, pese a los ataques que lanzó el miércoles contra Irán y a la respuesta iraní contra una base estadounidense en Kuwait el «alto el fuego se mantiene».
Pero el portavoz del Ministerio de Exteriores iraní, Esmail Baghaei, advirtió que aún no se ha alcanzado un acuerdo final y subrayó que todavía no se ha negociado nada sobre el programa nuclear.
Omán, entre la negociación y la amenaza
Pese a lo avanzado por EEUU sobre Ormuz, Irán continúa con sus planes para mantener el control del estrecho. El ministro iraní de Exteriores, Abas Araqchi, habló sobre la «futura administración» del estrecho de Ormuz con su homólogo omaní, Badr bin Hamad al Busaidi, y expresó «la solidaridad de Irán con Omán ante cualquier amenaza».
El Ministerio de Exteriores de Irán también condenó la «retórica amenazante» de EEUU, que consideró «un intento de chantajear a un Estado independiente y miembro de Naciones Unidas».
Se refería así a la que hace unos días Trump lanzó contra el país árabe si trataba de controlar el estrecho con Irán. «Omán se comportará como todos los demás o tendremos que volarlos por los aires», declaró Trump.
El secretario del Tesoro, Scott Bessent, afirmó que Omán ha asegurado a Washington que no planea unirse a Irán en el cobro de peajes en el estrecho de Ormuz. Irán en un principio mantuvo que exigiría el cobro de un peaje por el tránsito en el estratégico paso, pero más tarde lo sustituyó por el cobro de «servicios de navegación» y medidas para proteger el medio ambiente.
En Ormuz, la tensión se mantiene pese a las negociaciones. Las Fuerzas Armadas iraníes lanzaron disparos de advertencia contra «buques infractores» y una fuente militar aseguró que un dron estadounidense fue interceptado cerca de la ciudad de Bushehr.
A su vez, el Ejército estadounidense señaló que ya ha cerrado el paso a 115 buques comerciales en seis semanas de bloqueo de los puertos iraníes.
Gaza
El Ejército israelí mató a tres presonas e hirió a varias más en el área de Al Mawasi, donde residen decenas de miles de desplazados por la ofensiva genocida.
Israel avanza hacia el centro de Líbano
El primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, confirmó que las tropas de el Ejército israelí han cruzado más allá del río Litani, avanzando hacia posiciones estratégicas desde el sur de Líbano hasta el centro del país.
«También estamos operando en Beirut y en el valle de la Bekaa», añadió en una visita para arengar a las tropas en territorio libanés, en la que también participaron el ministro de Defensa, Israel Katz, y el jefe del Estado Mayor, Eyal Zamir.
Israel ha matado a más de 3.300 personas desde principios de marzo. En los bombardeos de ayer murieron al menos once personas. En la localidad de Al Sharifat, una mujer, su hija, así como a un niño de nacionalidad siria.
Además, 15 personas resultaron heridas, entre ellas tres menores, víctimas que desmienten el discurso de Netanyahu que calificó los ataques como «duros golpes a Hizbulah». En Adlun, en el distrito de Sidón, las tropas israelíes mataron al menos a ocho personas de nacionalidad siria. El Ejército israelí preparaba nuevos bombardeos para la noche, al emitir una nueva orden de evacuación, en este caso para la localidad de Ain Qana.
En los últimos días, Israel han ordenado que toda la población del sur de Líbano, donde antes de la guerra vivían 800.000 personas, abandone sus hogares. La ocupación y las muertes aumentan mientras delegaciones militares de Israel y del Líbano se reunían en Washington. El presidente libanés, Joseph Aoun, mantuvo también una conversación telefónica con el secretario de Estado de EEUU, Marco Rubio.

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