
Israel anunció ayer sus nuevos objetivos territoriales en Líbano. Mediante tres órdenes de desplazamiento forzado, un delito según el derecho internacional, el Ejército de Israel ordenó a una decena de poblaciones del sur de Líbano, situadas al norte del río Litani, que se marcharan «al norte del río Zahrani», a 15 kilómetros al norte del cauce anterior. El avance israelí se combina a diario con ataques tanto diurnos como nocturnos. Fue durante la madrugada de ayer cuando nuevos bombardeos dejaron al menos tres muertos y en torno a una decena de heridos. Dos de ellos, padre e hijo, murieron alcanzados por el impacto de un dron en el barrio de Al Marj, en Ansar; un ataque que hirió a siete miembros de su familia, según la agencia oficial de noticias libanesa NNA.
En medio de esta ofensiva, el presidente de Líbano, Joseph Aoun, mantuvo ayer una reunión de emergencia con el primer ministro Nawaf Salam. La presidencia denunció «las constantes amenazas contra la población civil y los reiterados llamamientos a que abandonen sus hogares y sus medios de subsistencia», y el comunicado publicado informa de que las conversaciones sirvieron también para abordar «los preparativos» para la próxima ronda de negociaciones con Israel, prevista para el 2 y 3 de junio. Por su parte, Hezbollah anunció nuevas operaciones en el sur del país y ataques contra puestos de mando del Ejército israelí.
Más al sur de la costa mediterránea, la Franja parece ser la gran olvidada entre tanto frente abierto. Ayer tres palestinos murieron y varios más resultaron heridos. Uno de los ataques fue con drones israelíes en el centro de la ciudad de Gaza, y se dirigió contra un grupo de personas cerca del mercado de Firas, una de las zonas comerciales más concurridas de la ciudad. Mientras continúan los ataques israelíes en todo el enclave, según informó la agencia oficial de noticias Wafa.
Narrativas enfrentadas
A poco menos de 1.500 kilómetros de Beirut, el control sobre el estrecho de Ormuz sigue siendo la principal disputa, junto al armamento nuclear, que condiciona las otra vez fallidas negociaciones entre Washington y Teherán. Mientras que Irán aseguró haber permitido el cruce de 20 buques mercantes durante la jornada de ayer, el Mando Central de EEUU (CENTCOM) afirmó que sus fuerzas han «inutilizado» un buque con pabellón de Gambia que intentaba navegar hacia un puerto iraní. Según este centro, las fuerzas estadounidenses han inutilizado cinco buques mercantes y han desviado a 116 para hacer cumplir plenamente el bloqueo.
Los objetivos maximalistas de Trump, según Irán, son los responsables de que las negociaciones volvieran a no llegar a ningún puerto ayer. Aun así, a priori un acuerdo parece preferible para EEUU, aunque ha habido ataques puntuales de la ofensiva. Ali Akbar Dareini, investigador y colaborador de la revista del Centro de Estudios Estratégicos de Teherán, cree que «Trump no tiene buenas perspectivas de reanudar la guerra porque ya lo intentó y fracasó… sabe que si reanuda la guerra, tendrá que hacer frente a enormes consecuencias políticas y económicas. La economía mundial se verá gravemente afectada».
Aun así, el escaso valor que Trump ha atribuido a su palabra puede llevar a Irán a pensar que «los estadounidenses están ganando tiempo y preparándose para reanudar la guerra».

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