
El número total de muertos en el Líbano alcanza ya los 3.412 desde el inicio de la ofensiva israelí el pasado 2 de marzo; una cifra que sumó 41 víctimas ayer en medio de una nueva escalada y a pesar del alto el fuego entre Tel Aviv y Beirut. A los fallecidos se añade la consolidación de la invasión israelí en el sur del país.
Este fin de semana, tras avanzar desde Nabatieh, el ejército sionista tomó la estratégica e histórica fortaleza del Castillo de Beaufort (Qalaat al-Shaqif en árabe), sentando así las bases para un control y ocupación del sur libanés a largo plazo.
Israel lanzó ayer más de cuatro oleadas de ataques aéreos consecutivos contra la histórica ciudad costera de Tiro, la metrópolis más importante del sur fenicio, dirigidos específicamente al barrio de Al Raml, en el que resultaron afectadas zonas residenciales, infraestructura, comercios, redes eléctricas y carreteras, indicó la Agencia Nacional de Noticias libanesa (ANN).
A ello se suma el anuncio de la toma del Castillo de Beaufort, que devuelve al primer plano a una fortaleza con un peso histórico singular en el sur de Líbano. Construida por los cruzados en el siglo XII, domina amplias zonas del sur libanés y el norte de Israel. En 1982 fue escenario de una batalla entre las fuerzas israelíes y la OLP que dio inicio a una ocupación israelí que se prolongó hasta el año 2000.
«La captura de Beaufort es un hito crucial y un cambio radical en la política que estamos llevando a cabo», manifesto el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, «y mis órdenes son ahora afianzar y extender nuestro control sobre las zonas que estaban bajo el dominio de Hezbolá». Su intención, agregó, es la de extender todo lo posible la «zona de seguridad».
El próximo objetivo apunta al río Zahrani, a 15 kilómetros al norte del Litani, como sugieren las órdenes de evacuación forzada que el Ejército israelí envió a la población libanesa durante este fin de semana. «Cualquier movimiento hacia el sur podría poner sus vidas en peligro», amenazó el Ejército en una alerta generalizada a todos quienes siguen residiendo entre ambos ríos.
Como prueba, la agencia NNA informó que la ciudad de Deir Zahrani, ubicada a menos de un kilómetro al sur del río del que toma el nombre, lleva desde el sábado siendo escenario de intensos ataques y bombardeos israelíes, dirigidos en su mayoría contra el barrio árabe cercano a la sede municipal.
Este avance representa la incursión israelí más profunda en el Líbano en más de un cuarto de siglo. Así, las fuerzas israelíes ocupan ya unos 2.000 kilómetros cuadrados de territorio libanés, casi una quinta parte del país.
Mientras tanto, funcionarios israelíes y libaneses negocian, con mediación estadounidense, una salida que incluya el desarme de Hezbolá. La milicia chií rechaza las conversaciones en medio de los continuos ataques israelíes. El secretario general de la organización, Naim Qasem, rechazó categóricamente cualquier desarme y advirtió de que el objetivo de Israel es «ocupar el Líbano progresivamente».
La ofensiva israelí ha generado nuevas fricciones diplomáticas con el Estado francés. Ayer, París solicitó una sesión de emergencia del Consejo de Seguridad de la ONU -que se celebra hoy- y su presidente, Emmanuel Macron, advirtió de que «nada justifica la gran escalada en curso en el sur del Líbano».
Palestina
«Estamos tomando la iniciativa, operando en todos los frentes: en Siria, en Gaza, en Líbano; hemos establecido zonas de seguridad más allá de nuestras fronteras para proteger a nuestras comunidades», declaró Netanyahu. Las tropas israelíes siguen controlando más del 60% del enclave palestino mientras más de dos millones de personas malviven hacinadas. Solo en las últimas 96 horas, coincidiendo con la festividad del Aíd al Adha, 33 palestinos murieron a manos del Ejército israelí y más de 130 resultaron heridos.
En Cisjordania, las autoridades israelíes acabaron este domingo con la vida de un joven palestino de 26 años, Imad Harún Mahmud Ishtayeh, de un disparo en el muslo cerca de la barrera de separación entre Cisjordania y Jerusalén Este ocupados.
El incidente se produce en un contexto en el que Israel ha revocado los permisos de trabajo de unos 180.000 palestinos de Cisjordania, lo que ha empujado a muchos a intentar cruzar de forma irregular el muro de separación, donde habitualmente hay heridos y muertos por fuego israelí.
En concreto, según la Comisión de Resistencia contra el Muro y los Asentamientos, las tropas sionistas y los colonos llevaron a cabo 1.637 ataques en Cisjordania solo durante el mes de abril.
Negociaciones atascadas
Un frágil alto el fuego paralelo entre Washington y Teherán se ha vinculado cada vez más a los acontecimientos en el frente libanés. Los funcionarios iraníes advierten de que la retirada israelí del sur del Líbano es un requisito previo para cualquier progreso significativo en las negociaciones entre ambos países. El memorando en discusión incluiría un marco de alto el fuego para el Líbano, aunque Israel presiona a Washington para que el texto le permita seguir operando militarmente en el país vecino.
Con todo, las conversaciones parecen estancadas pese a que el presidente estadounidense, Donald Trump, afirmóase ayer que Washington está próximo a un acuerdo con Teherán sobre su programa nuclear, aunque mantuvo abierta la posibilidad de una respuesta militar si las conversaciones no prosperan.
A pesar de la amenaza militar, Trump recalcó que su resultado óptimo es la consecución de un acuerdo porque «salva vidas» y, además, «permite que el estrecho de Ormuz quede inmediatamente abierto nada más firmar».
La reapertura de este paso estratégico y el programa nuclear iraní son las dos principales cuestiones que se están tratando en la mesa de negociación. «Así de simple», remachó el mandatario estadounidense, para a continuación asegurar que las autoridades iraníes habrían renunciado incluso al desarrollo de armas nucleares.
Irán, por su parte, resta importancia a las declaraciones de Trump. El ministro de Asuntos Exteriores, Abbas Araqchi, respondió a las especulaciones sobre el texto del acuerdo descartando cualquier valoración «hasta que haya un resultado.
En este contexto, el jefe negociador de Irán y presidente del Parlamento, Mohamed Baqer Qalifab, avisó a EEUU de que no firmará ningún tipo de acuerdo de paz que vulnere los derechos fundamentales del país, y reiteró que exige de Washington pruebas tangibles de su buena voluntad negociadora habida cuenta de las enorme desconfianza reinante en la República Islámica hacia las intenciones del presidente estadounidense
«Los negociadores no confían en las palabras ni en las promesas del enemigo, y nuestro criterio son los resultados tangibles», afirmó Qalifab durante la presentación del nuevo mandato del Parlamento.

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