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Elkarrizketa
Alain Iriart
Lehendakari de Euskal Hirigune Elkargoa

«Hay que seguir trabajando juntos; es mi compromiso, lo tomo como una obligación»

Tras su investidura, Alain Iriart (Hiriburu, Lapurdi, 1959) ha concedido a Mediabask su primera entrevista extensa. ¿Cómo gobernará este abertzale de izquierda? Su apuesta es clara: descentralizar la institución, poner a los electos en el centro, y hacer del diálogo y la colaboración cultura.

(Patxi BELTZAIZ)

El pasado 11 de abril, Alain Iriart fue elegido presidente de Euskal Hirigune Elkargoa (Mancomunidad Única de Ipar Euskal Herria). Por primera vez en su corta historia, esta institución conocía la alternancia con la llegada de un abertzale de izquierda al frente. El exalcalde de Hiriburu remplazaba en el cargo al alcalde de Baiona, Jean-René Etchegaray, que ocupó el cargo desde su creación en enero de 2017 hasta abril de 2026. Todavía instalándose en su oficina, sin hincar el diente a los dosieres y recién nombradas sus vicepresidencias, Iriart dice ir cogiendo maña y ritmo.

Sus paisanos de Hiriburu le hicieron un sentido homenaje para despedirlo: «Fue una gran sorpresa, que no necesitaba; creía que algo harían, pero nunca pensé que todos los electos que estuvieron en los últimos 30 años estuvieran allí. Una aventura humana, cinco equipos municipales diferentes, comencé como concejal de la oposición, hice cuatro mandatos de alcalde y termino como concejal de la mayoría. Creo que está bien así, para el actual equipo de gobierno, para Hiriburu, y para Hirigune Elkargoa también. Esa ha sido mi decisión, no todos la comparten, pero…».

Su elección ha sido una sorpresa, ha creado una situación inédita, con un presidente abertzale de izquierda en un territorio anclado en el centro-derecha.

Ha sido una sorpresa para el gran público y para muchos actores. Ni yo estaba seguro de poder conseguirlo, aunque fui testigo de la voluntad de cambio que había entre los electos durante los encuentros que tuvimos entre la primera y segunda vuelta de las municipales y luego en la elección de la presidencia. No era favorito, el presidente Jean-René Etchegaray se presentaba y había tres candidatos, él, Peio Etxeleku y yo. La primera vuelta me colocó en segunda posición y esa voluntad de dar continuidad a lo que se había hecho bien (consolidar Elkargoa) y en segundo lugar, cambiar el modo de funcionamiento, esa voluntad que se ha manifestado con fuerza ha sido clave, más que la aparición de grupos políticos, que en sí no existían, aunque sí había grupos de electos que pedían cambiar el modo de gobernanza.

El día de la elección, el equilibrio de votos funcionó bien entre las dos votaciones.

Pero la lectura quizá es más compleja, porque los electos no enseñaron su voto, cuando me reuní con ellos nunca pedí el voto, a nadie. No sé quién votó a quién, se eligió democráticamente, había varios candidatos, y eso es un plus.

¿Sabe en qué se convertirá Bil Gaiten? ¿Se crearán otros grupos de electos?

No sé si Bil Gaiten o Elgarrekin Herriarentzat van a reconstituirse, si otros grupos se constituirán, aunque durante la campaña se hizo pública la idea de crearlos. Yo diferencio entre grupos políticos y grupos de electos. Creo que es importante que los electos se organicen, porque cuando eres alcalde o concejal, es muy difícil tener una visión de conjunto sobre todos los temas, que son muy numerosos.

Sus colegas esperan cambios: toma de decisiones, papel de los polos territoriales, ¿qué piensa hacer al respecto?

Mi intención es poner a los electos en el centro de nuestro dispositivo. Primeramente en el Ejecutivo, para que este no sea solo información descendente sino también un ejecutivo en situación de arbitraje, sobre estrategia, sobre las grandes orientaciones, las inversiones, la evaluación de nuestras políticas públicas. Y los electos que provengan de los polos territoriales tienen la responsabilidad de hacer propuestas desde los diferentes territorios. Hay que darles recursos para que emerjan sus propuestas y se hagan viables.

¿Tiene una idea más precisa sobre las cifras o de hasta qué punto podrán disponer de presupuesto propio?

La base de nuestra reflexión es esa: el pacto de gobernanza, que fue aprobado por el conjunto de los electos y ha sido readoptado al inicio de este mandato, permite justamente esta desconcentración, esta descentralización, aunque no define el método, la declinación y toma de responsabilidad de los electos. Eso es lo que nos disponemos a hacer. He nombrado a Nicole Etxamendi, que dirigirá la delegación sobre la descentralización, organizaremos talleres territoriales y nos hemos dado tres meses para dotarnos de una apuesta de un método que luego se decline en los polos territoriales. Con sus matices, porque no se declina la proximidad de la misma forma en Amikuze, donde hay un montón de actividades de proximidad que en Euskal Kosta-Aturri, donde tenemos cinco grandes villas (Baiona, Angelu, Biarritz, Bidarte, Bokale).

La política lingüística forma parte de las competencias de Euskal Hirigune Elkargoa. La reivindicación de hacer la selectividad en euskara (baxoa, o baccalauréat en francés), está en el meollo del debate político. El gobierno anuncia la posibilidad de hacer una especialidad en euskara, ¿ve nuevas perspectivas en la enseñanza en euskara?

Es importante definir un marco legal estable para que cada año no nos estemos preguntando cómo van a pasar nuestros chavales sus exámenes. Ha sido necesaria la movilización de todos los actores del euskara (electos, parlamentarios, Elkargoa...) para que este anuncio haya podido ser realizado. Ese anuncio del ministro hace falta que se escriba en el detalle pero indica una voluntad, de poder pasarlo en una especialidad, matemáticas, veremos. Hay que seguir hasta conseguir ese marco justo, eficaz y duradero.

¿Podrían representar las elecciones presidenciales un riesgo para ese marco?

Es mejor tener un marco que no tenerlo. No sé lo que va a suceder en 2027. Por supuesto que hay preocupaciones sobre una eventual victoria de la extrema derecha, pero se necesita un marco hoy y ahora, construido desde diferentes sensibilidades. Creo que es más difícil deconstruirlo que negarse a construirlo. Trabajamos con mensajes positivos, que dan esperanza, creo que el pueblo puede votar diferente a lo que los medios auguran.

En relación a la vivienda, ¿qué piensa hacer ahora?

La prioridad es la vivienda permanente y no la residencia secundaria. Hay que decir las cosas claramente. Creo que desde que metemos dinero público nos debemos a la exigencia de vivienda permanente. También hay muchas cosas a hacer con las viviendas vacías. No diría que ha sido por una falta de ambición de Elkargoa, habíamos apuntalado la apuesta por la vivienda social pero hoy es la crisis, el aumento del precio de los materiales, las tierras se están volviendo escasas y muy caras a pesar de la intervención fuerte de los ayuntamientos. Hay que hacer vivienda social para permitir a jóvenes y no tan jóvenes tener una vivienda acorde a sus ingresos.

Es abertzale, de izquierda, pertenece al partido EH Bai. ¿La imagen de un lehendakari partidista puede ser una dificultad a la hora de abordar la evolución institucional frente al Estado o a otros electos como Jean-Jacques Lasserre o Max Brison, que no ha dicho nada positivo sobre los abertzales últimamente?

Soy abertzale, mi compromiso viene de lejos, creo en la fuerza de lo colectivo para cambiar las cosas, en que cuando queremos cambiar algo estructuralmente es bueno trabajar codo con codo con compañeros que tienen la misma visión. Pero soy el presidente de Euskal Hirigune Elkargoa y no el abanderado de un partido político, aunque mis convicciones y compromisos son conocidos. Hay que saber trabajar juntos, si hay una sensibilidad política que está más representada es el centro-derecha. Pero ante todo somos representantes de nuestros pueblos. Y yo soy el garante de ese trabajo colectivo. Presto poca atención a esas expresiones antiabertzales, creo que son el 10%, hacen mucho ruido para intentar no dejar ver que la gran mayoría del pueblo, el cuerpo de nuestra política está a lo que está. Me concentro en ese 90%. Creo también en el trabajo de fondo, sea cual sea la sensibilidad política. Yo tengo la mía. Si va a haber una evolución institucional, hará falta que los actores sobre el terreno que somos, electos, sociedad civil, Batera, Consejo de Desarrollo, parlamentarios… busquemos espacios de trabajo conjunto. Si queremos esa evolución institucional todos debemos compactarnos y ponernos manos a la obra.