
Elegando la atención acaparada por el conflicto en Oriente Próximo en los últimos meses, el presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, dirigió el jueves una carta abierta a su homólogo ruso, Vladímir Putin, afirmando que sería «un error limitarse a esperar» a que la guerra en Europa vuelva a ser la preocupación principal de EE. UU., y que, por ello, la paz solo podría alcanzarse «mediante un diálogo directo» entre Ucrania y Rusia. En la carta, Zelenski sostiene que Rusia empieza a sentir el desgaste del conflicto, con crecientes costes internos como inflación, escasez de combustible y malestar social. Advierte a Putin de que una guerra prolongada podría erosionar su poder, apelando a precedentes históricos en Rusia donde el cansancio social ha derivado en cambios políticos.
El rechazo de Putin a la propuesta fue rotundo: «Por ahora, no le veo sentido». Fue durante el plenario del Foro Económico Internacional de San Petersburgo —cuyo inicio se vio empañado por bombardeos ucranianos cerca de la zona el pasado miércoles— cuando el presidente ruso calificó de «grosero» el estilo epistolar elegido por Zelenski y aseguró que, más que facilitar, la carta pretendía hacer «imposible» la celebración de unas negociaciones. Tratando de justificar parte de su negativa y mostrando poca confianza en la palabra de Zelenski, Putin recordó a la audiencia que Kiev pidió hace tres semanas reunirse con un empresario ruso, quien le transmitió el deseo de Zelenski de celebrar un encuentro cuanto antes. Solo un día después, el ejército ucraniano bombardeó una residencia estudiantil en la ocupada región de Lugansk, donde murieron 21 personas.
Así, el presidente ruso no dudó en animar a su ejército a seguir avanzando por territorio ucraniano: «No hay que dirigirse al autor de esa carta, al aficionado al género epistolar, sino a nuestros soldados en el frente (…) todo el país os está mirando, está orgulloso de vosotros, confía en vosotros. Seguid trabajando, hermanos».
Simbolismo explícito
La carta llegó al Kremlin en un momento en el que se han intensificado claramente los ataques por ambas partes: el ataque contra un autobús en Donetsk por parte de Ucrania dejó ocho víctimas mortales, mientras que ofensivas rusas han causado al menos 12 muertos recientes en Ucrania. La publicación de la carta parece tener una clara intención de presionar al Kremlin y reforzar la imagen de Ucrania como actor dispuesto al diálogo. No es la primera vez que Zelenski propone negociaciones directas, pero ahora lo hace en un momento que percibe favorable tras recientes avances militares ucranianos.
Las reacciones desde Bruselas al ofrecimiento de Zelenski son muestra de ello. «Cuenta con todo nuestro apoyo en lo que respecta al contenido de la carta», indicó la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen. En esa misma línea, la portavoz comunitaria Anitta Hipper agregó que la Unión Europea se centra en los hechos: mientras Ucrania y la UE quieren la paz, Rusia sigue atacando y, cuando ya se ha entrado en el quinto año de guerra, Rusia solo ha ocupado menos del 1 % del territorio ucraniano.
Poco han cambiado las posturas de ambas partes desde que el conflicto pareció estancarse territorialmente. Siguen enrocadas en una discrepancia clave: Rusia exige conservar los territorios anexados, mientras Ucrania se niega a ceder soberanía. Además, Putin se muestra reticente a aceptar mediación europea, al considerar que la UE no es neutral por su apoyo a Kiev. Por su parte, y como advertía Zelenski en su misiva, EE. UU. permanece centrado en la ofensiva iniciada junto a Israel en Oriente Próximo, que lejos de ver un final cercano, parece convertirse en otro error cronificado de una gran potencia.

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