Xabier Rodriguez
Kazetaria / Periodista

El Mundial más rico de la historia

En 2026 la FIFA espera batir un nuevo récord de ingresos, cuando su presidente, Gianni Infantino, cumple una década al frente de la institución. En este tiempo ha sabido tejer alianzas estratégicas para consolidar su posición y contar con financiación para sus proyectos.

Gianni Infantino, presidente de la FIFA, recientemente en un acto en Ottawa, Canadá.
Gianni Infantino, presidente de la FIFA, recientemente en un acto en Ottawa, Canadá. (Dave CHAN | AFP)

A Gianni Infantino le gusta recordar que el de 2026 será el Mundial con más ingresos en toda la historia. Y tampoco es de extrañar; al fin y al cabo, ese era el objetivo cuando la FIFA decidió ampliar de 32 a 48 el número de selecciones participantes. Pero, siendo honestos con su presidente, hay que reconocer que el trabajo por mejorar el aspecto financiero de la FIFA ha dado sus frutos y desde que asumió la presidencia en 2016, se han multiplicado los ingresos de la institución.

También es cierto que él mismo asumió ese compromiso cuando les dijo a los representantes de las 211 federaciones nacionales que «el dinero de la FIFA es vuestro dinero». Ocurrió en 2016, cuando lo acababan de elegir presidente y tenía que asegurarse el favor de cada una de las federaciones. Porque, no nos vamos a engañar, queda muy poco romanticismo en el deporte rey y por mucho que uno de los lemas de la FIFA sea «por el bien del fútbol», las palabras de Infantino ya dejaban en evidencia que el factor económico iba a resultar uno de los pilares de su gestión.

Para aumentar los ingresos, Infantino empezó tanteando el terreno con la propuesta de organizar Mundiales cada dos años, pero no tuvo mucho seguimiento. Fue el principal impulsor del Mundial de Clubes y la apuesta a punto estuvo de echarse al traste por falta de financiación. Con un torneo sin prestigio y encajado a finales de la temporada 24/25, la FIFA se vio obligada a garantizar importantes ingresos a los equipos participantes para asegurar la presencia de sus mejores jugadores. A pocos meses de iniciarse el torneo no encontraban televisiones dispuestas a pagar las cifras que pedían, hasta que firmaron un contrato con DAZN por los derechos de televisión para todo el mundo por valor de 1.000 millones de dólares, cifra que coincidía con la cantidad que la FIFA había prometido entregar a los clubes participantes.

A pocos meses de iniciarse el torneo no encontraban televisiones dispuestas a pagar las cifras que pedían, hasta que firmaron un contrato con DAZN por los derechos para todo el mundo por 1.000 millones de dólares

Porque sí, por mucho que la FIFA haya intentado diversificar los ingresos y se haya visto favorecida por el crecimiento del fútbol femenino, el producto que le garantiza una recaudación multimillonaria sigue siendo el Mundial masculino. Con este nuevo formato de 48 equipos para la edición de 2026 espera alcanzar una recaudación de 11.000 millones de dólares, superando los 7.500 de Qatar y los 5.300 de Rusia. Así también se entiende mejor el deseo de globalizar el fútbol de la FIFA. Ya lo dice uno de sus lemas, lo hace todo «por el bien del fútbol».

No tan mundial

A la FIFA también le gusta hablar del fútbol como el deporte más global y no miente cuando dice que el Mundial es el evento deportivo más seguido del planeta. Sin embargo, tiene una cuenta pendiente con la zona más poblada de la tierra. Porque, si el fútbol desata la locura en buena parte de América, África y Europa, no es el deporte principal en muchas partes de Asia. Los cinco países con más habitantes del planeta (India, China, Estados Unidos, Indonesia y Pakistán) reúnen al 45% de la población mundial y solo en el caso de Indonesia podría decirse que se trata del principal deporte del país. El plan de desarrollo del fútbol iniciado por Xi Jinping en China hace más de una década terminó fracasando y en la India y Pakistán no puede competir con la popularidad del cricket.

No se puede decir que la FIFA no contribuyera al plan de desarrollo chino. El propio Infantino visitó el gigante asiático y fue recibido por Xi Jinping cuando el Gobierno promovía el fútbol en el país y su liga atraía a estrellas internacionales del nivel de Tévez, Alexandre Pato, Lavezzi o Robinho. En los inicios de su mandato al frente del máximo órgano del fútbol mundial China se convirtió en uno de los aliados clave para los planes de Infantino, cuando el 'FIFAgate' había alejado a varias empresas occidentales del fútbol y patrocinadores chinos ocuparon ese lugar estratégico. Luego, escándalos de corrupción en la propia federación china alejaron el interés de su gobierno y el fútbol dejó de crecer en el país asiático.

Imagen de una de las 12 monedas conmemorativas emitidas para la Copa Mundial de la FIFA 2026 en la sede del Banco de México. (Alfredo ESTRELLA/AFP)

El sueño americano

El vacío provocado por el fracaso del plan de Xi Jinping fue ocupado por dos de los aliados que han terminado siendo fundamentales para Infantino y para el Mundial 2026. Si el FBI había destapado la corrupción en la FIFA, televisiones estadounidenses como la cadena FOX se beneficiaron del vacío generado a nivel empresarial y lograron consolidar su posición en mercados muy preciados para el fútbol, como los países latinoamericanos. Al mismo tiempo, inversores estadounidenses han visto en este deporte un buen mercado y en una década, se han duplicado los clubes ingleses con propietarios de origen estadounidense, tanto en la Premier League, como en The Championship, la primera y segunda división del país.

El interés que la FIFA buscaba con el Mundial 94 por parte de los estadounidenses lo ha terminado encontrando treinta años más tarde. De la mano del crecimiento de la población de origen hispano en el país, el fútbol ha ido ganando aficionados y ha terminado convirtiéndose en pieza clave de las estrategias televisivas. La llegada de Messi al Inter Miami en 2023 ha terminado por consolidar este crecimiento, en un contrato que incluía la opción de entrar en el accionariado del club y la participación en los nuevos ingresos que hiciera Apple TV a partir de la llegada del jugador argentino. De este modo, el Mundial 2026 se desarrollará en un contexto muy diferente al de 1994 y con una población mucho más interesada por el fútbol.

Con el Mundial como principal reclamo, ha tejido alianzas que le han permitido gobernar el fútbol con suficiente estabilidad. Ya ha anunciado que presentará su candidatura para la reelección en 2027 y parece difícil que algún otro candidato pueda hacerle sombra

El factor árabe

Infantino supo ver el interés de los Estados Unidos tras el despliegue del FBI con el 'FIFAgate', pero no es el único acierto que ha tenido el suizo. Cuando entró a dirigir la FIFA, los países árabes ya habían iniciado su propia carrera por entrar en el mundo del fútbol y el dinero procedente de estos países era ya una fuente de financiación extendida en este deporte. Si los Emiratos Árabes Unidos se habían hecho con la propiedad del Manchester City en 2008 y Qatar adquirió el París Saint Germain en 2012, Arabia Saudí compró finalmente el Newcastle United en 2021. Al mismo tiempo, Infantino brindó un apoyo clave para evitar las dudas respecto a la celebración del Mundial 2022 en Qatar tras el escándalo del 'FIFAgate' y posteriormente le concedió a este país la organización de los Mundiales sub-17 de 2025 y 2026. EAU también ha recibido su parte del pastel y allí se han celebrado tres ediciones del Mundial de Clubes durante el mandato de Infantino.

Pero la relación de la FIFA con Arabia Saudí ha sido todavía más estrecha. A lo largo de la década que Infantino lleva como presidente, la pujanza de las inversiones saudíes han cambiado el panorama del fútbol y el suizo ha sabido estrechar su relación con sus mandatarios. Tuvo un papel clave en la resolución del conflicto entre el país saudí y la televisión qatarí beIN Sports, que, en última instancia, resultó fundamental para que la Premier League aceptara la oferta del fondo soberano PIF sobre el Newcastle United. En 2023 intentó cerrar un acuerdo entre la agencia de turismo saudí y la FIFA para patrocinar el Mundial femenino y fueron las protestas de las futbolistas las que evitaron que terminara materializándose. Un año más tarde, la petrolera saudí Aramco, la empresa con mayor valor de mercado el el mundo, firmaba un acuerdo de patrocinio que la convertía en socio estratégico de la FIFA. A finales de año, Arabia Saudí conseguía uno de sus objetivos estratégicos cuando el Congreso Extraordinario de la FIFA le concedió por aclamación la celebración del Mundial de 2034. Fue poco después de aquello cuando el acuerdo con DAZN garantizó la financiación para el Mundial de Clubes. Unos días más tarde, Arabia Saudí entraba en el accionariado de la plataforma, que, desde entonces, ha seguido estrechando su relación con la FIFA y a día de hoy gestiona también el canal de streaming de la institución, incluyendo su archivo de los Mundiales.

La FIFA cuenta con un producto muy preciado a día de hoy entre los inversores e Infantino supo manejarlo desde su llegada a la presidencia de la institución. Con el Mundial como principal reclamo, ha tejido alianzas que le han permitido gobernar el fútbol con suficiente estabilidad. Ya ha anunciado que presentará su candidatura para la reelección en 2027 y parece difícil que algún otro candidato pueda hacerle sombra. 

Al mismo tiempo, en la última década, inversores estadounidenses y de los países árabes han ido entrando en el fútbol a través de los derechos de televisión o de la compra de clubes. Desde la FIFA, Infantino ha visto cómo se extendían fenómenos como la multipropiedad, mientras los fondos de inversión contribuían a financiar los proyectos en los que sustentar el crecimiento económico de la institución. Como consecuencia de todo ello, en este Mundial 2026 la FIFA espera batir récord de ingresos. Ya saben, todo «por el bien del fútbol».