
El baloncesto europeo acaba de perder a los 94 años a Vladas Garastas: uno de sus personajes centrales de finales de los años 80 y principios de los 90 del siglo pasado, ya que fue el último seleccionador soviético en vísperas de su desintegración y el primer seleccionador de la Lituania independiente, luego de haber forjado su carrera al frente del banquillo de Zalgiris Kaunas.
Después del oro de los Juegos Olímpicos de Seul 1988, la URSS comenzó su progresiva desintegración hasta su desaparición definitiva a finales de 1991. En 1989 todavía con representantes de la generación dorada de lituanos en el seleccionado –Sabonis, Marciulionis, Kurtinaitis...–, se tuvo que conformar con el bronce del Eurobasket de 1989, cediendo en semifinales ante Grecia a causa de un arbitraje más que polémico, lo que impidió que hubiese la esperada «revancha» de la cita olímpica en un torneo que supuso la explosión definitiva de Yugoslavia.
Paradójicamente, Garastas fue el único lituano de una selección soviética ya sin ellos, aunque sí con representantes bálticos como el letón Gundars Vetra o el estonio Tiit Sokk para disputar el Mundial de Argentina en 1990. Un torneo dominado de cabo a rabo por Yugoslavia y en el que la URSS logró una meritoria medalla de plata, pero en el que apenas opusieron resistencia en la finalísima en el Luna Park de Buenos Aires.
Una vez desintegrada la URSS, los Juegos Olímpicos de Barcelona 1992 y Atlanta 1996 logró sendas medallas de bronce con la selección lituana, consiguiendo además una renovación en la plantilla del combinado báltico, con la primera irrupción de jugadores como los Zukauskas o el exbaskonista Saulius Stombergas.
Ahora bien, quizá su momento más álgido a nivel de selecciones llegaría con la final del Eurobasket de 1995, cuando una Yugoslavia solo compuesta por jugadores de Serbia y Montenegro debió sudar sangre para deshacerse de una Lituania liderada por Sarunas Marciulionis, y que pasará a la historia por el amago de plante del combinado báltico, en protesta por un arbitraje que juzgaron hostil.
En lo que a clubes se refiere, Garastas fue el primer entrenador de Zalgiris Kaunas entre 1979 y 1989, destacando en su trayectoria el subcampeonato europeo de 1986 –mediatizada por la agresión de Arvydas Sabonis a Mihovil Nakic en la final ante la Cibona de Zagreb de los hermanos Petrovic– y los tres títulos soviéticos que encadenaron entre 1985 y 1987, superando al todopoderoso CSKA –TSSKA, según la nomenclatura de la época– de Moscú.
Una vez fuera de los banquillos, Garastas presidió la Federación Lituana de Baloncesto entre 2003 y 2011, etapa en la que Lituania cosechó el oro en el Eurobasket de 2003 y el el bronce olímpico en 2004 y del Mundial de 2010, al tiempo que, a trompicones, fueron saliendo jugadores de la talla de Linas Kleiza, Arvydas Macijauskas, Jonas Valanciunas o Domas Sabonis.
Así como la FIBA, la Euroliga y Zalgiris Kaunas han expresado sus condolencias a amigos y familiares, y han destacado el «legado» de un ser importante en un período transitorio del baloncesto en Europa, ya que tuvo que moverse en sociedades antagónicas entre sí empleando el basket como idioma de consenso.

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