
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció represalias contra Irán por haber derribado un helicóptero estadounidense en el estrecho de Ormuz en la noche del lunes, a pesar de que el ataque no dejó víctimas. «Dos pilotos estuvieron involucrados, ambos sanos y salvos. No obstante, Estados Unidos debe, necesariamente, responder a este ataque», declaró Trump en su red Truth Social.
Fuerzas estadounidenses rescataron a los dos tripulantes del helicóptero AH-64 Apache a las 23:33 GMT del lunes tras la caída de la aeronave cerca de las costas de Omán. «Los soldados fueron rescatados a salvo en unas dos horas y están en condición estable». afirmó el Centcom, el centro de mando de EEUU.
Previamente, el mismo día, el Ejército estadounidense había disparado en el golfo de Omán contra un buque petrolero que se dirigía a un puerto iraní por no someterse al bloqueo estadounidense, que desde el 13 de abril ha inhabilitados siete barcos con ataques similares y desviado otros 134, según el Centcom.
Unas horas antes de anunciar el ataque, Trump veía un acuerdo cercano con Irán para poner fin a la guerra y aseguró que la diplomacia estadounidense estaba realizando «últimos esfuerzos» para alcanzarlo. «Estamos en las etapas finales de lo que será un acuerdo muy, muy bueno», afirmó, sugiriendo que podría concretarse en «dos o tres días».
Pero los anuncios de Trump hace tiempo que dejaron de tener credibilidad y pueden significar tanto un acuerdo próximo como una reanudación de los bombardeos o la prolongación del estancamiento del conflicto.
Sirven, eso sí, para modular los precios del petróleo. Ayer volvieron a moderarse después de haberse disparado en las últimas semanas. Alrededor de las 12:00 GMT, el crudo Brent bajaba un 2,19% hasta los 92,19 dólares el barril.
Trump busca también un rápido acuerdo que dé salida a un conflicto que le puede costar votos en las elecciones de medio mandato en noviembre. Pero quiere hacerlo cantando «victoria» y se ha topado con la resistencia de un Irán capaz de aguantar a pesar de los duros golpes que ha recibido.
El analista Sina Toossi del Centro de Políticas Internacionales de Washington observa un significativo cambio estratégico que muestra que «Irán parece estar ganando mayor iniciativa a la hora de determinar cuándo, por qué y en qué términos se produce y termina la escalada».
En este contexto, Israel juega sus cartas como ariete de Washington con su agenda expansionista de ocupación de Palestina, Líbano y Siria.
Trump afirma controlar a su aliado, opinión que respaldaría la llamada de Trump a Benjamin Netanyahu y su improperio de «jodido loco», frente a los analistas que cuestionan si realmente es así.
Pero Teherán sostiene que ambos comparten la misma estrategia y la ofensiva sobre Líbano que Israel no detiene sería así la moneda de cambio con la que EEUU presiona en la negociación.
La República Islámica anunció el fin de su operación militar contra Israel el lunes, después de los ataques israelíes contra Beirut en los que murieron dos soldados de una unidad de defensa aérea y 20 personas resultaron heridas.
Irán sigue exigiendo que Líbano forme parte de un acuerdo para poner fin a la guerra con Israel y EEUU. Tel Aviv rechaza esta exigencia y Washington lo respalda.
Israel vuelve a atacar Tiro
A pesar de la advertencia iraní de respuestas más severas, Israel sigue tensando la cuerda. En el sur de Líbano, Tiro fue de nuevo ayer blanco de un fuerte ataque tras un llamamiento israelí a la evacuación.
La orden abarcó toda la ciudad, de 200.000 habitantes, incluido el barrio cristiano donde se habían refugiado los residentes de otras zonas de Tiro y pueblos vecinos. «El barrio cristiano está ahora prácticamente vacío», afirmó Walid al-Tawil, del consejo municipal.
Al menos nueve personas murieron y otras 29 resultaron heridas en un primer ataque contra el barrio de Al-Masaken al-Shaabiya, zona residencial densamente poblada ubicada en la periferia de Tiro. Los ataques aéreos también causaron daños a comercios y viviendas.
El barrio cristiano, en el extremo noroeste de la ciudad vieja, constituye uno de los enclaves más emblemáticos de la antigua urbe fenicia, declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.
Otro fuerte bombardeo durante la noche ya había matado a al menos ocho personas y herido a otras 32. Israel también atacó el distrito de Nabatiyeh, donde mató a cuatro personas, entre ellas a un adolescente de 16 años.
Por otro lado, dos miembros de la Defensa Civil Libanesa resultaron heridos durante una operación de rescate en Sharqiya, en un ataque de «doble toque» que Israel utiliza tanto en Líbano como en Palestina para matar a quienes acuden al rescate de los heridos en un primer bombardeo.
Arrestar niños
El ministro israelí de Seguridad, Itmar Ben Givr, planteó activar en Líbano toda la maquinaria genocida, incluso secuestrando niños. «Debemos pensar de forma innovadora. Ocupar tierras y matar a muchos terroristas es importante, pero lo que más duele es arrestar a sus mujeres y niños, y llevarlos a prisión», propuso.

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