La ecologista vasca Rosa Martínez, la llave para resolver la pugna interna en Sumar
La dirigente de Equo, Rosa Martínez, se perfila para ser la nueva coordinadora del partido, que atraviesa su peor crisis desde que lo fundara Yolanda Díaz en 2023. Habrá una lista única en primarias el 11 de julio.

Como si a la izquierda confederal le faltaran problemas, esta semana se ha hecho pública una feroz disputa interna en Movimiento Sumar, una joven formación que está abierta en surco por cuitas entre sus dirigentes, todos huérfanos de un liderazgo consolidado desde que en 2024 la vicepresidenta Yolanda Díaz decidiera dimitir de su cargo orgánico y se deslindara de toda responsabilidad directa o indirecta del desarrollo partidario.
Los bandos en disputa tienen dos caras visibles: la coordinadora general del partido, Lara Hernández, y la portavoz parlamentaria, Verónica Barbero, ambas puestas en sus cargos por decisión principalmente de Díaz. La disconformidad de buena parte de la ejecutiva con la conducción de Hernández viene desde hace meses, según consta a NAIZ por diversas fuentes, pero llegó a la eclosión en los últimos días con las dimisiones de la secretaria de Organización, Laura Moreno, y el secretario de Comunicación, David Comas.
Pero Moreno envió este lunes una carta a los miembros del Grupo Coordinador (una especie de Consejo Ciudadano en Podemos), a la que NAIZ tuvo acceso, y acabó siendo un detonante mayor, ya que en ella no solo acusaba a Hernández de mentiras e ineptitudes sino que filtraba la existencia de seis expedientes internos por acusaciones de presunto maltrato laboral (dos de los secretarios y cuatro de empleados del partido).
Hernández ha dejado saber que niega las acusaciones, tacha de «caza de brujas» todo lo dicho por sus adversarios y asegura que el tiempo le dará la razón y que esos expedientes quedarán en nada. Algunos de sus defensores, entre ellos los diputados Txema Guijarro y Manuel Lago Peñas, admiten que esos malos tratos pueden haber existido pero creen que todo es sobreactuado para utilizarla como chivo expiatorio y quedarse con la marca electoral.
Las dos partes intentan evitar «un terremoto que abone la sensación de cuesta abajo» y debilite a Sumar ante sus socios
El pequeño partido, con pocos militantes, escasos diputados autonómicos y concejales, permanece vigente gracias a ser socio minoritario del Gobierno y tener a su fundadora como vicepresidenta, por más que ella «ya pasa de todo lo orgánico hace tiempo», como explica una de sus colaboradoras. Pero esa pertenencia al Consejo de Ministros y el nombre del grupo parlamentario hace que persista la marca en la conversación pública y que hasta el CIS encueste por él (de hecho es el cuarto partido más votado del Estado, por ahora).
Todos anhelan evitar una disolución o incursionar en un desprestigio mayor ya que se aproximan meses de alta intensidad política y negociaciones de un frente electoral, y por tanto, inclusión de personas propias en las listas. «Todo esto no hace más que debilitar la posición negociadora de Movimiento Sumar frente a los otros tres socios de coalición. A pesar del enfado, tenemos que tratar de no generar un terremoto que abone la sensación de cuesta abajo», explica un dirigente cercano a Hernández.
La solución bilbaína
Es aquí cuando aparece uno de los portavoces de Sumar ante los medios, el ministro de Cultura, Ernest Urtasun, señalado como uno de los más activos ‘pacificadores’. El exdirigente de Iniciativa Per Catalunya Verds viene hace días intentando mediar entre los dos bandos y tratar de ser un dique a una crisis que podría acabar en la irremediable disolución.
También algunos en el partido creen que Urtasun interviene por otras razones: aunque no lo diga públicamente, no quiere descartar su candidatura a presidente del Gobierno (en caso que Pablo Bustinduy y Unai Sordo se mantengan en el ‘no’ y lo de Gabriel Rufián no prospere) y para ese fin le conviene un Movimiento Sumar existente. Urtasun milita en Catalunya en Comú, un partido que, como su propia denominación lo indica, no tiene anclaje en Madrid. El dirigente barcelonés funciona como un enlace de los ‘comuns’ en la fundamental región capital.
Según avanzaron a NAIZ varias fuentes, Urtasun ha enhebrado una solución que podría evitar un conflicto mayor: ha recordado una idea que ya había sido propuesta en febrero por el sector disidente: la de ungir como nueva líder a la exdiputada por Bizkaia Rosa Martínez, que aunaría consensos y voluntades.
Martínez, cuya actividad política principal ha sido en Bilbo, fue electa para el Congreso por Bizkaia en las legislaturas XI y XII tras concurrir a las elecciones como miembro del partido Equo, en la papeleta de la coalición con Podemos y, en los comicios siguientes, con el frente Unidas Podemos. En 2020 aspiró además a candidata a lehendakari de su partido pero perdió las primarias frente a Miren Gorrotxategi, lo que precipitó además la dimisión de Lander Martínez, que la apoyaba.
De perfil ecologista, es la actual secretaria de Estado de Derechos Sociales del ministerio que dirige Pablo Bustinduy, quien la quiso sumar a su equipo en la cartera en noviembre de 2023. Y como suele ocurrir en Sumar, tiene un prólogo de enfrentamiento con Podemos: confrontó con Juantxo López de Uralde, exdiputado por Araba cuando éste decidió abandonar Equo porque los ecologistas preferían unirse al experimento errejonista de Más País.
Rosa Martínez es la actual secretaria de Estado de Derechos Sociales y fue diputada por Bizkaia, además de intentar infructuosamente ser elegida candidata a lehendakari en 2020
Según sus estatutos, Movimiento Sumar debe tener dos coordinadores por lo que se está pensando que, con el objetivo de calmar las aguas, la otra cocordinadora sea Verónica Barbero, una de las mayores defensoras de desplegar el partido territorialmente, una de las deudas pendientes que muchos le echan en cara a Hernández y a Lander Martínez (removido por Díaz hace dos años).
Queda por definir si Hernández participará de esa lista única y formará parte de la futura ejecutiva, que se votará en primarias de afiliados (en Movimiento Sumar se paga una cuota) el próximo 11 de julio. Ser parte de esa ejecutiva sin escaño en el Congreso otorga 50.000 euros al año al dirigente, por lo que desde el sector contrario creen que sería un despropósito dar un ingreso fijo a una dirigente con seis expedientes abiertos por maltrato.
Mientras tanto, el partido trata de volver a la normalidad: el grupo coordinador de Movimiento Sumar ha votado este jueves por la noche que haya primarias en un mes y ha dicho a los periodistas que pide «disculpas» por no haber tenido «serenidad y cuidado en los últimos días». Personas presentes en el debate han indicado a NAIZ que dirigentes pidieron explicaciones a Hernández pero ella no ha respondido.
Por ahora nadie del partido querrá hacer declaraciones públicas sobre lo de Martínez ni sobre la permanencia (o no) de la todavía coordinadora general, pero en las últimas horas crecen las negociaciones para evitar un mal mayor y encontrar una salida que deje de retratar a la izquierda confederal como un pozo de conflictos cainitas.

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