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La gran diva Patti Lupone trae el más puro Broadway a Bilbo

La legendaria actriz y cantante estadounidense Patti LuPone, una leyenda de la escena de Broadway y que ha sido galardonada con tres premios Tony, dos Olivier y dos Grammy, cierra este miércoles 24 en Bilbo su gira estatal con su espectáculo ‘Songs from a Hat’.

De ese sombrero de copa salen muchas canciones.
De ese sombrero de copa salen muchas canciones. (TEATRO ARRIAGA)

Patti LuPone es una leyenda indiscutible de Broadway, del teatro musical en estado puro. Tras pasar por Málaga, Barcelona, Madrid, Tenerife y Gran Canaria, llega este miércoles 24 a Bilbo, donde cerrará su gira con un espectáculo único e imprevisible donde el repertorio se elige al azar desde un sombrero de copa. 

Entradas entre 40 y 69 euros (con descuentos), a la venta en la web Teatro Arriaga o en las taquillas del teatro en horario de venta anticipada.

Insolente, divertida, es una representante de una estirpe en peligro de extinción, cuya sola presencia sobre las tablas transforma la técnica en milagro y el escenario en un territorio de libertad absoluta. No estamos ante un espectáculo al uso, sino ante el despliegue de una artista que, tras cinco décadas de trayectoria, ha dejado de demostrar nada para limitarse a ser: un torrente de autoridad escénica, una voz que no necesita artificios y una personalidad magnética capaz de transformar cualquier teatro en su propio salón.

La gira, titulada ‘Songs from a Hat’, plantea una entrega total al azar. La decisión de confiar el repertorio a la extracción aleatoria de títulos desde un sombrero de copa elimina cualquier atisbo de rutina o encorsetamiento, dotando a cada velada de una frescura eléctrica. Acompañada únicamente por la precisión y el rigor de su director musical, Joseph Thalken, LuPone desgrana con naturalidad pasmosa los hitos que definieron su carrera, desde las icónicas partituras de ‘Evita’ y ‘Los miserables’ hasta su inabarcable aportación en ‘Sunset Boulevard’ o ‘Company’.

Lo que el espectador presencia no es una reconstrucción nostálgica, sino la reivindicación de una intérprete que entiende el escenario como un espacio de verdad pura, donde la técnica, perfeccionada durante décadas, desaparece para dejar paso a la emoción bruta. Asistir a esta función supone participar de una lección magistral de interpretación; la oportunidad, quizás única, de tener frente a frente a una figura cuya influencia ha redefinido el canon de las artes escénicas modernas y que, lejos de acomodarse, sigue desafiando las convenciones del directo con una solvencia pasmosa.