
No hubo graves errores ni animadversión. La nueva corrección de aquellos alumnos que pidieron una revisión de sus exámenes de la PAU ha hecho descender el número de ceros absolutos que se han dado en diversas pruebas, entre ellas especialmente las de Euskara y Literatura II, pero sin cambiar mucho las calificaciones finales. Se habría bajado de 168 a 108 ceros absolutos. Pero la variación de calificación media habría sido de 0,41. La nota media en euskara antes de la revisión era de 6,32 y tras ella de 6,34. Según datos iniciales, de todas las revisiones solicitadas, apenas un 20% habrá tenido un desacuerdo de más de dos puntos, que obligan a que un tercer tribunal vuelva a hacer otra evaluación.
Según apuntó ayer el rector de la EHU, Joxerramon Bengoetxea, en una comparecencia ante los medios, una explicación posible al incremento del número de ceros este año puede deberse al nuevo sistema de corrección de las pruebas de idiomas en la PAU fijada por el decreto 534/2024 de Madrid, que quita puntos por faltas de ortografía y la corrección gramatical. Es decir, una calificación de 2 podría pasar a 0 con nueve errores.
Hay también otras fuentes que atribuyen a este cambio, a esta verdadera exigencia en materia de idiomas, lo que puede haber dado lugar a este incremento de suspensos de este año. Pero, en cualquier caso, tanto el alumnado como sus profesores, están informados de cuáles son estos criterios antes de presentarse a los exámenes para estar preparado para ellos.
Joxerramon Bengoetxea explicó primero ante los medios y después ante el Parlamento que el sistema de corrección de los exámenes de la PAU es extraordinariamente garantista y anónimo. Además, cualquier alumno que no esté de acuerdo con una nota puede pedir una revisión de sus exámenes, que corre a cargo de alguien que no ha tenido nada que ver con la primera corrección. De hecho, en este año, lo han hecho 4.223 personas, que han pedido 8.127 revisiones. Para la prueba de Euskara y Literatura ha habido 1.178 peticiones, en Lengua Española y Literatura 1.179 y en inglés 1.137. Tras la revisión, los alumnos tienen derecho a ver personalmente los exámenes y recurrir oficialmente si siguen sin estar de acuerdo con su calificación.
El rector ha incidido en que es lícito estar descontento con una calificación: «El sistema ofrece mecanismos suficientes para revisarla. Lo que no resulta aceptable es trasladar a la sociedad la idea de que existe una arbitrariedad generalizada o cuestionar la profesionalidad de las personas que participan en la evaluación sin disponer de evidencias objetivas que los sustenten».
Señalamiento de Pedrosa
Además, Joxerramon Bengoetxea recordó que la PAU se lleva a cabo entre la EHU y el Departamento de Educación del Gobierno de Lakua. De hecho, ha explicado que hay 848 correctores en 41 tribunales, de los que 60,25% no dependen de la Universidad, sino que son profesores de secundaria y bachillerato.
Sin embargo, la consejera Begoña Pedrosa, sostiene que su Departamento tiene una función de «seguimiento institucional, colaboración y exigencia de garantías», por lo que «no corrige exámenes, no asigna calificaciones y no sustituye decisiones técnicas que corresponden a los órganos responsables de la prueba». «La gestión operativa de la PAU corresponde a la Euskal Herriko Unibertsitatea», se excusó ante los grupos parlamentarios.
Además, la consejera de Educación sembró la sospecha sobre la actuación de algunos evaluadores, señalando que «un total de 79 de los 168 ceros registrados en el examen de Lengua Vasca y Literatura de la última Prueba de Acceso a la Universidad (PAU), es decir casi un 47% del total, corresponden a exámenes corregidos por un único evaluador».
En cuanto a la concentración de ceros en un tribunal, Joxerramon Bangoetxea, recordó que hay aspectos valorables como la coherencia de un texto que da lugar a un «pequeño margen de discrecionalidad, que no de arbitrariedad» de cada corrector, donde un puede no ver coherencia, otro puede encontrarle alguna»
Exámenes iguales para todos
Frente a los partidos y familias que hablan de una suerte de persecución sobre centros concertados de modelo A, desde la EHU se asegura que los tribunales evaluadores no conocen de qué centro procede cada examen que corrigen.
Y, además, «el examen debe ser igual sin fijarnos de qué modelo vienen los alumnos y alumnas. Nosotros debemos aplicar esto, igual que ocurre en castellano igual y ocurre en inglés»", afirmó el rector para indicar a continuación que «las competencias mínimas son para todos y todas iguales, porque así se ha decidido en este Parlamento».
Joxerramon Bengoetxea mostró su «empatía» con los alumnos afectados, y subrayó la importancia de garantizar el cumplimiento de la normativa que regula estas pruebas. «No podemos hacerlo de otro modo», afirmó el rector de la EHU tras lo que aseguró que el examen de euskara estaba «bien formulado», si bien reconoció «preocupación» por los malos resultados.

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