
La segunda noche de bombardeos de Estados Unidos contra Irán aumentó los objetivos escogidos y, además de instalaciones militares, atacó infraestructuras civiles, como había amenazado Donald Trump unas horas antes, al apuntar que podrían destruir puentes e infraestructuras de energía que se habían reconstruido.
Así, en la noche del miércoles, aeropuertos, puertos, líneas de ferrocarril e instalaciones logísticas civiles fueron atacadas en cinco provincias iraníes.
Entre estos objetivos Washington eligió uno especialmente sensible en Ahvaz, en la provincia de Juzestán: el perímetro de la planta nuclear de Bushehr, además de la base militar de Choghadak y un puerto pesquero en el sur de la provincia.
Durante la guerra que comenzó el 28 de febrero se han producido varios impactos de bombardeos en las inmediaciones de la central de Bushehr, en cuya gestión participa la agencia atómica rusa, Rosatom, que llegó a evacuar a su personal en abril.
El Comando Central de EEUU (Centcom) dijo haber atacado 90 objetivos militares iraníes –entre ellos sistemas de defensa aérea, activos de vigilancia costera, depósitos de misiles y drones, capacidades navales e infraestructura logística a lo largo del litoral– con el objetivo de imponer «costos significativos» a Irán por, según Washington, violar el alto el fuego al atacar tres buques mercantes que navegaban por el estrecho de Ormuz.
Pero los objetivos elegidos indican que el propósito esta vez ha sido ir más allá y golpear las capacidades energéticas, comerciales y logísticas del país persa, y sobre todo sus conexiones con el este y las repúblicas centroasiáticas.
En los dos últimos días de ruptura del alto el fuego las fuerzas estadounidenses han matado al menos a 14 personas y herido a otras 78. Las tres últimas víctimas mortales se registraron en la madrugada del jueves cerca de Ahvaz.
«Esto es en represalia por el bombardeo de barcos de ayer por parte de Irán. ¡Si vuelve a ocurrir, será mucho peor!», amenazó Trump en su red Truth Social, tras los ataques.
Irán denunció una «violación clara» del acuerdo de alto el fuego pactado el 17 de junio entre Washington y Teherán.
Ataques a bases de EEUU
Unas horas después, la Guardia Revolucionaria iraní reivindicó 85 ataques contra bases estadounidenses en países del golfo Pérsico, en los que sus fuerzas navales y aéreas utilizaron misiles y drones, en respuesta al «incumplimiento de las promesas y las recientes agresiones» de Washington.
Concretamente, señaló haber atacado las bases de Arifjan y Ali Al Salem, en Kuwait, y las bases de Juffair y Sheikh Isa, en Bahrein.
Kuwait, Bahrein y Qatar activaron sus defensas antiaéreas. Las Fuerzas Armadas de Kuwait aseguraron que habían interceptado tres misiles balísticos, un misil de crucero y diez drones, en un ataque que causó al menos un herido y daños materiales en varios puntos del país.
También el Ejército jordano informó de que había interceptado y derribado ocho misiles lanzados desde Irán. Los últimos ataques contra Jordania lanzados desde territorio iraní fueron hace un mes, contra la base aérea Muwaffaq Salti, una de las más destacadas de la región y con presencia estadounidense.
La Guardia Revolucionaria advirtió a Washington que, «si se repite la agresión», se extenderán «contundentes respuestas» a otras bases estadounidenses en el golfo Pérsico.
Fuentes de EEUU afirmaron que los ataques iraníes no causaron daños graves y que no hubo «heridos americanos».
Pulso por Ormuz
El pulso entre Irán y EEUU, sobre todo por el estrecho de Ormuz, está llegando a un punto de no retorno, con la negociación para un acuerdo definitivo, que Trump ya da por acabada, con cada vez menos posibilidades de continuar.
El presidente estadounidense, que ya atacó Irán en medio de otras dos negociaciones previas, quiere imponer sus condiciones y evitar la imagen de haber cedido ante la República Islámica, mientras Teherán no está dispuesto a ceder el control sobre el estrecho de Ormuz, clave para el mercado de energías fósiles y fertilizantes mundiales.
Cada bombardeo y represalia complica más la situación y un error de cálculo puede hacer estallar una guerra global, aunque las consecuencias gravísimas del cierre de Ormuz pueden seguir forzando la negociación. Donald Trump dio por terminada la tregua el miércoles y su Administración justificó que los nuevos ataques buscan degradar la capacidad militar de Teherán y garantizar la libre navegación por el estrecho.
Por su parte, el presidente del Parlamento y negociador jefe iraní, Mohamad Baqer Qalibaf, advirtió que el tránsito por el estrecho depende de un acuerdo con Teherán. «EEUU aún tiene que aprender que la intimidación y la mala fe ya no quedan impunes. Que quede claro: si golpeas, te devolverán el golpe», aseguró.« No te revuelvas, solo te hundirás más: el estrecho de Ormuz solo se abrirá mediante 'acuerdos iraníes', no con amenazas estadounidenses», añadió.
A su vez, la Guardia Revolucionaria iraní afirmó que los ataques estadounidenses están afectando seriamente al tráfico en el estrecho y retrasan su reapertura total cuando se había restaurado a un 50% del nivel previo a la guerra por las rutas designadas por Teherán y con permiso de la Guardia Revolucionaria. Omán abrió una segunda ruta con apoyo estadounidense, que Teherán intenta inutilizar con ataques a varios cargueros.
Israel también amenaza
Benjamín Netanyahu, y su ministro de Defensa, Israel Katz, apuntaron la posibilidad de unirse a los ataques contra Irán «por tercera vez». Netanyahu aseguró que la guerra «aún no ha terminado» y que el Ejército israelí está preparado para cualquier escenario.
OTAN
El Gobierno de Irán denunció que los países de la OTAN «no podrán eludir su responsabilidad por su contribución a una agresión no provocada» y reprochó al secretario general, Mark Rutte, que «la autocomplacencia constante por participar en una guerra ilegal revela su mentalidad servil».
Portavoz de Hamas
En uno de los bombardeos en los que mató a ocho personas ayer en Gaza, Israel intentó acabar con el portavoz de Hamas, Hazem Qassem, en un ataque contra su vehículo en un concurrido mercado. Qassem sufrió graves heridas y su acompañamente murió.
Abu Safiya
«Esta es la última vez que me ves... Me trajeron aquí para matarme. No me veo sobreviviendo. Esto es el final», le dijo el doctor Hussam Abu Safiya a su abogado, Una comisión de la ONU exigió a Israel su «liberación inmediata, incondicional y segura» tras dos años de abusos continuados y graves.

Entierro de Ali Jamenei tras cinco días de funeral
Después de que más de 10 millones de personas participaran el miércoles en el cortejo fúnebre del que fue el líder supremo iraní Ali Jamenei en las provincias iraquíes de Nayaf y Karbala, su féretro regresó a Irán, junto a los de otros cuatro miembros de su familia, con destino a la ciudad de Mashad, segunda ciudad más grande del país persa, donde será enterrado.
El que fue líder supremo de la República Islámica murió el pasado 28 de febrero en los bombardeos conjuntos de EEUU e Israel, en el primer día de la guerra iniciada por ambos países contra la nación persa.
Cientos de miles de personas participaron también ayer en la procesión funeraria en Mashad, donde fue enterrado tras una semana de multitudinarios funerales en cinco ciudades iraníes e iraquíes.
Las calles estaban atestadas de personas que acompañaban el féretro del religioso que dirigió la República Islámica durante 36 años. Entre la multitud y en los edificios se observaban pancartas con el eslogan «Mataremos a Trump», un mensaje que se ha repetido en las ceremonias funerarias de los últimos días.
La procesión continuó hasta el mausoleo del imán Reza, el octavo del chiísmo, para ser enterrado según petición del propio religioso.
En todos esos actos no ha aparecido el hijo y sucesor de Jamenei, Mojtaba, a quien no se ha visto en público desde su nombramiento el pasado 8 de marzo.
Con estos masivos funerales la República Islámica busca proyectar poder y unidad y reivindicarse frente a las agresiones de EEUU e Israel, que no han cesado durante las jornadas de duelo.
Precisamente, pocas horas ante del entierro, las autoridades tuvieron que suspender el servicio ferroviario entre Teherán y Mashad a causa de la última oleada de bombardeos lanzada por EEUU, que afectó a uno de los puntos de la ruta ferroviaria, según el organismo Ferrocarriles de la República Islámica de Irán.

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