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El abandono de los montes conlleva que los incendios tomen grandes dimensiones

Asociaciones vascas de forestalistas han alertado de que el abandono de los montes y del medio rural conlleva que los incendios tomen grandes dimensiones, más aún en un contexto de cambio clímatico. 

Bomberos forestales en el incendio registrado el mesa pasado en Ezkaba, Nafarroa.
Bomberos forestales en el incendio registrado el mesa pasado en Ezkaba, Nafarroa. (Iñigo URIZ | FOKU)

Las asociaciones de forestalistas de Araba, Bizkaia y Gipuzkoa han advertido de que el abandono de los montes y del medio rural, en un contexto de cambio climático, conlleva que los incendios tomen grandes dimensiones, por lo que han reclamado una mayor implicación en las medidas preventivas y de gestión de los bosques.

En una entrevista a EFETV, Eduardo Rodríguez, director de la Asociación de Forestalistas de Bizkaia, que agrupa a más de 3.400 propietarios privados, ha explicado que la prevención de los incendios forestales depende en gran medida de la correcta gestión del bosque.

La superficie forestal de Bizkaia cubre aproximadamente el 60% de su territorio (unas 130.000 hectáreas arboladas), un porcentaje muy superior a la media de la Unión Europea, que ronda el 39%, y que sitúa a este herrialde entre las zonas más densamente arboladas del continente.

Las asociaciones de forestalistas de la CAV agrupan a más de 6.500 propietarios privados. En Bizkaia y en Gipuzkoa estos propietarios privados acumulan alrededor del 75% de los montes, mientras en Araba la proporción es la contraria, solo el 25% está en manos privadas. El resto pertenecen a administraciones públicas locales.

Esta distribución afecta a la toma de decisiones respecto a la prevención de incendios, dado que es responsabilidad del propietario acometer la gestión del monte, según ha explicado.

De esa manera, les compete organizar podas, prever desbroces y actuaciones de clareo de los bosques, así como diseñar vías de acceso suficientes y eficaces para que pueda llegar la maquinaria terrestre en cuanto se origine un conato de fuego.

Esa labor de limpieza del sotobosque y de retirada de la vegetación que no es arbolado, así como el mantenimiento de la infraestructura viaria implica actuaciones durante todo el año e importantes inversiones.

Según ha explicado, la ladera de Marzana, en medio del valle de Atxondo, entre los montes Besaide y Anboto, es un ejemplo de trabajo coordinado y colaborativo entre un centenar de propietarios para diseñar una red de pistas que vertebren las parcelas para facilitar las tareas de extinción y también para mantenerlas limpias y en buenas condiciones.

En un monte abandonado, el fuego tiene más capacidad de propagación y es mucho más difícil de extinguir, ha avisado. Si el monte está bien gestionado y mantenido, no es tan relevante las especies de arbolado.«Hay que huir de ese debate; no se trata de las especies, se trata de la gestión» del bosque, ha sentenciado para rechazar que las zonas de pinares o eucaliptales tengan más riesgo.

«Por supuesto que otro factor a tener en cuenta en la prevención de incendios es el evidente cambio climático», ha constatado. Lo alarmante, a su entender, es la intensidad de los fenómenos climatológicos de los últimos años ya que llueve «de manera torrencial, en episodios muy muy agresivos» que dañan los montes y luego se suceden las olas de calor de 40 grados.

«Si el monte se seca, el sotobosque hace de combustible, ante una chispa» y se puede generar un incendio, ha advertido.

De hecho, antes el riesgo de incendio en la cornisa Cantábrica no llegaba hasta el otoño porque en verano el monte aún estaba verde y era más difícil que ardiera, pero con las altas temperaturas mantenidas en verano, los forestalistas han percibido que se seca tanto la vegetación que, aunque esté verde, puede arder.

Petición a las instituciones

Las asociaciones de propietarios asesoran a la propiedad forestal privada precisamente para que haga esa gestión fundamental en la prevención de incendios y, también si fuera necesario, ayudan en la repoblación del monte tras el fuego. La responsabilidad de la extinción de incendios forestales en Bizkaia recae en la Diputación Foral.

Los propietarios han pedido a las administraciones vascas que aumenten las ayudas para acometer esas inversiones en el mantenimiento de los montes. «Las subvenciones ayudan a convencer a la propiedad forestal a que no abandone los montes», ha afirmado.

En 2026 la Diputación Foral de Bizkaia ha destinado 5 millones de euros a impulsar inversiones en infraestructuras forestales y a mejorar la viabilidad y sostenibilidad de los bosques del territorio.

Asimismo, los forestalistas han pedido a la ciudadanía que ponga en valor la gestión que se hace del monte y han pedido que contribuya en la prevención y no actúe con negligencia, arrojando colillas o encendiendo barbacoas.