
Como una víctima de Santos Cerdán y de la trama de Leire Díez se ha considerado la directora general de la Guardia Civil, Mercedes González, durante su declaración como imputada ante el juez Santiago Pedraz.
Esa declaración se ha prolongado algo mas de hora y media, y durante la misma ha asegurado que ambos la utilizaron o trataron de implicarla sin que ella conociera el verdadero alcance de sus actuaciones.
González ha negado así haber colaborado con ninguna ‘cloaca’ ni haber participado en maniobras para frenar procedimientos judiciales sensibles para el PSOE, el Gobierno español o el entorno de Pedro Sánchez.
González, que solo ha reconocido dos encuentros con Leire Díez para tomar café, ha asegurado que Cerdán sentía animadversión hacia ella y que estaba en su «listado de víctimas», por lo que de haber sabido que la ex militante del PSOE se reunió con ella a instancias del ex secretario de organización del PSOE, nunca se habría sentado a hablar con ella.
Como ya hizo en la Comisión de Interior del Senado, González ha declarado que se vio en dos ocasiones con Díez, en la que esta se presentó como periodista freelance, pero ha negado una tercera que la UCO sí plasmó en uno de sus informes, según fuentes jurídicas.
En uno de estos encuentros, las mismas fuentes han indicado que, según el relato de la directora del Instituto Armado, Díez le habló sobre el comandante de la Guardia Civil Rubén Villalba, investigado en el ‘caso Koldo’, momento en el cual González frenó la conversación.
González ha desvinculado también la apertura de los tres expedientes a la UCO de sus cafés con Leire, con la que ha dicho que en esos años solo se intercambió una llamada.
Respecto a la activación del borrado temporal de mensajes, que la UCO vincula a la fecha en la que se ordenó la apertura de una información reservada a raíz de la publicación de unos mensajes entre el exministro José Luis Ábalos y Pedro Sánchez, ha indicado que tiene activada esa misma función con unos 80 contactos que no considera importantes.
La vanidad de Balas
Mientras esto ocurría en los juzgados, en la comisión Koldo del Senado comparecía el Director Adjunto Operativo (DAO) de la Guardia Civil, Manuel Llamas, quien ha acusado de «cierta vanidad» y de «exceso de protagonismo» a quien dirige algunas investigaciones del Instituto Armado, en alusión a la Unidad Central Operativa (UCO) y a su teniente coronel Antonio Balas, aunque no lo ha nombrado.
Ha aprovechado para matizar las manifestaciones que se le atribuyen haber dicho a la UCO en el sentido de que no fueran proactivos en casos de afectación política, como ya hizo este jueves ante Pedraz. Según él, con ello quiso decir que quien debe dirigir la investigación es el juez, mientras que los investigadores deben ser auxiliares suyos.
En suma, ha recalcado lo que él siempre ha defendido, que es la «no proactividad supletoria» o que se ensombrezca «la auténtica proactividad, que es la del titular del juzgado». O lo que es lo mismo, que «el investigador policial no deba tener tal proactividad que le robe la dirección de las investigaciones al titular de la investigación», ha zanjado.

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