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Guardia se convierte en «laboratorio rural» contra la soledad no deseada

El Ejecutivo de Lakua y el Ayuntamiento de Guardia siguen adelante con el proyecto comunitario ‘Biasteri Zurekin’ que acompaña a personas en el medio rural en situación de fragilidad social, fortalece las redes locales y promueve las relaciones intergeneracionales.

Comparecencia de la consejera y el alcalde de Guardia, para dar detalles del proyecto.
Comparecencia de la consejera y el alcalde de Guardia, para dar detalles del proyecto. (Irekia)

La consejera de Bienestar, Juventud y Reto Demográfico de Lakua, Nerea Melgosa, y el alcalde de Guardia, Raúl García Ezquerro, han presentado este lunes la nueva fase del proyecto ‘Biasteri Zurekin–Laguardia Contigo’, una iniciativa dirigida a prevenir las soledades no deseadas, acompañar a las personas en situación de fragilidad social y fortalecer las redes comunitarias en el ámbito rural.

La actuación parte de la experiencia piloto desarrollada en Guardia dentro de Transis Lab 1, proyecto europeo de innovación social en longevidad en zonas rurales. Transis Lab promovió seis experiencias piloto en Hego Euskal Herria, Nueva Aquitania y Occitania para conectar los recursos sociales y sanitarios y mejorar la calidad de vida de las personas mayores en situación de fragilidad.

En Guardia, el proyecto permitió reunir al Ayuntamiento, los servicios sociales y sanitarios, las asociaciones y otros agentes comunitarios del municipio y de Rioja Alavesa. En una primera fase se realizaron alrededor de 50 valoraciones para conocer la situación de las personas mayores y se promovieron espacios participativos en los que pudieron compartir sus inquietudes y necesidades. A partir de ese trabajo conjunto, se pusieron en marcha actividades relacionadas con el ejercicio físico, la memoria, el bienestar emocional, la digitalización, la salud y la participación comunitaria.

El nuevo proyecto supone consolidar esa experiencia piloto y avanzar hacia un modelo comunitario «estable, evaluable y transferible». Para ello, la Dirección de Diversidad, Convivencia y Solidaridad Intergeneracional ha contratado, a través de Home Care Lab, cooperativa perteneciente al Grupo SSI, la figura de una conectora comunitaria, que será la encargada de impulsar y coordinar el proceso en el municipio.

La asistencia técnica incluye la coordinación y gestión del proyecto, la colaboración con los recursos locales, la intervención comunitaria, la dinamización de un espacio de encuentro y la sistematización y transferencia de los resultados.

«Queremos que Laguardia sea un referente, pero no una excepción», ha señalado Melgosa, añadiendo que quieren «convertir lo aprendido aquí en conocimiento útil para Rioja Alavesa y para otros municipios de Euskadi». «Que vivir en un pueblo no signifique tener menos oportunidades para relacionarse, participar, recibir apoyo o desarrollar un proyecto de vida plena», ha dicho.

La consejera ha defendido la necesidad de poner en valor las fortalezas propias del medio rural, como la proximidad, el conocimiento mutuo, la participación vecinal y el compromiso de sus asociaciones y recursos públicos.

«El medio rural no debe contemplarse únicamente desde sus dificultades, sino desde su enorme capacidad para crear comunidad, innovar y cuidar. Las respuestas no pueden diseñarse siempre desde una mirada urbana para ser trasladadas después a nuestros pueblos. Deben construirse desde el territorio, con las personas que viven en él y aprovechando todo el capital comunitario que ya existe», ha afirmado.

Acompañamiento individual y activación comunitaria

Entre junio y diciembre se desarrollará un proceso comunitario con perspectiva intergeneracional, de ciclo vital e interseccional. Durante este periodo se continuará identificando y acompañando a personas que deseen reforzar o ampliar su red social, realizando un seguimiento personalizado y favoreciendo su participación en la vida comunitaria.

Las actuaciones individuales combinarán visitas, seguimiento telefónico, participación en espacios comunitarios y conexión con los recursos sociales y sanitarios existentes. También se identificarán referentes vecinales y redes informales capaces de acompañar y favorecer la participación de las personas que puedan estar atravesando situaciones de aislamiento.

Paralelamente, se desarrollarán actividades grupales como ejercicio físico adaptado, talleres de memoria y utilización del teléfono móvil, charlas saludables, propuestas culturales, actividades musicales, paseos saludables, cine comunitario, encuentros interculturales y acciones de bienestar emocional.

La intervención no se limitará a las personas mayores. Según los datos de Eustat de 2025, la población de Guardia es de 1.544 habitantes. De todas ellas 244 personas tienen entre 0 y 19 años, 933 personas tienen entre 20 y 64 años y la edad de 367 habitantes es de 65 años o mayor.

La intervención incorporará una perspectiva de ciclo vital, intergeneracional e interseccional, entendiendo que la soledad no deseada puede aparecer en diferentes momentos de la vida y verse condicionada por factores como la edad, el género, la salud, el origen, la situación económica o el territorio en el que se reside.

Un espacio para encontrarse y participar

Una de las principales novedades será el diseño y dinamización de un espacio de encuentro «intergeneracional, accesible, seguro y acogedor», en cuya definición participarán las propias personas usuarias. No se plantea únicamente como un lugar físico, sino como un espacio de relaciones, participación y corresponsabilidad que permita compartir conocimientos, generar confianza y crear vínculos entre personas de distintas edades, procedencias y circunstancias vitales. 

El alcalde de Guardia, Raúl García Ezquerro, ha destacado que «este proyecto nace y crece en el propio municipio, gracias a la colaboración de las asociaciones, los servicios profesionales, las entidades y las vecinas y vecinos». 

«En nuestros pueblos sabemos que la cercanía es una fortaleza, pero también debemos estar atentos a aquellas personas que pueden ir quedándose al margen de la vida comunitaria. La respuesta tiene que ser colectiva: detectar, escuchar, acompañar y facilitar que cada persona vuelva a sentirse parte activa de Laguardia», ha añadido.