
La heladería Larramendi es una de las más famosas de Iruñea. Para confirmarlo, no hay más que fijarse en las extensas colas que se forman cada día desde su local hasta la Plaza del Castillo. Los clientes salen sonrientes, con cucuruchos y tarrinas azules que llevan bolas de helado en su interior. Algunas normales y otras bicolores, pero siempre de gran tamaño.
Ana y Marta Larramendi crecieron viendo a sus padres trabajar en la pastelería familiar y quisieron probar suerte abriendo su propio negocio: una heladería que vendiera helados naturales y artesanales. Hoy en día tienen un local en San Nicolás y otro en García Ximénez. La primera heladería es la más visitada y también la más grande de las dos, con una gran vitrina en la que muestran hasta 48 sabores diferentes. Ana asegura que actualmente tienen un total de 60 sabores, pero que venden unos u otros dependiendo de la temporada y la demanda de los clientes.
Explica que cada año se esfuerzan en sacar sabores nuevos, a menudo inspirándose en las tendencias de redes sociales. «No vamos a hacer un helado de chocolate Dubái, pero vamos a hacer nuestra versión de pistacho con chocolate. Es una media vuelta que nos parece que puede ser muy interesante», cuenta. Aunque algunos de ellos se venden mucho, como el de Oreo o Kinder Bueno, Ana confirma que los sabores que más se venden son los clásicos y destaca el de stracciatella como su favorito.
Agradece la presencia de clientes turistas, pero prioriza cuidar a los locales garantizando un servicio agradable, rápido, cercano y bilingüe. Y es que, a pesar de que reconoce no saber euskara, se asegura de contratar a dependientes que dominen el idioma.

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