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Los incendios ya arrasan seis veces más superficie que hace un año en el Estado español

El avance de los incendios forestales en el Estado español multiplica por seis la superficie arrasada respecto a 2025, con focos especialmente críticos en Madrid y Castelló. Mientras tanto, la región de Aquitania sigue bajo alerta.

Un vecino inspecciona los daños en una zona residencial calcinada tras un incendio forestal en Le Porge, en el departamento de Gironde
Un vecino inspecciona los daños en una zona residencial calcinada tras un incendio forestal en Le Porge, en el departamento de Gironde (JULIEN DE ROSA | AFP)

Ya se cifran en 32 los incendios registrados en el Estado español en lo que va de año. En total, 152.678 hectáreas han sido arrasadas, frente a las 24.133 que se registraron en el mismo periodo de 2025. «Se multiplica por seis la superficie afectada», ha subrayado la vicepresidenta tercera y ministra para la Transición Ecológica española, Sara Aagesen, durante la reunión del CECOD.

En apenas 24 horas, el fuego ha devorado 21.565 hectáreas adicionales, evidenciando la virulencia de unos incendios condicionados por la meteorología adversa. Madrid y Castelló concentran ahora la mayor preocupación operativa, aunque con señales desiguales de evolución.

En la Sierra Oeste de Madrid, el incendio ya ha calcinado 22.000 hectáreas en cuatro días, convirtiéndose en el peor registrado en la historia de la región. A pesar de que continúa sin estabilizarse, los trabajos nocturnos han permitido avances significativos. «Hemos avanzado bastante en la estabilización, aunque quedan cabezas activas», ha explicado el teniente coronel Alfonso Arribas, de la UME.

Durante la madrugada han intervenido 50 medios terrestres para consolidar el perímetro, en una jornada marcada por el viento. Cerca de 300 bomberos y agentes forestales, apoyados por helicópteros, mantienen un despliegue intensivo mientras se espera una mejora de las condiciones meteorológicas que facilite el control de las llamas.

El impacto social es elevado: más de 55.000 vecinos permanecen evacuados o confinados en una decena de municipios. La red asistencial se ha reforzado con 800 camas hospitalarias y 150 ambulancias, mientras más de 1.000 personas han sido atendidas, principalmente por afecciones respiratorias. Además, se han habilitado 19 puntos de acogida y un dispositivo de transporte que ya ha movilizado a unos 8.000 vecinos.

En paralelo, el Gobierno regional ha activado planes de recuperación para infraestructuras, con más de 100 kilómetros de carreteras afectadas, y evalúa daños que ya superan las 40 viviendas destruidas. También se han desplegado recursos para el sector ganadero, con suministro de forraje y agua, en un intento de mitigar el impacto económico del fuego.

Castelló es otro de los focos principales de la catástrofe. El incendio de la Vall d’Uixó mantiene una situación crítica, con al menos 18 núcleos evacuados. La entrada de humedad, que ha pasado del 10-15% al 30-40%, abre «una ventana de oportunidad», según el director técnico del PMA, Antonio Rodrigo, aunque el viento sigue condicionando la evolución.

Los equipos concentran esfuerzos en el flanco izquierdo, con apoyo de la UME y medios aéreos. «La prioridad es la seguridad de las personas», insisten los responsables, mientras se contempla el riesgo de un «salto de fuego» que podría agravar la situación en municipios cercanos.

Las autoridades han reiterado el llamamiento a la prudencia ante desalojos preventivos y confinamientos ahora que la simultaneidad de grandes incendios tensiona los recursos. Aunque se registran avances operativos tanto en Madrid como en Castelló, la evolución sigue sujeta a una climatología que, por ahora, continúa jugando en contra.

No entiende de fronteras

El Estado francés vive también un episodio excepcional. En Gironde, en el suroeste del país, 75 bomberos han resultado heridos y 240 viviendas han quedado destruidas, según el último balance de la prefectura. El incendio, originado el miércoles en la bahía de Arcachón, es el más grave registrado en el país este verano y suma ya 42.000 hectáreas arrasadas y 220.000 desalojos.

En su avance más oriental, el fuego se sitúa a una quincena de kilómetros de Burdeos, aunque el alcalde, Thomas Cazenave, ha descartado por ahora una evacuación de la ciudad. Sobre el terreno trabajan 2.500 bomberos, 1.500 militares y 1.200 policías y gendarmes, además de 18 aeronaves y un avión A400M de apoyo.

La autovía A63 permanece cerrada en varios tramos y el tráfico ferroviario al sur de Burdeos sigue interrumpido. En Las Landas, el incendio de Biscarrosse continúa activo, aunque más contenido, con 3.600 hectáreas afectadas y 36.000 evacuados, de los que 3.000 ya han regresado a sus casas. En Var, por su parte, las autoridades hablan de un «fuego giratorio» que se ha reactivado y ha quemado 4.500 hectáreas, con 3.000 personas evacuadas de forma preventiva. También siguen activos incendios en Córcega y en el área de Altos Alpes.