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Trump y Netanyahu abordarán el plan para desmantelar la CPI en su próxima reunión

El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, refuerza su ofensiva contra la Corte Penal Internacional tras una conversación clave con Marco Rubio, en vísperas de su viaje a Washington. La campaña estadounidense para debilitar el tribunal marca el tono del próximo encuentro con Donald Trump.

El 2 de mayo de 2025 se exhibe, cerca de la Corte Internacional de Justicia en La Haya (Países Bajos), un cartel en el que aparece una foto policial ficticia del primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu.
El 2 de mayo de 2025 se exhibe, cerca de la Corte Internacional de Justicia en La Haya (Países Bajos), un cartel en el que aparece una foto policial ficticia del primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu. (MOUNEB TAIM | AFP)

El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, ha intensificado su ofensiva política contra la Corte Penal Internacional (CPI) tras una conversación mantenida con el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, en un momento de alta tensión geopolítica y a las puertas de su viaje oficial a Washington. «Anoche hablé con el secretario de Estado Marco Rubio, y me reiteró la intención de Estados Unidos de actuar con firmeza contra esta organización», afirmó Netanyahu al inicio de la reunión de su Gabinete.

El contacto con Rubio consolida un alineamiento estratégico que va más allá del respaldo retórico. Washington ha puesto en marcha una campaña diplomática explícita para «desmantelar» la CPI, combinando sanciones, restricciones de visado y presión directa sobre aliados. Netanyahu no solo ha respaldado esta línea, sino que ha instado a otros países a sumarse a una iniciativa que, en sus palabras, busca frenar a una corte que «pone en peligro la justicia en el mundo» y somete la seguridad de los Estados «a funcionarios corruptos en La Haya».

La conversación entre ambos dirigentes adquiere especial relevancia en la antesala del encuentro entre Netanyahu y Donald Trump, previsto para este lunes. Será la primera reunión cara a cara desde el inicio de la ofensiva conjunta contra Irán a finales de febrero, en un contexto de creciente escalada entre Washington y Teherán. La agenda incluirá también la ofensiva sobre Gaza  y Cisjordania, y el futuro regional de Israel, pero la CPI se ha convertido en un eje central del diálogo bilateral.

La crisis interna del tribunal internacional no es sino parte de la estrategia de ambos países para debilitar el órgano internacional. La destitución del fiscal jefe Karim Khan, aprobada por 82 Estados miembros por presunta conducta sexual indebida, ha sido utilizada por Netanyahu como argumento para cuestionar la legitimidad de la institución.

El mandatario israelí insinuó que las órdenes de arresto emitidas contra él y su exministro de Defensa respondían a un intento de «desviar la atención» sobre los escándalos internos. «Esa coraza se ha abierto y ha expuesto la profunda corrupción que existe no solo en la Fiscalía, sino en toda la Corte», declaró.

El proceso contra Khan, que él niega y califica de «ilegal» a través de sus abogados, ha sumido a la CPI en una crisis sin precedentes, agravando divisiones internas y debilitando su autoridad en un momento clave. Para sus detractores, confirma los argumentos sobre su politización; para sus defensores, pone en riesgo el futuro del único tribunal permanente encargado de juzgar crímenes de guerra.

Largo recorrido

La ofensiva estadounidense, respaldada ahora abiertamente por Netanyahu, no es nueva pero sí más agresiva. Desde el regreso de Trump a la Casa Blanca, Washington ha sancionado a altos cargos del tribunal, incluidos jueces de países aliados, y ha planteado medidas que van desde la prohibición de entrada al país hasta el aislamiento financiero de sus miembros. «Utilizando todos los recursos a disposición de nuestro gobierno, desmantelaremos la CPI, paso a paso», escribió Rubio.

Este pulso institucional se produce mientras Israel continúa su campaña militar en Gaza, que ha dejado más de 73.000 muertos y ha sido calificada de genocidio por organismos internacionales. Aun así, la ofensiva paralela sobre Cisjordania se ha erigido en los últimos meses como un renovado objetivo colonialista en la agenda de Tel Aviv. Hoy mismo colonos israelíes han incendiado dos mezquitas palestinas en el norte de Cisjordania. En este contexto, la batalla contra la CPI no sólo es jurídica o diplomática, sino también un intento de redefinir los mecanismos globales de rendición de cuentas.