Las «cucarachas» amenazan con desestabilizar el oficialismo en India
En India, la joven protesta popular de las «cucarachas» ha logrado la dimisión del ministro de Educación, la aprobación de una ley contra las filtraciones de exámenes oficiales y amenaza con desestabilizar al partido de Narendra Modi, que lleva 12 años gobernando. Modi ha prometido cursos gratuitos.

Una protesta nacida en las redes sociales en India obligó a dimitir a finales de julio al ministro de Educación. El Partido de las Cucarachas (CJP, por sus siglas en inglés) comenzó como una sátira y ha acabado obligando al Gobierno del primer ministro Narendra Modi a instaurar reformas y a replantearse su trato con la juventud india. La última promesa de Modi llegó este sábado durante su discurso anual del Día de la Independencia, cuando anunció un programa de clases gratuitas en línea para preparar exámenes de ingreso a la universidad.
El CJP promete ser «la voz de los desempleados y los vagos» y su misión es «organizar un partido para los jóvenes a los que no dejan de tachar de estar siempre conectados y -más recientemente- de cucarachas», según explica la organización en su página web.
Lo que empezó como una broma pronto tomó forma, según la formación, con un enjambre de 26 millones de seguidores en Instagram y más de un millón de afiliados que movilizó a decenas de miles de jóvenes por todo el país. Su principal reivindicación era la dimisión del entonces titular de Educación, Dharmendra Pradhan, por las filtraciones e irregularidades en los exámenes nacionales.
VARIOS SUICIDIOS Y MILES DE GRITOS
Según datos oficiales, la tasa de desempleo en India en 2025 fue del 3,1% a nivel general y tres veces mayor, del 9,9%, en la franja de entre 15 y 29 años. El paro afecta más a los jóvenes en un país en el que, además, un sistema de castas ilegal, pero funcional de facto, limita las posibilidades de movilidad social. Una de las opciones que tienen quienes quieren ascender socialmente es el NEET, el examen oficial y unificado de acceso a los estudios de Medicina que trata de democratizar el acceso a la universidad y a los empleos públicos.
Más de dos millones de estudiantes se presentaron el pasado mayo a dicha prueba, la única vía igualitaria de acceso a las alrededor de 150.000 plazas médicas, una por cada 13 aspirantes. Para algunos jóvenes, presentarse al NEET con garantías tiene un coste enorme, ya que quienes tienen pocos recursos se endeudan para pagar academias privadas donde estudiar. En estos exámenes la competencia es feroz y las consecuencias de la presión académica, a veces, trágicas. Este año, en torno a una docena de personas se han quitado la vida tras suspender la prueba.
Poco después del examen, se conoció una filtración de las preguntas del NEET que obligó a desestimar los resultados y aplazar la prueba a junio. El debate se encendió en redes, donde muchos estudiantes y padres denunciaron la situación.
El presidente del Tribunal Supremo de India, Surya Kant, respondió a mediados de mayo a la polémica comparando a los estudiantes desempleados con «cucarachas» y «parásitos». En la red social X, Abhijeet Dipke, un estudiante indio, respondió: «¿Y si todas las cucarachas nos uniéramos?». Y creó el Partido Popular de las Cucarachas (Cockroach Janata Party -CJP-, una parodia del partido gobernante, Bharatiya Janata Party -BJP-).
El CJP culpó a Dharmendra Pradhan, entonces ministro de Educación, por las irregularidades en los exámenes. La chispa se encendió, el movimiento creció exponencialmente y, poco después, las «cucarachas» pasaron de las redes a las calles.
El 28 de junio, el activista, educador e ingeniero Sonam Wangchuk, de 59 años, comenzó una huelga de hambre en solidaridad con los jóvenes que duró 26 días (hasta que el Gobierno accedió a negociar). Miles de jóvenes acamparon en Jantar Mantar, en el centro de Nueva Delhi, como protesta, y las manifestaciones se extendieron a otros puntos del país.
PRIMERAS VICTORIAS
El 20 de julio, el descontento cristalizó en una marcha de decenas de miles de personas hacia el Parlamento de Nueva Delhi. Los siguientes días se sucedieron más manifestaciones, negociaciones con el Gobierno y represión policial hasta que, el 25 de julio, el titular de Educación presentó su dimisión. El CJP celebró la victoria y anunció el fin de las protestas como «acto de buena fe» tras las promesas del Ejecutivo de no perseguir a los jóvenes que se habían manifestado.
El 31 de julio, el Parlamento de India aprobó un proyecto de ley contra las filtraciones de los exámenes oficiales, otra de las reivindicaciones de las «cucarachas». La norma prevé hasta diez años de cárcel y multas de unos 60.000 dólares por filtraciones de los exámenes oficiales. También establece que las investigaciones deberán concluir en un plazo de dos meses y que las sentencias deberán emitirse en un máximo de tres.
En un intento por acercarse al lenguaje de los jóvenes, el primer ministro indio, anunció la medida a través de un vídeo en formato vertical, tipo selfie, lejos del tono institucional al que acostumbra para sus comunicados. Dijo que reformar el sistema educativo se había vuelto «indispensable» a nivel nacional.
Aun con las protestas desconvocadas, el CJP no ve logrado su propósito. Reclama, entre otras cuestiones, que se indemnice a las familias de los estudiantes que se quitaron la vida tras el examen del NEET y reformas profundas en el sistema educativo indio.
«DÍA NEGRO» DE LA REPRESIÓN
Durante el cénit de las protestas de las «cucarachas», la Policía empleó la fuerza, utilizó gas lacrimógeno, repartió porrazos y realizó detenciones en unas jornadas que se saldaron con decenas de heridos. También se limitó el acceso a internet en áreas del centro de la ciudad y las autoridades universitarias emitieron avisos para disuadir a los estudiantes de sumarse a las protestas.
Surya Kant, el mismo presidente del Tribunal Supremo que encendió las redes al tildar a los jóvenes desempleados de «cucarachas», anunció el 28 de julio que ordenaría una investigación independiente sobre la violencia registrada durante las protestas. Aseguró que la ley se «encargaría» de «quienquiera que haya cometido excesos o atrocidades contra personas inocentes».
El anuncio llegó después de que el CJP advirtiera de que podía retomar las protestas si las autoridades no cumplían el compromiso de retirar denuncias y liberar a los manifestantes detenidos. Ahora, el movimiento juvenil ha vuelto a elevar el tono en relación a la violencia cometida contra quienes protestaban.
Saurav Das, portavoz del CJP, en una publicación en X a principios de agosto, señaló que el ministro de Interior, Amit Shah, debe «responder por sus crímenes». Denunció que no había declarado en el Parlamento por lo sucedido el «Día Negro», como bautizaron al 20 de julio, y recalcó que «hay que rendir cuentas».
CONSECUENCIAS POLÍTICAS, FUTURO INCIERTO
A pesar de los intentos de Modi de apelar a los jóvenes y las medidas que ha adoptado para tratar de frenar la crisis, las protestas han pasado factura a su partido. En unas de las primeras elecciones tras los acontecimientos de julio, el partido de Modi, el BJP, perdió el 3 de agosto la representación en una de sus circunscripciones, donde mantenía el poder desde 1995.
Los comicios se convocaron para cubrir tres escaños en varios parlamentos regionales. En el estado norteño de Bihar, donde viven más de 130 millones de personas y donde actualmente gobierna el partido de Modi, una formación emergente de centroizquierda liderada por el político Prashant Kishor arrebató el escaño al oficialismo en el distrito de Bankipur tras más de 30 años ininterrumpidos de mandato. En su capital se realizaron algunas de las movilizaciones más multitudinarias de las «cucarachas».
Modi, consciente de la factura que el escánadalo del fraude masivo en las pruebas de acceso universitarias NEET le está pasando a su partido y a su Gobierno, este sábado anunció cursos gratis a los estudiantes. «Queremos ayudarlas a ahorrar los miles de millones de rupias que gastan en academias», afirmó. «Nuestros jóvenes deben poder permanecer cerca de sus familias,recibir su atención y evitarles una carga financiera adicional», añadió Modi, que situó a las nuevas generaciones en el centro del proyecto de nación de cara a 2047 que busca convertir a India en un país plenamente desarrollado.
El CJP discute, mientras, el futuro del movimiento. Tras sacudir los cimientos de un Gobierno acomodado en el poder, queda ver si las «cucarachas» sabrán mantener la inercia en un país donde la mitad de la población -más de 700 millones de personas- tiene menos de 30 años.

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