
Entraba en la mayoría de las cuentas que la Real llegara a la tercera jornada con su marcador de puntos a cero. Estuvo cerca de rascar un empate en el campo del Betis, pero esta noche solo ha aguantado una hora en el coliseo blanco.
Esté quien esté sentado en el banquillo blanco, sea Ancelotti, Arbeloa, Mourinho o mi primo de Tolosa, al final en ataque siempre tienen un ramillete de estrellas galácticas –Mbappé, Vinicius y Bellingham esta noche– que le hacen un roto al más pintado. Hay que firmar un partido casi perfecto, que no ha sido el caso, y que ellos no tengan su mejor día para pillar cacho en el Bernabéu.
Matarazzo anunció cambios respecto a La Cartuja y han sido finalmente cuatro. En el eje de la zaga, prueba de fuego para Beitia como compañero de Jon Martín, mientras que en el el centro del campo Turrientes, anunciado hoy como cuarto capitán del equipo, ha entrado por Soler.
Barrene salió tocado de Sevilla y ha dejado su plaza a un Ochieng al que su técnico ve como arma ideal para jugar con espacios, mientras que en punta Oyarzabal ha entrado por Oskarsson.
Tras un par de avisos del Madrid, la Real ha firmado su primera ocasión en una jugada embarullada que Oyarzabal ha finiquitado con un zurdazo que ha rechazado Courtois (m.11). Ha sido el preludio a unos minutos de acoso en los que el Madrid monopolizaba el balón con los donostiarras atrincherados en su área. Aunque la ocasión más clara ha llegado con el equipo saliendo, en una pérdida de Sucic ante Valverde. Remiro ha salvado la papeleta tras el remate de Vinicius.
Los de blanco amasaban la bola con paciencia, buscando la brecha en una zaga visitante que en estático aguantaba bien el tirón. Con paciencia, los de Matarazzo han logrado sacudirse el asedio, y Sergio Gómez casi firma el gol del mes con un voleón cruzado que se ha marchado rozando el palo (m.34).
De los pitos a los aplausos
Parecía que al Bernabéu no le hacía mucha gracia lo que estaba viendo, porque se escuchaban algunos pitos. Que se han tornado aplausos cuando Valverde ha roto por el centro para asistir a Mbappé en el punto de penalti. El francés, mortal, ha quebrado a Martín para fusilar a Remiro con su zurda (1-0, m.40).
Pero la Real ha logrado igualar antes del descanso. Ochieng ha buscado bien la espalda de Konaté, pero se le ha hecho de noche en el área y su chut ha sido repelido por la defensa. Ahí ha aparecido Sucic, que llegaba en carrera, para cazar el rechace y mandarlo a la red (1-1, m.44).
Nada más arrancar la segunda parte, Mbappé ha vuelto a plantarse ante Remiro en otro pase vertical, en este caso de Guller. El de Cascante ha vuelto a salvar a los suyos. El Madrid se mostraba mucho más peligroso cuando conseguía correr.
Antes de la hora de juego, Matarazzo y Oyarzabal han decidido que ya era suficiente esfuerzo y Oskarsson ha dado descanso al de Eibar. Además, Zubeldia ha salido como lateral derecho para no jugarse la expulsión del amonestado Aramburu, que lógicamente sufría con los malabares de Vinicius.
Tormenta blanca
Ha sido el preludio del segundo tanto de Mbappé, tras una pared perfecta con Bellingham (2-1, m.60). La sentencia ha llegado ocho minutos después. La zaga donostiarra no ha querido pegar un pelotazo, Bellingham le ha robado la cartera a Beitia y ha asistido a Vinicius, que ha empujado a placer (3-1, m.68).
El partido estaba visto para sentencia. La Real se ha ido arriba porque era lo que tocaba, siendo conscientes de que el Madrid le podía hacer un roto. De este modo, Mbappé ha firmado su hat trick picando el balón sobre Remiro tras una asistencia magistral de Vinicius (4-1, m.80).
El tópico diría que la Liga de la Real empieza este sábado en Anoeta frente al Espanyol, pero son seis puntos que ya han volado. Hay que comenzar a sumar.

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