
Se aplazó este encuentro en su día porque el césped de Balaídos estaba aquejado por unos hongos. Allí se ha plantado esta noche Osasuna con la cesta colgando del brazo, a ver si pillaba algo como para cocinar al menos un buen revuelto.
Al descanso, por debajo en el marcador e inoperantes en ataque, todo apuntaba a que habría que ir pensando en cambiar el menú y conformarse con una tortilla francesa. Pero una roja a Marcos Alonso y un penalti bastante discutible han allanado el camino a los rojillos, que se vuelven con tres sabrosos perretxikos para la clasificación.
Con el calendario apretando desde el pistoletazo inicial, ambos técnicos han tirado de rotaciones, especialmente en el frente de ataque. Por lo que respecta a Ramis, han repetido cuatro de atrás y Moncayola, entrando en el once Osambela –como tercer central–, Torró –en el doble pivote con el de Garinoain–, Barja, Dubasin y Raúl García. Cinco novedades y un 5-4-1 en fase defensiva para protegerse y buscar frescura 72 horas después de empatar a cero ante el Levante.
No había pasado absolutamente nada en el primer cuarto de hora, hasta que Aspas ha recibido un balón con espacio y tiempo en tres cuartos de campo. El ‘príncipe de las bateas’, que a sus 39 años afronta su última campaña, no ha necesitado más para avanzar, recortar a un Torró falto de intensidad y disparar desde el borde del área sin que le saliera nadie al paso.
Aspas, sobrado de aura
El balón, raso, se ha colado cerca del palo izquierdo de Herrera (1-0, m.14). Al de Moaña le sobra aura sin necesidad que ‘farmearla’, que dice ahora la chavalada.
El plan A de Ramis saltaba pronto por los aires, aunque el tanto no ha retocado el guion. El primer y único ‘¡uy!’ de los rojillos en la primera mitad no ha llegado hasta el 25, con un duro pero lejano zurdazo de Bretones que se ha escapado por poco.
Y eso ha sido todo. De no mediar cambios tras el descanso, los porteros no iban a tener necesidad de meter sus guantes en la lavadora al llegar a casa. De primeras, la única variación ha sido la entrada de Iker Muñoz por el amonestado Moncayola.
Con los tacos en la tibia
Precisamente Muñoz ha sido protagonista de una jugada que cambiaba el panorama. El celtiña Marcos Alonso se ha lanzado al suelo para tratar de cortar un balón y ha cazado la tibia del de Villafranca. Tras pasar por el VAR, Sesma Espinosa ha cambiado su amarilla inicial por una roja que dejaba a los rojillos con uno más (m.50). Era la primera falta del Celta en todo el partido, pero el impacto es claro.
Y bien que lo han aprovechado los navarros, con Kike Barja controlando y mandando a la red un centro de Dubasin (1-1, m.54). El viento arbitral soplaba de cola, con el trencilla pitando un penalti más que discutible por manos de Javi Galán. Budimir, que acababa de entrar, no ha perdonado desde los once metros (1-2, m.64).
El trabajo estaba hecho, tan solo quedaba no dar vida a un rival noqueado. Dicho y hecho, Osasuna ha conseguido que el reloj corriera sin excesivos sobresaltos –incluso Budimir ha podido hacer el tercero tras jugadón de Rubén– hasta el pitido final.
La inesperada remontada deja varios destacados: segundo buen partido de Arguibide en el lateral derecho (que siembra más dudas sobre el posible fichaje de Lizancos), excelente de nuevo el liderazgo de Catena, grandes minutos finales de Rubén García bajando a recibir el balón y oxigenar al equipo... Un partido y un resultado que pueden cambiar el prisma muy negativo de la afición en este arranque.
Ramis: «Somos capaces»
En sala de prensa, Luis Miguel Ramis destacó sobre todo la confianza que puede dar este 1-2: «Numéricamente los tres puntos son muy importantes, y más ahora porque nos darán tranquilidad. Lo que da más confianza y tranquilidad son los resultados, por eso esta victoria es muy importante».
«Antes del partido he hablado con los jugadores de que era importante tener la sensación de que fuera de casa también podemos competir con poderío, que podemos mirarle a la cara a todos los rivales. Este equipo es capaz de hacerlo, y la tendencia del estrés de la temporada pasada tenía a los chicos un poco más encogidos», dijo el de Tarragona.
Admitió que la expulsión de Marcos Alonso fue determinante porque les ayudó a ser «más atrevidos, a dominar y sentirnos un poco más fuertes» y consideró justa la victoria porque «hemos jugado con mucha personalidad y mucha madurez».

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