
La caída de Tadej Pogacar en la Vuelta le causó al doble campeón del mundo fracturas en la clavícula y una vértebra cervical, lesiones que complican su presencia en el Mundial de Canadá, aunque no la descartan del todo, según el doctor Alfredo Falchi, director del Departamento de Ortopedia, Traumatología Deportiva y Rehabilitación del Gruppo Iseni Sanità, de Lombardía.
El doctor italiano ha explicado en Malpensa 24, diario digital y TV, que para una persona promedio «una fractura de clavícula requiere de tres a cuatro semanas de recuperación», ya que es un hueso «algo complejo».
No obstante, «no siempre sigue los plazos biológicos con precisión» y, por tanto, «una misma fractura, operada de la misma manera, podría reaccionar de forma diferente».
Así que el vaticinio de que el prodigio esloveno pudiera estar listo para subirse a la bicicleta en unos Mundiales que se disputan entre el 20 y el 27 de septiembre, es que lo tiene difícil, pero no imposible.
Más factible el Europeo
Para empezar, ha precisado Falchi que, en el caso de un atleta de alto nivel, las cosas son diferentes que del común de los mortales.
«Los atletas de élite tienen necesidades distintas. Su objetivo, por lo general, es recuperarse lo más rápido posible, incluso si eso implica correr algunos riesgos. Es cierto que, con los atletas de alto nivel, el algoritmo cambia. Tienen metas y compromisos importantes. El equipo también es fundamental. Lo cierto es que, al asumir riesgos, aceleran al máximo», ha advertido ya de saque.
Para Falchi, que Pogacar pueda defender su título en Montreal (Canadá) el próximo 26 de septiembre no puede descartarse del todo, aunque lo considera complicado.
«Es muy difícil, pero no imposible. Por supuesto, los riesgos, incluso con una recuperación muy rápida, aumentarían significativamente. Normalmente, para un atleta, los dos o tres primeros días después del accidente transcurren sin incidentes. Si la clavícula se fractura en dos fragmentos, y no en tres, se puede empezar a entrenar con rodillos una vez que desaparezca el dolor», ha detallado.
Ha añadido el especialista que «conviene esperar al menos una semana más antes de volver a usar los rodillos» y que «tres semanas después de la caída, se puede empezar a entrenar en carretera».
En cuanto a la fracturas cervicales, ha indicado Falchi que «son importantes porque pueden dejar secuelas funcionales».
«Sin embargo, gracias al corsé que le pusieron, la de Pogacar no debería ser un problema grave. Probablemente se trate de una apófisis transversa. No tiene movilidad y no es grave», ha señalado.
Este especialista también ha resaltado que hay casos de corredores que salen a entrenar en carretera en tiempos más cortos, pero «esto conlleva enormes riesgos», ya que si la fractura no se cura «la placa de titanio sigue transmitiendo vibraciones al hueso» y, como consecuencia, «el dolor persiste».
En ese caso, ha comentado el doctor, «habría riesgo de refractividad en un corredor, y la placa se tendría que retirar después de seis meses».
En estas circunstancias, para Falchi, la presencia de 'Pogi' en el Mundial es «difícil», pero «es diferente» para el Campeonato de Europa, que tendrá lugar en Eslovenia a comienzos de octubre. «No solo es una semana después, sino que se disputa muy cerca de su casa», ha destacado.
El médico ha comentado que, al ser en el país natal de Pogacar, «la presión será enorme para esa ocasión», al tiempo que no ha descartado la posibilidad de que el pentacampeón del Tour «apriete los dientes y aspire a estar» en el Giro de Lombardía, «aunque eso signifique sufrir».
«Al fin y al cabo, la temporada terminará de todos modos, y tendrá tiempo para recuperarse bien», ha concluido en relación a la prueba que cierra el calendario el próximo 10 de octubre.
«No tengo miedo a ganar»
Mientras tanto, Enric Mas lidera la clasificación general de la Vuelta y después de su victoria en el alto de Aitana, el balear de Movistar ha presentado una candidatura seria a optar de verdad a llevarse la general de la ronda hispana, por más que el abanico de «pretendientes» sea todavía amplio, con Oscar Onley, Primoz Roglic y Felix Gall como principales aspirantes, amén del citado Mas.
Por de pronto, el maillot rojo de la Vuelta se ha mostrado tranquilo durante la primera jornada de descanso, alejado del estrés que conlleva el liderato y «sin miedo a ganar la Vuelta».
«Recientemente he pasado por momentos difíciles, pero no han sido los peores de mi vida profesional. Está claro que he pasado por baches, pero hay cosas mucho más duras que una caída fuerte o determinados problemas físicos. Simplemente he pasado por eso. Sí que es verdad que me ha costado salir de ahí y coger la forma, pero hoy estoy contento de estar aquí, con la forma que tengo, y de volver a sonreír en la Vuelta», ha indicado ante la prensa.
«No ha cambiado nada. Simplemente he seguido haciendo lo que más hacía, entrenar bien, cuidarme, intentar hacer todo perfecto y disfrutar del proceso. Pero cambiar, no ha cambiado nada», ha precisado.
Para el líder del Movistar, su principal rival para la victoria final será un viejo conocido, el esloveno Primoz Roglic, cuatro veces ganador de la ronda hispana.
«Creo que con la historia que tiene Roglic en la Vuelta es el que más me preocupa personalmente de cara a Granada», ha señalado acerca del ciclista que puede batir el récord del español Roberto Heras y proclamarse el primer pentacampeón de esta ronda de tres semanas.
Para su equipo, el Movistar, será un reto importante la «nueva» Vuelta, ya que tendrá que llevar la responsabilidad en defensa del liderato.
«Ayer por la mañana hablamos un poco en el autobús de que teníamos que pasar página después de todo lo sucedido el día anterior con las caídas. Ahora ha cambiado todo y nos toca a nosotros. Es verdad que hay muchísimas etapas que nosotros no estamos interesados en ganar y habrá mucha gente que nos ayude en los días de esprint y también en algún día de fuga. Nosotros simplemente mantendremos la tranquilidad e intentaremos estar siempre unidos», ha explicado Enric Mas.
Con todo, ante lo que queda de Vuelta, Mas ha admitido no estar muy al tanto de las etapas que restan hasta Granada.
«Todavía no hemos hecho la reunión. Hay unas cuantas etapas que está claro que serán cruciales para la general, pero no he mirado nada», ha explicado, al tiempo que ha negado sentir ningún miedo poder llevarse la ronda española.
«No es que tenga miedo. Es que, si estoy todo el día pensando en que puedo ganar la Vuelta, al final es un estrés acumulado que no quiero tener en este momento. Ahora simplemente disfruto del momento, disfruto de llevar el rojo, disfruto del equipo y nos tenemos que centrar en lo que viene esta semana. Poco más», se ha limitado a explicar.

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