
Los líderes de los países BRICS han aparcado este sábado sus diferencias en relación a Oriente Próximo y han acordado pedir máxima contención ante la escalada en esa región geográfica, preservar el flujo del comercio y de la energía y rechazar las sanciones unilaterales contrarias al derecho internacional.
El documento adoptado por unanimidad durante la primera de las dos jornadas de la cumbre apela al diálogo y la diplomacia para resolver los conflictos internacionales, dedica varios apartados a Gaza, Palestina y Líbano, y cita expresamente a Israel, pero omite cualquier referencia a Ucrania, que sí se mencionaba en la declaración aprobada el año pasado en Río de Janeiro.
Nombra a Israel al abordar sus ofensivas contra Gaza y Líbano, donde reclama mantener el alto el fuego, garantizar el acceso humanitario y retirar las fuerzas israelíes de los territorios libaneses en los que permanecen. Y expresa su rechazo al desplazamiento forzado de los palestinos por parte del régimen sionista.
En la Declaración de Nueva Delhi, los once países miembros de este foro expresan su «profunda preocupación por la continua escalada de las tensiones en Oriente Medio» y piden «ejercer la máxima contención, así como evitar acciones que puedan agravar aún más la situación», así como proteger a los civiles y las infraestructuras civiles, respetar la soberanía y la integridad territorial de los Estados y preservar el flujo del comercio, las cadenas de suministro y la energía, sin mencionar en ese apartado a EEUU ni a Irán.
En una extensa declaración de 140 puntos, el bloque subraya la necesidad de trabajar de forma conjunta para «mantener el flujo constante del comercio global, las cadenas de suministro y la energía», sin mencionar directamente el estrecho de Ormuz, vía clave del suministro mundial afectada por la actual escalada regional.
Exige, además, la eliminación de las «medidas coercitivas unilaterales» que calificó como «ilegales» y que «tienen profundas implicaciones negativas para los derechos humanos».
La guerra que comenzó en febrero con los ataques estadounidenses e israelíes contra Irán ha dividido a los BRICS, cuyos ministros de Asuntos Exteriores no lograron ponerse de acuerdo en una declaración conjunta en mayo. En esta ocasión, han aparcado sus diferencias.
Por un lado, Pekín y Moscú, decididos a contrarrestar la hegemonía estadounidense, continúan comerciando con Irán a pesar de las reiteradas amenazas de sanciones por parte de Donald Trump.
Por otro lado, Emiratos Árabes Unidos suspendió sus relaciones comerciales y financieras con Teherán en agosto tras ser blanco de misiles iraníes.
«Desescalada»
El presidente iraní, Massoud Pezeshkian, y el príncipe heredero de Abu Dabi, Khalid bin Mohammed bin Zayed Al Nahyan, han buscado aliviar las tensiones entre sus dos países durante las conversaciones mantenidas este sábado en Nueva Delhi al margen de la cumbre.
Según medios estatales emiratíes, ambos han subrayado la necesidad de «apoyar los esfuerzos de desescalada, aliviar las tensiones y restablecer la estabilidad en la región».
El presidente iraní también ha declarado que Oriente Medio «no necesita un policía», en referencia a EEUU. «La integridad territorial y la seguridad de la región solo pueden ser garantizadas por sus principales actores y los países que la conforman», ha insistido.
En su discurso de apertura, el primer ministro indio, Narendra Modi, ha hecho un llamamiento al «Sur Global, en la primera línea de las crisis mundiales», pero «en la retaguardia del proceso de toma de decisiones», para «transformar esta estructura piramidal en una estructura de colaboración».
La visita del presidente chino, Xi Jinping, a India este sábado ha marcado un nuevo paso en el lento deshielo de las relaciones entre ambos países, que se habían deteriorado significativamente desde el mortal enfrentamiento militar de 2020 en la frontera en disputa en el Himalaya.
Desde entonces, ambos países han estado reconstruyendo gradualmente su relación, pero la desconfianza persiste entre los dos gigantes asiáticos.
Durante una reunión este sábado en Nueva Delhi, Modi y Xi se han comprometido a resolver la disputa «con honestidad y razonabilidad», según un comunicado emitido por el Ministerio indio de Exteriores, que ha añadido que Modi ha recalcado que ambas partes deben guiarse por el respeto, la sensibilidad y el interés mutuo, y que «las diferencias no deben convertirse en fuente de conflicto».
«Si bien nuestros dos países difieren en muchos aspectos, son capaces de complementar sus fortalezas, apoyarse mutuamente, tener éxito y avanzar juntos», ha señalado, por su parte, Xi Jinping.
«Repercusiones sin fronteras»
El foro BRICS se creó en 2009 para reunir a las principales economías emergentes (Brasil, Rusia, India, China y, posteriormente, Sudáfrica) fuera de las instituciones dominadas por EEUU y las potencias occidentales, como el G7.
Desde entonces, el bloque se ha expandido, en particular para incluir a Irán, y estos países miembros representan la mitad de la población mundial, el 40% del PIB mundial y más de una cuarta parte del comercio internacional, ha recordado Modi.
«Cuando un país sufre presión política y militar sobre su comercio, energía, infraestructura y sistema financiero, las repercusiones se extienden mucho más allá de sus fronteras», ha enfatizado el presidente iraní.
En represalia por los bombardeos en su territorio, Irán cerró el estrecho de Ormuz, por donde transitaba el 20% del petróleo mundial antes de la guerra. Este bloqueo continúa elevando los precios del crudo en los mercados.
Menos de dos semanas antes de su visita prevista a Washington, Xi Jinping ha instado al bloque a «rechazar todas las formas de proteccionismo» y a «apoyar el sistema multilateral de comercio» con la OMC como eje central.
Rendición de cuentas por Palestina e Irán
Durante la sesión plenaria del bloque dedicada a la gobernanza global y el fortalecimiento del multilateralismo, el presidente de Sudáfrica, Cyril Ramaphosa, ha exigido que se rindan cuentas por el «genocidio en curso contra los palestinos» y la «guerra ilegal contra Irán», al tiempo que reclamó un asiento permanente para África en el Consejo de Seguridad de la ONU.
«Para dar fuerza a la ley, debe haber rendición de cuentas por las atrocidades: por el genocidio en curso contra los palestinos, por los crímenes cometidos contra el pueblo de Sudán y por la guerra ilegal contra Irán», ha declarado Ramaphosa, quien ha denunciado la aplicación asimétrica de las normas internacionales en los conflictos actuales.
«El derecho internacional no puede aplicarse de manera selectiva: los mismos principios deben aplicarse a todos los Estados y las mismas protecciones deben aplicarse a todos los pueblos», ha afirmado. Y ha añadido que «es por esta razón que Sudáfrica y otros Estados miembros han acudido a órganos como la Corte Internacional de Justicia y la Corte Penal Internacional para buscar justicia para el pueblo de Palestina».

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