
La Fuerza Espacial de Estados Unidos, la rama de las fuerzas armadas estadounidenses dedicada al espacio, reconoció por primera vez que posee armas desplegadas en el espacio, aunque no especificó de cuáles se trata.
«Estados Unidos tiene sistemas de control espacial armados en órbita capaces de defender a la fuerza conjunta contra acciones hostiles de adversarios», anunció,
Objetivos, observación, comunicaciones, interferencias... El espacio se utiliza para la guerra, y EEUU ha acelerado en la carrera armamentística espacial para obtener la ventaja del que actúa primero y, además, quiere que todo el mundo sepa que lo hace.
Así, el secretario de la Fuerza Aérea, Troy Meink, resaltó, durante la conferencia Air, Space and Cyber Conference que este anuncio no es una revelación imprevista, sino que es intencionado y que las palabras elegidas para el mismo «están muy bien pensadas».
«Es crucial que mantengamos nuestro dominio, no solo en el aire, sino en el espacio, así que tuvimos que dar pasos para garantizar que si somos amenazados, podemos hacer frente a la situación», argumentó.
Sin embargo, evitó concretar cuáles son estas capacidades militares ya que consideró que el anuncio de poseer estas armas espaciales puede ser disuasorio, pero «hablar de los detalles de lo que se está haciendo no beneficiaría a esa disuasión».
«Simplemente diría que el entorno espacial es crucial para la seguridad militar y económica, y debemos asegurarnos de que EEUU pueda operar libremente en él», señaló Meink. Sí que anunció avances en otros programas espaciales, entre ellos el desarrollo de un sistema de interceptores basados en el espacio y una constelación destinada a detectar y seguir objetivos móviles desde órbita.
Propósitos ofensivos y defensivos
Por su parte, un portavoz de la Fuerza Aérea estadounidense añadió que «estas capacidades pueden ser usadas para propósitos ofensivos y defensivos, según ordenen los comandantes de combate».
Achacó a Rusia y China haber probado y puesto en servicio armas rusas desde 2007 por lo que «ya no cabe duda de que el espacio es un ámbito de operaciones bélicas».
También defendió que Washington alardee de este rearme porque «refuerza la disuasión, evita errores de cálculo por parte del adversario y normaliza las operaciones espaciales a la par de las de los demás componentes de las Fuerzas Armadas».
China pide estabilidad estratégica
China reaccionó rápidamente e instó a Washington a «que deje de expandir su despliegue militar y preparar una guerra en el espacio y a que, con acciones concretas, salvaguarde la estabilidad estratégica global».
El Ministerio chino de Exteriores aseguró que Pekín espera que el espacio se convierta en «una plataforma de cooperación y beneficio mutuo para la humanidad» y que China está dispuesta a trabajar con todos los países para explorar y utilizar el espacio con fines pacíficos, oponerse con firmeza a su militarización e impulsar los avances científicos y tecnológicos espaciales.
Pekín mantiene como objetivos realizar un alunizaje tripulado antes de 2030 y avanzar en la construcción de una futura base de investigación en el polo sur de la Luna, aunque no ha anunciando ningún programa militar.
A su vez, Rusia afirmó que el espacio debe estar «libre de todo armamento». «Contamos con una amplia coalición internacional para continuar los esfuerzos hacia la desmilitarización completa del espacio», indicó el Kremlin.

Desde el inicio de la carrera espacial, estadounidenses y soviéticos exploraron diversas maneras de armar satélites y neutralizar los de sus adversarios. En 1967, junto con otros Estados, firmaron el Tratado del Espacio Ultraterrestre, cuyo artículo 4 prohíbe el despliegue de armas de destrucción masiva y nucleares en órbita, pero no el despliegue de otro tipo de armas.
Desde entonces, EEUU, China, Rusia e India han explorado formas de llevar a cabo operaciones de combate en el espacio no contempladas en este tratado, en particular atacando los satélites de sus rivales, que son esenciales para las comunicaciones militares, la vigilancia y la navegación.
En 1983, Ronald Reagan planteó la Iniciativa de Defensa Estratégica, un sistema de defensa antimisiles con armas espaciales que se conoció como Guerra de las Galaxias para superar la disuasión de las armas nucleares.
También en este caso su anuncio y difusión fueron parte de la estrategia y, a pesar de la cuestionada tecnología del programa de Reagan, acelerar la carrera armamentística supuso un pesado lastre para la URSS.
Cuatro tipos de armas antisatélite
Actualmente, en el frente ucraniano, las constelaciones de satélites como Starlink para Kiev y Rassvet para Moscú son esenciales para guiar drones.
Las principales potencias espaciales ya han demostrado que pueden destruir satélites desde la Tierra mediante misiles. India es la última en unirse al club de las armas antisatélite (ASAT) tras destruir uno de sus satélites en 2019.
La novedad es que EEUU ahora reconoce poseer este tipo de armas espaciales.
Existen cuatro tipos principales de ASAT, según un informe de 2024 del Centro de Investigación del Congreso de Estados Unidos. La primera categoría son las armas físicas, también conocidas como armas cinéticas: misiles que pueden lanzarse desde tierra, la atmósfera o incluso el espacio.
La segunda categoría son las armas no cinéticas, que pueden causar daños mediante la radiación de una detonación nuclear o mediante el uso de láseres de energía dirigida y microondas capaces de cegar (o deslumbrar) un satélite adversario sin necesariamente inutilizarlo. Estas pueden utilizarse desde tierra o el espacio.
Finalmente, las interferencias electromagnéticas o los ciberataques pueden interrumpir la recopilación o transmisión de datos satelitales.
Moscú y Pekín llevan unos veinte años queriendo trabajar en un tratado global para impedir el emplazamiento de armas en el espacio, mientras los Estados occidentales prefieren dejar la regulación al «comportamiento responsable» de cada potencia.
El anuncio estadounidense deja claro que lo falaz de esta alternativa, ante lo que China y Rusia se encuentran en la disyuntiva de seguir la carrera o quedarse de brazos cruzados poniendo en riesgo su seguridad.
Trump entierra los límites de emisiones contaminantes
El gobierno de Donald Trump derogó el lunes los límites de emisiones de gases de efecto invernadero para las centrales eléctricas, un nuevo golpe a la regulación que combate el cambio climático y que permitirá quemar cada vez mayor de carbón y gas para producir electricidad.
La medida no solo anula las normas de descarbonización adoptadas para 2024 bajo la presidencia de Joe Biden, sino que va aún más allá, proponiendo impedir cualquier regulación futura en este ámbito.
El sector energético representa casi una cuarta parte de las emisiones de gases de efecto invernadero en EEUU y es uno de los principales responsables del cambio climático a nivel mundial.
El administrador de la Agencia de Protección Ambiental (EPA), Lee Zeldin lo defendió como una forma de reducir la burocracia. «Bajo el Gobierno de Trump, la EPA no flexibilizará la ley para ceder ante el alarmismo o el radicalismo climático», añadió, a la vez que acusó a los periodistas que divulgan sobre el cambio climático de intentar «asustar» al público, en un momento en que el país ha sufrido el verano más caluroso de su historia y enfrenta una sequía generalizada. Al mismo tiempo, la demanda de electricidad se ha disparado debido al desarrollo de la inteligencia artificial, que requiere centros de datos con un alto consumo energético.
El Supremo rechaza por ahora restringir el voto por correo
El Tribunal Supremo de EEUU rechazó las nuevas restricciones por parte del Gobierno de Donald Trump al voto por correo de cara a las elecciones de medio mandato de noviembre. Los estados podrán mantener sus procedimientos actuales para enviar y recibir las papeletas, al menos de momento, ya que la normativa puede lograr respaldo legal en el futuro.
La política, impulsada por Trump mediante una orden ejecutiva y desarrollada por el Servicio Postal de EEUU, establece requisitos uniformes para los sobres de las papeletas federales, como elementos de identificación y códigos de barras individualizados, además de obligar a los estados a proporcionar al servicio postal información básica sobre los votantes. La Administración lo defiende como un medio de reforzar la seguridad del voto por correo, mientras que sus detractores lo consideran una traba.
Araqchi en China
El ministro de Exteriores de Irán, Abas Araqchi, visitará China hoy y se reunirá con su homólogo chino, Wang Yi. La visita coincide con la apertura de una nueva edición del Foro Xiangshan, el principal encuentro de diplomacia militar organizado por China.
33.400 millones
El organismo de control del Pentágono estima en casi 33.400 millones de dólares los costes de la guerra contra Irán solo hasta el 29 de junio, además de déficits estratégicos en el inventario de municiones y «cuellos de botella» en el reabastecimiento. La Casa Blanca solicitó al Congreso en junio 87.600 millones de dólares en fondos suplementarios.
Newsom y Harris
El gobernador de California, Gavin Newsom, aseguró que no presentará su candidatura a la Presidencia de EEUU en las elecciones de 2028 en caso de que la exvicepresidenta Kamala Harris también lo haga, argumentando que esa disputa interna no sería beneficiosa para el Partido Demócrata.

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