Los rojillos han celebrado como posesos el 1-0 de Budimir, pero no han podido conservar su renta.
Los rojillos han celebrado como posesos el 1-0 de Budimir, pero no han podido conservar su renta. (Iñigo URIZ | FOKU)
Imanol  Intziarte
Redactor de actualidad, con experiencia en información deportiva y especializado en rugby

Osasuna corta la racha de derrotas con un empate frente al Rayo que sabe a poco

Los rojillos han concedido menos en defensa que en encuentros anteriores, pero no han conseguido generar casi nada en área rival. Budimir ha adelantado a Osasuna con una genialidad al cuarto de hora y Camello ha empatado para los madrileños en la segunda parte (1-1). 

Medio llena o medio vacía. Cada uno ve la botella como quiere. Flojo partido de Osasuna con balón, escasa producción ofensiva y una vez más Budimir haciendo magia con muy poco, como aquellas bombas que fabricaba el televisivo MacGyver con un chicle, una cuerda y un tornillo.

El Rayo ha dominado, pero al menos Aitor Fernández, otra vez titular en detrimento de Sergio Herrera, no ha tenido que ser el héroe sin capa ni recoger varias veces el balón del fondo de su red. Se corta la racha de tres derrotas, aunque El Sadar ha mostrado su disconformidad con lo visto, sobre todo en la segunda mitad.

Ramis ha decretado ocho cambios respecto al once inicial que formó de salida en el choque que terminó con goleada en el Metropolitano. A destacar la presencia de seis canteranos, todos navarros, entre los elegidos: Arguibide, Osambela, Unai Santos, Moncayola, Iker Muñoz y Kike Barja.

Tras los últimos resultados, recuperar la solidez defensiva era la primera premisa. El técnico tarraconense se ha decantado por jugar con tres centrales –ni Boyomo ni Rockson– y dos carrileros. Manteniendo la puerta sellada, el resto quedaba en manos de Budimir. O en sus piernas. Pasado el cuarto de hora, el croata ha controlado un balón con el pecho en el corazón de área de espaldas a la portería y lo ha clavado en la red con una volea de zurda a la media vuelta (1-0, m.16). 

Los mejores minutos

Golazo del de Zenica para abrir el marcador, que ya suma cinco en lo que va de curso –en los marcadores de El Sadar se celebraba como su gol 100 en Primera, otras estadísticas dicen que son 99– y que casi se desgracia al subirse a una valla en la celebración. No ha sido el único que ha estado a punto de llegar de un salto hasta la grada de Indar Gorri. Se notaba que los rojillos llegaban a la cita con presión, y el tanto les ha sentado bien para tranquilizarse. Han sido sus mejores minutos.

Poco a poco el Rayo se iba haciendo con la manija. Osasuna miraba de reojo el crono, con el objetivo de conservar su renta hasta el descanso. Los madrileños pisaban área, aunque sin ocasiones claras, y el público se ha podido comer el bocadillo sin mayores apreturas.  

Peor ha sido la digestión, porque los de la franja han empatado al poco de la reanudación al aprovechar una pérdida de Osambela para filtrar un balón profundo a Pedrosa y remachar Camello el pase atrás del lateral (1-1, m.50). Si Budimir anda fino, qué decir del campeón olímpico, que sale a gol por jornada y ya suma 7.

Cambios sin cambiar

Ramis, que se lamentaba en el banquillo por este tiro en el pie, ha reaccionado cambiando su banda izquierda para dar entrada a Bretones y Moro por Rico y Barja. Pieza por pieza, en ambos casos.

El dominio seguía siendo visitante, Torró ha entrado por Moncayola y Dubasin por Rubén García. El técnico mantenía su 5-4-1, aunque su equipo no conseguía salir de su campo con el balón controlado. La parroquia expresaba su disgusto con música de viento. 

Pasado el minuto 70, Ramis ha dado un paso adelante al meter a Raúl García por Unai Santos, para jugar con cuatro atrás y una doble punta. En dos minutos Osasuna ha acumulado dos disparos en la botas de Budimir y Raúl, cuando en toda la segunda parte ni se había acercado a la meta de Audero. 

Los buenos, los que faltan

Pero ha sido un espejismo, Osasuna continuaba sin generar fútbol. Como siempre suele suceder, en Iruñea y en todas partes, si la máquina no carbura la gente se acuerda de las piezas que faltan, en este caso Aimar Oroz y Moi Gómez. Cuando pintan bastos, el bueno es el que no está. 

Más por inercia que por juego, por la obligación como local, Osasuna se lanzaba a por la victoria. Pero como a perro flaco todo son pulgas, ha terminado con diez debido a la lesión muscular de Raúl Moro, aparentemente una rotura de fibras. Muy triste ver al catalán llorando desconsolado sentado en el suelo junto al banquillo.

Restaban seis minutos de prolongación, y con unos menos lo suyo era conservar al menos el punto. Osasuna llega al parón con ocho puntos y la sensación de que tiene mucho que mejorar durante estas tres semanas.

Ficha técnica

1 – Osasuna: Aitor Fernández; Arguibide, Catena, Santos (Raúl, min. 72), Rico (Bretones, min. 56); Moncayola (Torró, min. 69), Iker Muñoz, Osambela, Barja (Moro, min. 56); Rubén García (Dubasin, min. 69) y Budimir.

1 – Rayo: Audero, Ratiu, Sadick, Lejeune, Adrià Pedrosa, Óscar Valentín (Pedro Díaz, min. 60), Pathé Ciss, Unai López (Bouare, min. 87); Jorge de Frutos (Alemao, min. 72), Sergio Camello (Tsitaishvili, min. 71) u Álvaro García (Balliu, min. 87).

Goles: 1-0, min. 16: Budimir. 1-1, min. 50: Camello.

Árbitro: Manuel Jesús Orellana (Comité andaluz). Mostró la tarjeta amarilla a Osambela y Sergio Herrera, por parte de Osasuna, y a Ciss, por parte del Rayo.