Serbia, ante las elecciones más impredecibles de la era Vucic
Una formación política creada por estudiantes reta el dominio absoluto de Aleksandar Vucic en los comicios parlamentarios del domingo en Serbia. Las encuestan no arrojan un claro favorito, algo que ya es un éxito indiscutible para un movimiento estudiantil que lleva 2 años protestando en la calle.

Aleksandar Vucic es el favorito, pero no tiene la victoria asegurada. Por primera en muchos años, Serbia celebra unas elecciones impredecibles, abiertas, disputadas, en las que el omnipresente líder serbio podría perder la mayoría parlamentaria. En el poder desde 2014, su oponente es la ilusionante Lista Estudiantil, formación establecida por universitarios que protestan en las calles desde que el 1 de noviembre de 2024 colapsó una marquesina en la estación de trenes de Novi Sad, una tragedia que se llevó la vida de 16 personas y que reflejó de manera sangrante la corrupción que corroe Serbia.
En un contexto tenso, polarizado, más de 6 millones de personas están llamadas a las urnas para elegir a 250 diputados. Las encuestas difieren en la formación ganadora: según Faktor Plus, la alianza Serbia Unida, encabezada por Vucic, obtendría el 48%, mientras que la Lista Estudiantil estaría en el 37%; en cambio, NSPM da un 42,7% a Vucic y un 44,5% al colectivo estudiantil. Por lo tanto, es una contienda igualada en la que la balanza podrían decantarla los partidos de las minorías y los que superen el corte electoral del 3%, lo cual es excepcional en Serbia, donde el SNS de Vucic ha arrasado en cada cita parlamentaria: en 2014 y 2016 obtuvo el 48% del apoyo; en 2020, el 61%; en 2022, el 43%; y en 2023, cuando la oposición estuvo más cerca y se situó a 24 puntos, el 47%.
Aliado de Milosevic y Seselj
De inicios panserbios, Vucic entendió que debía moderar su posición para ascender en un país traumatizado por la desintegración de Yugoslavia. Ministro de Información con Slobodan Milosevic, creció en el Partido Radical del criminal de guerra Vojislav Seselj. En 2008, con otros compañeros de posturas más pragmáticas con Occidente, dejó esta formación y confundó el Partido Progresista Serbio (SNS), que alcanzó el poder en 2012. Vucic fue investido primer ministro en 2014, cargo que revalidó en 2016 y mantuvo hasta 2017, cuando pasó a la presidencia durante dos mandatos, hasta que en setiembre pasado dimitió para presentarse como candidato a primer ministro por la alianza Serbia Unida.
Vucic sigue el manual de los líderes autoritarios y populistas que controlan las arterias del país y que, debido a los límites constitucionales, alternan los cargos de primer ministro y presidente. Generalmente, sitúan a acólitos en los cargos importantes y ganan elecciones valiéndose de la maquinaria estatal, el clientelismo, la compra de votos y el miedo. Recep Tayyip Erdogan y Vladimir Putin encajan con esta descripción, aunque, a diferencia de ellos, Vucic aún no ha necesitado encarcelar a opositores. Por eso, son liderazgos en la frontera entre la democracia y la autocracia, cuyos logros siempre dejan un sabor agridulce, como el hecho de que Ana Brnabic, mujer y lesbiana, haya sido primera ministra y presidenta de Serbia: ante todo, lo que ha sido es fiel escudera de Vucic.
En el otro fiel de la balanza están los y las estudiantes, que comenzaron a protestar con el objetivo de depurar responsabilidades por la tragedia en Novi Sad y que, aunque Vucic aceptó entregar la cabeza del primer ministro, Milos Vucevic, continuaron con su resistencia durante 2025: con manifestaciones constantes, incluida la más multitudinaria desde la desintegración de Yugoslavia, y en los centros educativos forzaron la suspensión de las clases durante meses. Además, en estos dos años han expandido el descontento más allá de Belgrado y Novi Sad, con caminatas en las que han alcanzado ciudades pequeñas y olvidadas cooptadas por la red clientelar de Vucic.
El pasado setiembre, una vez se anunciaron los comicios, los universitarios establecieron la Lista Estudiantil. Sin una ideología predominante, bajo el lema «Serbia o mafia», pretenden terminar con la corrupción y reformar los ámbitos judicial, educativo y sanitario. En una lista confeccionada de forma asamblearia, el candidato a primer ministro es Ilija Srdanovic, un cardiólogo y profesor de Medicina en la Universidad de Novi Sad. Su elección refleja la confianza de los jóvenes en las voces académicas, que son las predominantes en una lista electoral que incluye a profesionales, activistas, artistas y deportistas, algunos ilustres como el exbaloncestista Dejan Bodiroga. Porque el cansancio con Vucic es generalizado, transversal, y ha llevado a posicionarse en su contra a estrellas mundiales como el tenista Novak Djokovic.
Tras dos años de alta tensión, muchos países estarán tan pendientes como temerosos del resultado de estas elecciones, que son las más importantes desde la caída de Milosevic y que, sobre todo, podrían tener consecuencias más allá de Serbia: un partido estudiantil puede alcanzar el poder tomando decisiones de forma asamblearia en lo que ya supone un ejemplo exitoso de tenacidad para los movimientos estudiantiles que actualmente están empezando a mostrar su hartazgo en todo el continente europeo.

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