Guía para no perderse en las midterms estadounidenses
Los comicios de medio mandato medirán cuánto poder conserva Trump en la recta final de su presidencia. Los demócratas tienen al alcance la Cámara de Representantes y el Senado se decidirá en un puñado de estados. Esta guía explica qué está en juego, cómo se vota y dónde se libran las batallas clave.

Dos años después de su regreso a la Casa Blanca, Trump se somete a una suerte de plebiscito. Su nombre no aparecerá en ninguna papeleta, pero de las elecciones de medio mandato del 3 de noviembre, en las que se renuevan toda la Cámara de Representantes y un tercio del Senado, depende que conserve un Congreso afín durante los dos años que le quedan.
Las encuestas anticipan un revés para un presidente que ha arrastrado a EEUU a la guerra con Irán, ha emprendido una ofensiva arancelaria contra aliados y rivales y ha desempolvado la Doctrina Monroe. Su resultado, además, se leerá como un termómetro de la ola reaccionaria que encabeza, a las puertas de un ciclo electoral decisivo en medio mundo.
En el ánimo de muchos votantes pesa sobre todo el bolsillo, castigado por el precio de la gasolina, los alimentos o la vivienda. La carestía es una de las grandes bazas de los demócratas, que llegan a la cita sacudidos por la pugna entre el aparato y un ala izquierda capitaneada por Zohran Mamdani. El martes se eligen también 36 gobernadores y se votan 145 consultas en 39 estados. Además de esta guía, GARA y NAIZ ofrecerán una serie de contenidos hasta pasadas las elecciones.
¿Qué son exactamente las midterms?
Son las elecciones legislativas que se celebran a mitad del mandato presidencial. Se renuevan los 435 escaños de la Cámara de Representantes, elegidos cada dos años y repartidos según la población de cada estado, y 35 de los 100 del Senado, donde cada estado tiene dos representantes con mandatos de seis años. Son 35 y no 33 porque los de Florida y Ohio quedaron libres cuando Marco Rubio y JD Vance entraron en el Ejecutivo.
En el sistema presidencialista de EEUU, Trump no depende de la confianza del Congreso, pero son las dos cámaras las que aprueban las leyes, y el presidente las firma o las veta. Aun así, ha gobernado a golpe de decreto, con órdenes ejecutivas que los tribunales pueden tumbar. Con Mike Johnson al frente, la Cámara de Representantes ha renunciado a ejercer de contrapeso, y el Congreso ha sido el menos productivo en más de medio siglo.

¿Cómo llega el Congreso?
Los republicanos gozan de mayoría en las dos cámaras, aunque muy justa, como se aprecia en el gráfico. En la Cámara de Representantes tienen 218 escaños, justo los que hacen falta para la mayoría, más un independiente que vota con ellos. Los demócratas, en cambio, disponen de 214. Los dos asientos restantes están vacíos desde abril, cuando una demócrata y un republicano dimitieron acorralados por sendos escándalos.
En el Senado, los republicanos ocupan 53 de los 100 escaños. Para arrebatárselo, los demócratas tienen que llegar a 51, porque con 50 el empate lo deshace el vicepresidente, JD Vance. Con una sola cámara, la oposición ya podría llevar sus propuestas a votación y frenar las de los republicanos, aunque no los decretos de Trump. El inquilino de la Casa Blanca ya ha avisado de que usará su poder de veto contra cualquier ley si los demócratas controlan el Congreso.
La Cámara de Representantes tiene la iniciativa en los impuestos y los presupuestos, y puede abrir un proceso de destitución contra el presidente. El Senado confirma a los jueces del Tribunal Supremo y a los secretarios del Gabinete presidencial.

¿Qué dice la historia?
Castigar al partido del presidente es casi una tradición, como refleja el tercer gráfico. Desde la Segunda Guerra Mundial, la formación gobernante pierde de media 26 escaños en la Cámara de Representantes y cuatro en el Senado. Barack Obama se dejó 63 escaños en la Cámara en 2010 y Trump 40 durante su primer mandato, aunque en el Senado ganó dos. El récord es de 1894, cuando los demócratas de Grover Cleveland perdieron 127. Solo Franklin D. Roosevelt en 1934 y George W. Bush en 2002, tras el 11-S, ganaron terreno en las dos cámaras.

¿Y las encuestas?
Todo apunta a un vuelco. Los demócratas aventajan a los republicanos en entre 8 y 10 puntos en intención de voto, y la aprobación de Trump ha caído a mínimos históricos. Los pronósticos dan casi por perdida la mayoría republicana en la Cámara. Aunque ganaran las contiendas igualadas, no llegarían a la mayoría. La gran incógnita es el Senado, que se decide en estados en los que Trump ganó en 2024, varios de ellos con holgura.
¿Dónde se decidirá el Senado?
Cook Political Report da siete contiendas por empatadas. Seis son escaños republicanos (Texas, Ohio, Alaska, Iowa, Kansas y Maine) y uno demócrata (Michigan). Texas no elige un senador demócrata desde 1988, pero el exmaestro y seminarista presbiteriano James Talarico aventaja por la mínima a su rival Ken Paxton. En Michigan, Abdul El-Sayed, del ala izquierda aunque no milita en los Socialistas Democráticos de Mamdani, aspira a ser el primer senador musulmán del país. En Carolina del Norte, Georgia y New Hampshire, los demócratas parten como favoritos.
¿Cómo se vota?
Para la Cámara de Representantes, cada estado se divide en distritos, y cada distrito elige a un solo congresista, el más votado, aunque sea por un voto. En el Senado funciona igual pero todo el estado vota como un único distrito. Alaska y Maine son la excepción, porque allí los electores ordenan a los candidatos por preferencia, y si nadie pasa del 50%, cuentan las segundas opciones. Georgia, por su parte, irá a una segunda vuelta si nadie logra la mitad de los votos. Como el día de los comicios es laborable, casi todos los estados permiten votar antes, en persona o por correo. En las últimas legislativas, votaron 108 millones de personas en total.
Las campañas ya han gastado más de 11.200 millones de dólares en anuncios, más que en todo el ciclo de las presidenciales de 2024, según AdImpact. Elon Musk, reconciliado con Trump, ha gastado más de 400 millones de dólares en favor de los republicanos en este ciclo.
¿Aceptará Trump el resultado?
El 70% de los estadounidenses cree que no lo hará si pierde. Trump, que llegó a prometer 5.000 dólares a cada adulto si su partido conservaba el Congreso, ofrece ahora un millón a quien detecte fraude. Una jueza ha exigido al Gobierno sus planes de despliegue de agentes cerca de los colegios, tras denuncias de intimidación del ICE durante el voto anticipado.
Gobernadores, alcaldes y un impuesto californiano a los multimillonarios
En las midterms del próximo martes no solo se eligen los asientos del Congreso estadounidense. El 3 de noviembre, 36 de los 50 estados eligen gobernador. Los republicanos controlan hoy 26 estados, por 24 de los demócratas, que a su vez son favoritos en 20 y podrían hacerse con la mayoría de las gobernaciones del país por primera vez desde 2010.
En Texas, Greg Abbott mantiene una ventaja mínima sobre Gina Hinojosa, en un estado sin gobernador demócrata desde 1995. En Alaska no ocurre desde 1994, y esta vez Jonathan Kreiss-Tomkins podría romper esa racha. En Nueva York, Kathy Hochul defiende el cargo frente Bruce Blakeman, el candidato de Trump. Una de las victorias que se da por segura es la del demócrata Xavier Becerra en California. Y en Nuevo México, Deb Haaland puede convertirse en la primera mujer indígena al frente de un estado.
También se votarán alcaldías, y en varias se nota la estela de Zohran Mamndani. El presidente de EEUU ya ha tachado de «comunista» a Janeese Lewis George, la candidata socialdemócrata a la alcaldía de Washington, y ha amenazado con tomar el control de la capital estadounidense si gana.
En las papeletas habrá demás 145 consultas en 39 estados. Una de las más llamativas es la Proposición 40 de California, un impuesto único del 5% sobre el patrimonio que afectaría a tan solo 200 residentes del estado con fortunas superiores a mil millones. El objetivo es recaudar 100.000 millones para compensar los recortes federales en sanidad y lo impulsa el sindicato sanitario SEIU-UHW y el Partido Demócrata de California, con Bernie Sanders como altavoz, aunque el gobernador, Gavin Newsom, está en contra, al igual que Silicon Valley.
Además, 46 estados renuevan sus parlamentos. Una treintena elige además fiscal general, y en numerosos condados se votan jueces, fiscales de distrito y sheriffs. Idaho, Nevada y Virginia decidirán si blindar el derecho al aborto y Missouri, si restringirlo. Seis estados, un récord, votan si exigir identificación para votar. Y Massachusetts podría convertirse en el primero en derogar la venta legal de marihuana.

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