Sandy deja 16 muertos, inundaciones récord y grandes apagones en EEUU
La llegada a tierra del huracán Sandy esta noche ha dejado al menos 16 muertos en Estados Unidos y Canadá, zonas costeras del noreste estadounidense bajo las aguas, cerca de 6 millones de personas sin electricidad y ha sumido en la parálisis un área de unos 1.600 kilómetros.
Sandy ha tocado tierra al sur del estado Nueva Jersey sobre las 20.00 hora local (01.00 en Euskal Herria), donde ha dejado ciudades anegadas, olas gigantes y fuertes ráfagas de viento de hasta 150 kilómetros por hora que prometen convertir este huracán en uno de los más fuertes y extensos que han impactado jamás en la zona.
Redominado por el Centro Nacional de Huracanes como un «ciclón postropical», nada más tocar tierra la depresión ha perdido la rotación y la energía que le proveía el Atlántico, pero durante toda la noche ha azotado la costa este de EEUU con dureza.
Los efectos de Sandy se han notado desde Washington DC, la capital del Gobierno, hasta Nueva York, centro financiero mundial, pasando por estados más al oeste como Virginia Occidental, donde se han registrado fuertes nevadas, o más al norte, en Canadá, donde una mujer ha fallecido golpeada por un cartel que ha arrancado el viento.
En Atlantic City (estado de Nueva Jersey), por donde ha penetrado el centro de la tormenta, las inundaciones y las olas, amplificadas por las mareas, han inundado zonas residenciales y han barrido el famoso paseo marítimo, han dejado la ciudad a oscuras y han obligado a emitir un toque de queda hasta las 6 de la mañana.
Nueve estados, el Distrito de Columbia y un condado de Carolina del Norte se han enfrentado al primer embate de la tormenta en estado de emergencia y paralizados a la espera de que pasaran las aguas torrenciales y los vientos.
Inundaciones en Nueva York y seis millones de personas sin luz
En Nueva York los cortes de luz han dejado partes del perfil de Manhattan a oscuras y niveles récord de inundaciones en zonas como el Battery Park, con 4 metros de agua, así como una ciudad casi incomunicada, con puentes y túneles cortados, a excepción del túnel Lincoln.
Los fuertes vientos sostenidos, por encima en muchos casos de los 130 kilómetros hora, han mostrado escenas dantescas a lo largo del noreste de Estados Unidos con transformadores eléctricos iluminando la noche al explotar y sirenas que no han cesado en la madrugada.
Según Weather Channel, las inundaciones y el viento han dejado cerca de 6 millones de personas sin electricidad en una amplia zona del noreste estadounidense, desde el estado de Virginia hasta Nueva York, pasando por las ciudades de Washington DC o Filadelfia (Pensilvania).
Esto hace que ciudades como Washington se hayan resignado a un segundo día de cierre de oficinas, colegios y paralización casi total de la actividad.
Las inundaciones que han anegado el bajo Manhattan también han afectado a las pistas de aterrizaje de los aeropuertos de JFK y de La Guardia en Nueva York, que al igual que los de Newark, en Nueva Jersey, Reagan-Washington, Dulles-Washington o Filadelfia no han operado vuelos.
Según Flightaware, desde ayer se han cancelado casi 14.000 vuelos en 11 aeropuertos, y se espera que mañana se suspendan 4.815 conexiones, un número que podría aumentar mientras la depresión avanza al oeste.
Según la CNN, en los estados de Nueva York, Nueva Jersey, Virginia Occidental, Connecticut, Pensilvania y Carolina del Norte se han registrado en total al menos 16 muertes, la mayoría por la caída de árboles en casas, vehículos o escombros movidos por los vientos huracanados.
Los servicios de emergencia se han visto saturados por las llamadas, lo que ha obligado a las autoridades a pedir que solo ante un caso de vida o muerte se contactara a los números de socorro, al tiempo que han animado a no conducir para dejar vía libre a los servicios de rescate.
23 muertos a su paso por el Caribe
Sandy ha llegado a la costa este de Nueva York tras pasar por el Caribe y causar 11 muertos en Cuba, 16 en Haití y uno en Jamaica, además de destruir miles de casas, dejar cultivos anegados y árboles derribados por sus copiosas lluvias y vientos máximos de 165 kilómetros por hora.