Publican la biografía ‘Beautiful Ones’, Prince ante el espejo de Prince Rogers Nelson
El sello Reservoir Books de Penguin Random House ha publicado hoy las memorias de Prince Rogers Nelson, más conocido como Prince. Titulada ‘The Beautiful Ones’, fue desarrollada entre el propio artista y el periodista Dan Piepenbring. Es un acercamiento a un creador referencial y rodeado de una aureola enigmática.
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Su gran sensibilidad le llevó a ser una fuente incesante de composiciones que sumó tanto a su propio repertorio como para diferentes artistas, y fue poseedor de un vasto archivo de temas que todavía permanecen inéditos. Dicha sensibilidad también le llevó a ser una persona muy reservada y conceder muy pocas entrevistas lo que le llevó a ser señalado como un creador tan exclusivo como enigmático.
Por todo ello, la biografía de Prince que toma por título uno de sus temas, ‘The Beautiful Ones', se ha convertido en un libro muy codiciado para sus millones de admiradores. Publicada por la editorial Reservoir Books, sello de Penguin Random House para el Estado español, se presenta como un relato en primera persona de cómo Prince Rogers Nelson se convirtió en Prince, de su manera de ver la vida y el arte.
En realidad, siempre temeroso de reservar excesivas cosas de su vida personal y emociones, Prince delegó en un periodista –Dan Piepenbring– la tarea de dotar de forma las excasas treinta páginas que le entregó. El propio Piepenbring cuenta en el libro que «varias personas a las que amaba y admiraba estaban empezando a caer enfermas, lo que le había hecho consciente de su propia mortalidad. Ahora más que nunca comprendía el valor de contar su propia historia».
De esta forma, y tomando como referencia los apuntes que le entregó Prince y las esporádicas entrevistas que mantuvieron, ‘The Beautiful Ones’ se creó a partir de estos retazos breves pero cargados de una gran intensidad. A ello se han sumado una galería de fotografías inéditas, dietarios y apuntes íntimos que suman 280 páginas.
A partir de las anotaciones y de documentos hallados en la residencia que Prince tenía en Paisley Park, Minnesota, el escritor invirtió varios años en concluir su obra, en un intento por cumplir la voluntad original del artista –con el cual mantuvo su último encuentro que se produjo el 17 de abril de 2016, cuatro días antes de fallecer a raíz de una sobredósis de fentanilo– y que este sirviera como manual sobre el proceso creativo y la industria musical, e incluso como altavoz contra el racismo. En palabras de Piepenbring «la enormidad de su archivo nos dio esperanzas. Había una manera de dar carta de naturaleza a sus ambiciones sin comprometer la integridad del proyecto. Si incluíamos únicamente objetos que habían sido suyos, sabríamos que teníamos algo auténtico entre manos. Solo las cosas que había guardado nos transmitían algo. La voz del libro podría ser la suya».
Dividido en cuatro partes, la primera contiene el testimonio autobiográfico que legó y en el que revela que «cada nuevo curso escolar los niños y los maestros se burlaban de mi nombre, pero nunca me molestó porque era único. Nadie tenía como nombre de pila Prince. Excepto yo. Muchos artistas caen por la madriguera de conejo de sus fantasías y no regresan nunca. Ha habido muchos que han censurado esto como una forma de autodestrucción, pero yo prefiero el término libre albedrío. La vida es mejor vivida. El camino que uno toma nos aleja del resto. Aquellos a los que consideraban diferentes eran los que más nos interesaban».
Un legado musical fértil y variado
La segunda parte se compone de diarios y libretas de recortes y nos descubren sus años de formación, justo antes de su primer disco. El ascenso hasta lo más alto es la materia sobre la que se construye el relato de la tercera parte, mientras que la cuarta se ha consignado expresamente a desgranar 'Purple Rain', una obra que, según revela el autor, supuso «la conclusión del proceso de crearse a sí mismo. Buena parte de la exploración radica en encontrar una fórmula para definir el funk, género musical capaz de desordenarle el cuerpo a quien se reconocía como un amante del orden en el resto de esferas de su vida. Tal y como solía decir Prince 'el espacio que hay entre las notas, ésa es la parte buena'».
La música funk se convirtió en el vehículo ideal para expresar su dilema. Prince era, en opinión de Piepenbring «la viva imagen de la contradicción, la síntesis de su madre y de su padre. El funk funcionaba de la misma manera, fusionando impulso y estructura».
Algunas de las claves de su proceso compositivo y de su filosofía musical quedan aquí al descubierto por el propio genio de Minneapolis, como cuando afirma que «una buena balada siempre debería animarte a hacer el amor» o cuando afirma que «las mejores canciones se encuentran en una imaginación vibrante, en personajes de fantasía que visten ropas de fantasía creando recuerdos juntos y llamando a eso vida».
Por todo ello, ‘The Beautiful Ones’ pretende alejharse de las habituales autobiografías y apuesta por ser una altavoz de emociones porque tal y como le dijo el artista al escritor «quiero decirle a la gente que sea creativa. Simplemente, que empiece creándose el día. Y luego que crée su propia vida».
Su legado musical incluye todo tipo de géneros, entre los que se destacan el funk, el R&B, la new wave, el soul, el blues, el rock e incluso el jazz. Vendió más de 100 millones de discos en el mundo, lo que le convirtió en uno de los artistas más exitosos de la historia. Ganó siete premios Grammy, un American Music Award, un Globo de Oro y un Óscar por la banda sonora de la película ‘Purple Rain’.
Super Bowl 2007, Magic Rain
En el imaginario colectivo figuran secuencias tan recordadas como la mítica irrupción bajo una lluvia torrencial que realizó en el año 2007 y ante 74.000 personas que lo observaron en directo en el Dolphins Stadium de Miami, mientras otras 140 millones lo seguían a través del televisor.
Nadie se acuerda de aquella final del Super Bowl que enfrentaba a los Colts de Indianapolis y los Chicago Bears, tan solo pervive aquella breve pero intensa aparición sonora que Prince realizó en la que es considerada como uno de los mejores conciertos que se han realizado en los llamados ‘Espectáculos de medio tiempo del Super Bowl’.
Cuentan las crónicas de la época que, vista la gran masa de agua que caía sobre Miami, el responsable de producción de aquel año, Bruce Rodgers, llamó muy nervioso e inquieto a Prince para saber qué harían ante semejante diluvio; el artista tomó el teléfono y tan solo le preguntó «¿puedes hacer que llueva más fuerte?».