«El coronavirus es el doble de contagioso que una gripe y diez veces más letal»
Yamir Moreno es uno de los matemáticos que pelean contra el coronavirus. Su trabajo es predecir cómo va a desarrollarse la epidemia para poder adelantarse a la enfermedad. Las medidas de contención que está implantando el Ministerio de Sanidad dependen de los modelos de contagio que ha elaborado el equipo que lidera este profesor de la Universidad de Zaragoza al que le molesta que se compare al coronavirus con una gripe, porque se está ante algo bastante más peligroso.
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La evolución de una epidemia depende, fundamentalmente, de lo que los científicos llaman el número reproductivo, que viene a ser el número de personas contagiadas que genera cada infectado. Tal y como lo explica Moreno, director del Instituto de Biocomputación y Física de Sistemas Complejos de la Universidad de Zaragoza (BIFI), resulta bastante sencillo de entender. «Si cada pareja tienen menos de un hijo de promedio, la población humana iría mermando hasta desaparecer». Y, en la crisis actual el objetivo es, precisamente, conseguir que el virus poco a poco desaparezca.
Al profesor no le extraña el salto que ha dado el número de casos y su tranquilidad, en parte, se transmite. «No es nada especial. Es lo que te esperarías en cualquier enfermedad epidémica, lo que ya pasó con la gripe A, la gripe porcina o el virus zika en Sudamérica», comenta. Todos comparten este comportamiento. Al principio es un goteo de casos, pero luego llega «el momento del crecimiento exponencial». En este momento estamos hoy. De ahí la alarma.
El último estudio ddel BIFi –que está a cargo de Cosnet, que el organismo que estudia para Sanidad cómo se propaga el coroniavirus en el Estado– arrojó un titular que ha causado cierta sorpresa. Concluyó que reducir la movilidad no serviría para contener el virus, avanzando que el coronavirus acabaría llegando a nuevas zonas. Eso sí –matiza el profesor–, una estrategia de contención es positiva ya que logrará frenar a la expansión de la enfermedad «y el tiempo es hoy la clave». Ralentizar la propagación puede evitar que las urgencias se colapsen o dar tiempo a los investigadores para encontrar vacunas o medicamentos para combatir este Covid-19.
A Moreno, como especialista en propagación de epidemias, le molesta esa constante comparación entre la gripe y el coronavirus. En primer lugar, porque es el doble de contagioso. Normalmente, una gripe estacional tiene un número reproductivo en torno al 1,3. Esto es: cada enfermo de gripe contagia a 1,3 personas con las que ha estado en contacto. Los números que se manejan sobre el coronavirus es que cada infectado contagia a 2,6.
La otra diferencia es la letalidad. El coronavirus, según el experto, se maneja en torno al 1%. Por su parte, la gripe estacional tendría un índice diez veces menor. Con todo, Moreno muestra sus cautelas ante este indicador, ya que es muy variable. «Depende del número de infectados y el número de muertes y exige que analices bien cada caso, por eso es tan variable», explica.
El director del BIFI confirma que, a día de hoy, los científicos no tienen respuesta para la gran pregunta: «¿Es el coronavirus una enfermedad estacional como la gripe?». No queda otra que esperar. No se sabe si el calor hará morir este nuevo parásito o si será el sistema sanitario el que tenga que acabar con él. Y, para eso, la única opción es conseguir que el coronavirus baje de ese número reproductivo de 2,6 a una cifra inferior a uno, algo que por ahora solo China parece haber logrado.
La única vía para hacer que ese índice baje, según Moreno, pasa por la detección temprana. Ahí hay que poner el acento. «La propagación es exponencial. Dos casos se convierten en cuatro, cuatro en ocho y si se te escapa hasta el cien, cien por cien ya son 10.000, y ahí ya se te ha ido de las manos». Por esto, cada día que se avance la detección sería un avance formidable.