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Amor, entrega e ingenio

Sánchez Erauskin, al pie del ‘cañón’ de la redacción. (EGIN)

Si hoy lloro una pena -no hay cara sin cruz- es que Pío Baroja partiera hace tantos años al Valle de Josafat y no estuviera hoy aquí, entre nosotros, para redactar con pluma ágil y humor ácido unas letras a quien ha encarnado esa forma de ser que describimos como barojiana. Una suma de generosidad, carácter, sapiencia y humor complejo.

Conocí y traté a Xabier Sánchez Erauskin desde muy joven -joven, yo- y aprendí de él los rudimentos, las buenas prácticas y hasta los trucos del periodismo. Si algo sé de este oficio se lo debo, entre otros, a Erauskin. También a Azurmendi, Salutregi, Mertxe... y a tantos.

De Erauskin me queda un sentido del humor inolvidable, el compromiso con el compromiso. Me quedan EGIN y ‘Punto y Hora’. Y los manuscritos de Don Pepe Bergamín que donó a los fondos de la Diputación Foral de Gipuzkoa.

Me queda mucho más. El amor y la entrega a la Patria Vasca, a la causa de las trabajadoras y trabajadores; el ingenio sin casi límites...

Hoy es un día triste y solo me anima poder decir que Xabier ha sido amigo y compañero. Muy buen amigo y un gran compañero.