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De Colombia al País Vasco: No a los combustibles fósiles

Santa Marta acoge desde hoy la primera Conferencia para la Transición más allá de los combustibles fósiles, con la que se trata de señalar al elefante en la sala que el Acuerdo de París prefirió obviar: la necesidad de abandonar el carbón, el petróleo y el gas. 

(Schneyder MENDOZA | AFP)

Es una contradicción alarmante: todo el mundo sabe que la emergencia climática es en gran medida causada por la extracción y quema de combustibles fósiles y, sin embargo, el petróleo, el gas y el carbón no se mencionan ni una sola vez en el Acuerdo de París, el acuerdo climático más importante hasta la fecha. De hecho, todavía no existe ningún acuerdo internacional que marque una hoja de ruta y establezca medidas para hacer lo realmente importante: dejar los combustibles bajo tierra. Cada día lo vemos más claro: provocan guerras, nos vuelven más vulnerables y nos empobrecen; sin olvidarnos de los efectos sobre nuestra salud, como podemos ver, oler y hasta respirar en Muskiz.

Por ello, hoy empieza en Santa Marta (Colombia) la Primera Conferencia para una Transición Más Allá de los Combustibles Fósiles, coorganizada entre el país latinoamericano y Países Bajos. Uno de los temas a tratar en este encuentro será el de los vacíos existentes en la actual gobernanza climática global, y está claro que los combustibles fósiles son uno de ellos. Como afirmaba Fany Kuiru Castro (Coordinador de las Organizaciones Indígenas de la Cuenca Amazónica): «No se puede proteger la naturaleza mientras se expanden los combustibles fósiles. La extracción de petróleo y gas ha destruido nuestros territorios y violado nuestros derechos durante generaciones».

Si queremos realmente asegurar una transición rápida, ordenada y justa de los combustibles fósiles, necesitamos un nuevo mecanismo internacional vinculante que sea complementario a las cumbres de cambio climático de Naciones Unidas (las COP). No es la primera vez en la historia que surge un tratado tan ambicioso, ya lo hemos hecho antes: El Tratado de No Proliferación Nuclear o el Tratado de Ottawa sobre la prohibición de minas antipersonales son ejemplos de que lo que parece imposible puede convertirse en una realidad.

Deberes en casa

Llevar a cabo una transición equitativa significa que los que tienen más responsabilidad histórica deben ser los primeros en actuar, y deben hacerlo lo más rápido posible. Esto nos interpela directamente a nosotros, los vascos. Euskal Herria, y especialmente la CAPV, es un territorio muy fosilista: en Euskadi más del 80% de la energía primaria que consumimos sigue siendo de origen fósil e importada y tan solo en torno al 7% de la electricidad que consumimos es producida con renovables en nuestro territorio. Es momento de pasar de las palabras vacías a las acciones con resultados reales.

El Gobierno Vasco debe establecer un plan de abandono progresivo y justo de los fósiles y apoyar a nivel internacional el llamamiento por un Tratado sobre Combustibles Fósiles. El apoyo al Tratado se extiende por todo el mundo e incluye ya a 18 países, más de 200 gobiernos regionales y ayuntamientos, el Parlamento Europeo, la Organización Mundial de la Salud y la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), así como el Parlamento de Cataluña y el Parlamento de Navarra. Es el momento de que Euskadi siga esta estela.

También es el momento de aterrizar este llamamiento en nuestro territorio con compromisos concretos. En febrero de este año hubo una fuga de benceno en la refinería de Petronor en Muskiz que llevó al departamento de Salud Pública del Gobierno Vasco a recomendar a la población que se confinara en sus casas con las ventanas cerradas para evitar respirar este compuesto tóxico. La OMS cataloga el benceno como un compuesto carcinógeno del grupo 1, ligado directamente con una mayor incidencia y mortalidad por cáncer, especialmente leucemia, así como de otros tipos de cáncer como el de pulmón, de vejiga, de riñón o tumores cerebrales. La legislación europea establece un límite anual para las emisiones de benceno de 5 microgramos/m3, pero hace falta una normativa para regular los picos de emisiones, que en Muskiz alcanzaron los 100 y 200 microgramos/m3 el 26 de febrero. No podemos olvidar que la contaminación del aire es uno de los mayores factores de riesgo para la salud humana y que, en 2022, en la CAPV murieron prematuramente 1.270 personas, según afirma un informe de Ecologistas en Acción.

Pensar global, actuar local. Desde Colombia a Euskal Herria, el mundo dice “no” a los combustibles fósiles. El año 2026 debe ser un punto de inflexión para construir un mundo más saludable, sostenible, justo y en paz. Como dice el clamor de la cumbre de los pueblos que se reúne en Santa Marta: Arriba la vida, al subsuelo los fósiles.