Un hilo de alambre de espino une ‘El mal. Auschwitz 1945 - Gaza 2025’
Una única imagen –un grupo humano, al que no se le ve la cara y que acaba de llegar al horror del campo de Auschwitz– puede dar pie a tantas variaciones como repeticiones en la historia tiene el mal puro, el genocidio de un pueblo. Es ‘El mal. Auschwitz 1945 - Gaza 2025’, del valenciano Artus Heras.
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Un hilo de alambre de espino recorre las 42 piezas que componen ‘El mal. Auschwitz 1945 - Gaza 2025’, la exposición del artista valenciano Artus Heras (Xàtiva, 1945) que, tras su paso por Gasteiz, continúa en su gira dentro del programa de la EHU a favor de Palestina. Las Aulas de la Experiencia de Bizkaia, enclavadas en pleno centro del Casco Antiguo, acogen desde el 6 hasta el 22 de mayo esta exposición, comisariada por Anacleto Ferrer, catedrático de Estética y de Teoría de las Artes de la Universidad de Valencia, y de allí irá a la sala Txillardegi de la Biblioteca Carlos Santamaría de la EHU del Campus de Donostia, donde estará de 27 de mayo al 30 de junio.
En Donostia habrá una mesa redonda de primer nivel sobre periodismo y genocidio el día 27 (12.00), con la participación de las periodistas Ane Irazabal, Olga Rodríguez y Bego Yebra. Y en Bilbo, el jueves 21 de mayo (17.30), la presentación musicalizada del libro de poesía traducido al euskara ‘Rifqa’, en la terraza de Bizkaia Aretoa. El libro de poemas ‘Rifqa’ (2021) del autor palestino Mohammed el-Kurd fue traducido al euskara por Eider Beobide en 2024 (Txalaparta).
«La filósofa judía Hannah Arendt nos advirtió de que el mal más devastador, el mal radical, no siempre nace del odio, sino de la banalidad, de la ausencia de pensamiento», ha explicado Marian Iriarte, vicerrectora de Relaciones Institucionales y de Cultura de EHU. «Por eso, esta exposición sobre el mal no es solo memoria, es un acto de resistencia intelectual, porque pensar, comprometerse con lo que vemos, negarse a mirar hacia otro lado es la única garantía de que el horror más terrible, el genocidio de un pueblo, no se repita», ha añadido.
Un viaje por una vida y una historia
1945 es el punto de partida; el año en que el mundo conoció los horrores de Auschwitz y también es el año en el que nació Artus Heras, un autor con una fecunda carrera a sus espaldas. Con la llegada de la pandemia, le dio por pensar en su vida y mirar hacia adentro y hacia el pasado. Llegado a este punto de su vida, «se suponía que no era un ejercicio de frivolidad reflexionar con imágenes sobre el contenido del paisaje que había en la época en que nací», ha explicado.
Lo haría a través del dibujo, por varias razones, entre ellas, que necesitaba hacerlo en un formato cómodo durante su convalecencia del sarcoma que le detectaron. Pero había más: «A mí me parece que el dibujo es portador de autenticidad, en el sentido de que hay una desnudez de sentimientos y de conocimiento. Con el dibujo vemos cosas, vemos recorridos, que a veces con una obra más elaborada o con, incluso, una obra musical con una orquesta muy grande es más difícil. El dibujo, para mí, es una historia que tiene mucho que ver con el tema de la literatura, con la palabra escrita».
El punto de partida de aquel viaje por el tiempo y el papel empezó entonces por una famosa imagen aérea del campo de Auschwitz, tomada desde un avión inglés. «La fotografía la pasé en un dibujo grande, de un formato de un metro y un pico, con aguatintas... un ejercicio que es complicado y fue abrir una caja de Pandora». Los retratos de víctimas y victimarios le terminaron llevando a preparar una primera exposición con Anacleto Ferrer, producida por la Universitat de València y que se expuso en Bremen, Frankfurt, Perpiñán y Valencia.
«Habíamos empezado el viaje en 2022 en Alemania y, cuando llegamos a Valencia, lo que acababa de pasar eran los bombardeos masivos de la franja de Gaza. Era ya un clamor el reconocimiento de que se trataba de un genocidio y no se podía seguir deshojando la margarita de ‘si es, no es’», ha apuntado Anacleto Ferrer.
Un grupo y una fotografía
Y llegó otra fotografía, que es el punto de partida de ‘El mal. Auschwitz 1945 - Gaza 2025’. Una imagen intemporal, pero que responde a un contexto muy concreto: «Es una imagen emblemática, en el sentido de que es una mujer mayor con unos niños, no necesariamente vinculados a ella, quizá sí o quizá no, y todos aparecen emboscados con mantas. Están tratando de protegerse del frío. Acaban de bajarse del tren y están en el campo de concentración. Van directamente a la sala donde les gasearán, porque los niños y ancianos no interesaban. Es una imagen útil desde un punto de vista de simbología para muchas épocas», apunta Artus Heras.
También para otro genocidio, el de Gaza, con el que el sionismo ha convertido a un pueblo que fue víctima en verdugo de otro pueblo, el palestino. El mal en estado puro. «Lo de Gaza es insoportable. No se trataba de establecer un nexo, digamos, pero sí es un gran angular en el que hay muchos puntos en común», Heras.