Los Spurs rozan las Finales de Oeste gracias a la versión de Doctor Jekyll de Wembanyama
El gigante francés se ha ido a 27 puntos y 17 rebotes para vapulear a los Minnesota Timberwolves por 126-97 y adelantarse 3-2 en las Semifinales de la Conferencia Oeste, una vez que no hubiera recibido sanción tras su brutal codazo sobre Naz Reid en el cuarto partido de la serie.
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Desde la campaña 2016/17, con Kawhi Leonard como estrella y los últimos estertores de Duncan, Ginóbili y Parker, que los San Antonio Spurs no alcanzan unas Finales de Conferencia. En la primera incursión de los texanos en la postemporada una vez comenzó la «era Wembanyama», están a un solo triunfo de lograr ese hito, ya que superan por 3-2 en su serie a los Minnesota Timberwolves, superados en el quinto partido por 126-97, después de una exhibición del gigante francés.
Una exhibición de 27 puntos, 17 rebotes y 5 asistencias quien bien pudo no haber sido, porque el codazo en el cuello de Naz Reid, que le costó la descalificante directa –Flagrante tipo 2, reglamento en mano– no trajo consigo sanción adicional alguna, ni monetaria ni de partidos, al tomar en consideración que Wembanyama no tiene «antecedentes penales». Es de suponer que si en algún otro momento de los play-offs o de su carrera el ala-pívot titular de los Spurs tiene otro episodio donde emerja su Mr. Hyde, entonces la NBA sí tomaría medidas más drásticas, pero por esta vez se ha librado, y los Wolves han pagado su versión del Doctor Jekyll con una demostración en toda regla.
Los texanos se han llevado los cuatro cuartos, con cinco compañeros de Wembanyama sumando entre los 12 y los 21 puntos. Ya al descanso el 59-47 daba mucho lustre a los Spurs, quienes han ido haciendo cada vez un poco más de sangre sobre unos Timberwolves en el que, pese a la resistencia de los Edwards, McDaniels, Randle, Dosunmu o el propio Naz Reid, no ha podido hacer nada una vez que los Spurs han abierto brecha. Superados en el rebote y con peores porcentajes en el tiro, con un 9 de 33 en triples, los Wolves habrán maldecido que el incidente del cuarto partido de esta serie no les haya dado alguna propina extra, porque no faltó mucho para que el codazo de Wembanyama hubiera sido algo más que un golpe en la nuez de Naz Reid.
En los play-offs siempre hay una temperatura ambiental superior, un nivel de contactos infinitamente mayor al de la Fase Regular y la trascendencia de los partidos hace que salten chispas de cuando en cuando. Amén de los históricos ‘Bad Boys’ de Detroit, tampoco otros equipos se quedaban atrás a la hora de pegarse con su rival a puñetazo limpio, como los propios Celtics de Larry Bird o los Bulls de Jordan. Ya dentro del Siglo XXI, el famoso «Malice at the Palace» de 2004 enfrentaba a unos Detroit Pistons con su reluciente anillo de campeón y unos Indiana Pacers que contaba entre los ‘contenders’ o candidatos a hacerse con el ansiado anillo, entre otros motivos, porque conformaba un núcleo de jugadores de enorme calidad, pero a la vez durísimos si había que llevar el juego a lo subterráneo y al barrizal. Por no hablar de los dislates defensivos de Bruce ‘Lee’ Bowen en los Spurs de los primeros años de este siglo o, más cerca en el tiempo, los excesos de Draymond Green en los actuales Golden State Warriors o el georgiano Zaza Pachulia, que en el primer partido de aquellas Finales de Conferencia de 2017 entre los Warriros y los Spurs, no tuvo mejor idea que provocarle una torcedura a Kawhi Leonard.
Notas necrológicas
Por otro lado, la NBA ha ido informando de la muerte de dos jugadores en estas últimas horas. En primer lugar, ha fallecido a los 47 años y víctima de un agresivo cáncer cerebral Jason Collins, el primer jugador de las grandes ligas estadounidense –la NBA, la NFL, la LHF y las Ligas Mayores de Béisbol– que reconoció abiertamente su condición de homosexual cuando todavía era jugador en activo.
Su trayectoria en la NBA duró 13 años, comenzando en los New Jersey –luego Brooklyn– Nets, Memphis, Minnesota, Atlanta, Boston y Washington, siendo un pívot para completar la rotación y ofrecer solidez, aunque su impacto principal llegó a nivel social con el reconocimiento de su homosexualidad.
«Su coraje y autenticidad ayudaron a hacer avanzar el juego y el mundo», han reconocido los Nets, conjunto con el que disputó las Finales de la NBA de 2003, en una nota de condolencia, a lo que el Comisionado de la NBA Adam Silver ha añadido que «ayudó a que la NBA y la WNBA, y toda la comunidad del deporte, fueran más inclusivas y acogedoras para las futuras generaciones».
Mucho más sórdido es el caso del fallecimiento a los 29 años del jugador de los Memphis Grizzlies Brandon Clarke, sin que se sepan aún las causas del deceso.
Lo cierto es que el jugador, que cumpliera un rol importante en la rotación de los Grizzlies desde que llegase a la NBA en la primera ronda del draft de 2019, había caído en desgracia en los últimos años por culpa de las lesiones, al punto de disputar solo dos partidos en la pasada Fase Regular.
Asimismo, Clarke fue detenido el pasado mes de abril en Arkansas por exceso de velocidad y posesión de una sustancia llamada kratom, una sustancia en principio no ilegal, con efectos similares a los estimulantes en dosis bajas y a los opioides en dosis más elevadas.
«Estamos desconsolados con la noticia de la muerte de nuestro compañero Brandon Clarke, un compañero de equipo excepcional y una persona aún mejor», han indicado los Grizzlies en su nota necrológica.