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Cuando Bilbo soñó con una galería comercial sobre la Ría

A finales del siglo XIX, Bilbo imaginó una galería comercial de más de 200 metros sobre la ría, inspirada en los grandes pasajes europeos. El ambicioso proyecto llegó a tramitarse, pero acabó frenado por razones sanitarias. Detrás estaba el arquitecto Alberto de Palacio.

Grabado realizado por A.Carretero mostrando la construcción proyectada por el arquitecto Alberto de Palacio. (A.CARRETERO | Vía ARCHIVO FORAL DE BIZKAIA)

¿Se imaginan una galería comercial de 220 metros de longitud sobre la ría de Bilbo? Podría parecer una fantasía desmedida, un capricho de algún arquitecto visionario o, simplemente, una bilbainada. Sin embargo, este proyecto estuvo a punto de hacerse realidad en la década de 1890.

En el siglo XIX, numerosas ciudades europeas comenzaron a cubrir sus calles con estructuras acristaladas. Nacían así las galerías comerciales: espacios elegantes, protegidos de la lluvia y el bullicio, donde el paseo se mezclaba con el consumo. De Galerie Vivienne de París a las galerías de Vittorio Emanuele II en Milán, estos pasajes se convirtieron en símbolo de modernidad urbana.

Bilbo, en plena transformación industrial, no fue ajena a esa fiebre. A finales de siglo, surgió una propuesta que llevaba ese modelo un paso más allá: levantar una galería comercial sobre el cauce del Nervión. Su ideólogo fue Alberto de Palacio Elissague (1856-1939), un arquitecto nacido en Sara que participó en el diseño de importantes obras en el Estado español y firmó también una de las construcciones más emblemáticas de la Bizkaia de la época.

Un edificio monumental

El proyecto no fue una simple ocurrencia. Según documenta el arquitecto Bernardo Iñigo García de la Torre en su canal de YouTube ‘Bilbao Arquitectura’, la galería se habría emplazado entre el Puente del Arenal y el desaparecido Puente de los Fueros, en paralelo al Teatro Arriaga. Con una planta de 60 metros de ancho y 220 de longitud, tendría una superficie de 13.200 metros cuadrados, lo que equivale a dos campos de fútbol. Además, contaría con cuatro plantas. De haberse construido, su envergadura la habría convertido en uno de los mayores espacios comerciales del mundo para su época.

Desde el punto de vista arquitectónico, la galería respondía a los modelos más avanzados de su tiempo. De estilo renacentista con toques barrocos, el acceso principal se haría desde el Puente del arenal con un gran arco de triunfo y el resto de las fachadas serían porticadas.

Grabado de cómo sería el pasillo central de la galería comercial proyectada sobre la ría en 1991. (Tomás Carlos CAPUZ | Vía ARCHIVO FORAL DE BIZKAIA)

Concebida como una gran estructura de hierro y cristal, al estilo de los pasajes comerciales europeos, habría permitido la entrada de luz natural a lo largo de todo su recorrido. La cubierta acristalada protegería el espacio interior del recurrente sirimiri bilbaino.

El interior se organizaría en torno a un gran eje longitudinal destinado al paseo, con comercios y locales hosteleros en los laterales. Asimismo, tal y como apunta García de la Torre, estaba previsto que las tres plantas superiores las ocuparan instituciones, organismos oficiales, empresas e incluso viviendas de lujo...

El proyecto llegó a tramitarse oficialmente. En noviembre de 1891, el Ayuntamiento de Bilbo abrió un expediente tras la publicación de un bando del Gobierno Civil de Vizcaya en el que se detallaba la propuesta de Alberto de Palacio.

Rechazado por cuestiones de salubridad

La galería comercial había conseguido el interés de inversores y, en principio, contaba con el beneplácito del Ayuntamiento de Bilbo. Sin embargo, el proyecto no tardó en encontrar resistencias. La Junta Local de Sanidad, en un informe incorporado al expediente, se mostró contraria a la propuesta. En una ciudad marcada por los problemas de salubridad asociados a la ría —cuyas aguas recibían vertidos industriales y urbanos—, cubrir su cauce podía obstruir la ventilación, favorecer la acumulación de gases y empeorar las condiciones higiénicas del entorno. Estas objeciones acabaron influyendo en el destino del proyecto, que contó con el rechazo especial de la Diputación de Bizkaia y en 1893 se desestimó definitivamente.

Expediente tramitado por el Ayuntamiento de Bilbo en torno al proyecto de una galería comercial sobre la Ría. (ARHIVO HISTÓRICO FORAL DE BIZKAIA)

Pero no todo fueron malas noticias aquel año para el arquitecto Alberto de Palacio. Mientras la galería comercial sobre la ría quedaba en el terreno de la utopía urbana, el 28 de julio de 1893 veía como otra de sus ideas sí lograba materializarse. Aquel día se inauguró el Puente de Bizkaia, más conocido como Puente Colgante de Portugalete, una de sus obras más emblemáticas y una auténtica proeza de la ingeniería de la época. Situado sobre la desembocadura de la ría, este puente transbordador —el primero de su tipo en el mundo— permitió unir Portugalete y Getxo sin interrumpir el tráfico marítimo.

Este arquitecto también participó en otras obras como del Palacio de Velázquez y el Palacio de Cristal en el parque del Retiro de Madrid o la Estación de Atocha.