Roland Garros, ¡qué bonito es el tenis cuando hay sorpresas!
Andreeva y Zverev, los ganadores, nos han reconciliado con el lado más ‘humano’ de este deporte normalmente dominado por jugadores inalcanzables
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Hay mucha gente a quien no le gusta el tenis. Normal, de gustibus non est disputandum (para gustos, los colores), y hablamos de un juego que puede ser repetitivo (intrahistoria, no lo es), compuesto de un montón de rituales, y donde al menos en los últimos años la tendencia es que ganen, o que lleguen, siempre los mismos.
En este sentido el Roland Garros que acaba de terminar este domingo ha sido como una bocanada de aire fresco. El torneo del singular masculino finalmente se ha salido del duelo Sinner-Alcaraz gracias a un recorrido laberíntico que ha terminado con la ansiada victoria de Alexander Zverev, mientras que en el cuadro femenino ha habido una lluvia de sorpresas, culminadas con la final conseguida, y perdida, por Maja Chwalinska, una total desconocida.
Cambiándose de ropa cada día
Empecemos por esto último. El Roland Garros femenino lo ha ganado Mirra Andreeva, además de manera bastante clara. Pero la historia del mes, quizás del año, ha sido la de Maja Chwalinska, capaz de llegar tan lejos empezando del torneo previo, de clasificación.
Había que rellenar ocho plazas para entrar en el singular femenino. La de Miechow empezó a remar ya hace tres semanas, ha ganado tres partidos sin perder ni un set y luego en el cuadro principal ha continuado con esta racha.
Su aventura hubiera podido acabar enseguida y nadie se hubiera dado cuenta de la presencia de esta chica de 25 años colocada en el puesto 113 del ranking WTA. No era exactamente una debutante Maja, cuyos mayores éxitos hasta el pasado sábado habían sido las victorias en los modestos torneos de Florianopolis, Montreux y Oeiras. Eventos llamados ‘125’, como los puntos WTA otorgados a la ganadora, una gota en el océano: si no es tercera división, casi.
Chwalinska no tenía suficiente dinero ni para pagarse las habitaciones durante su inesperada estancia parisina. Nada de argent, tampoco de ropa: de hecho, ha ido comprándose las camisetas día a día, apareciendo en la cancha cada día con un completo de marca distinta. Simplemente ha sido lo que había encontrado. Y es que en los torneos del Gran Slam antes de este Roland Garros había apenas superado una ronda; fue en Wimbledon en 2022.
En dos semanas Maja ha ganado más dinero que en toda su carrera anterior, con su zurda suave, los golpes liftados y los ataques a contratiempo. Ojalá no le ocurra como a Emma Raducanu...
En 2021 anunció que iba a parar un tiempo porque padecía depresión, cuando flotaba en torno al puesto 400 del ranking y jugaba con gafas de ver. Y todo esto mientras que su compatriota Iga Swiatek, con la cual había compartido todo el recorrido en las categorías juveniles, arrollaba el circuito femenino.
En estas últimas dos semanas, sin embargo, Maja ha ganado más dinero que en toda su carrera anterior, con su zurda suave, los golpes liftados y los ataques a contratiempo. Ojalá no le ocurra algo como a Emma Raducanu, la tenista británica que en 2021, en una de las ediciones más sorprendentes de una prueba del Gran Slam, se llevó el US Open, ella también empezando desde el cuadro de clasificación.
Raducanu, nacida en Canadá de una familia de origen rumano, se ha convertido sobre todo en carne para gossip. Al final Inglaterra en este sentido te puede literalmente engullir, y Emma además es una chica fotogénica. Lamentablemente su rendimiento ha ido bajando año tras año, debido también a varios problemas físicos.
En este sentido haber perdido contra la joven Andreeva el año pasado, víctima de sus fantasmas contra el ídolo local Lois Boisson, puede ser que la ayude en mantener los pies más en el suelo. La rusa ha estrenado su casillero en los Slams y su futuro parece luminoso.
Ya se verá también como reaccionará Aryna Sabalenka, la número uno del mundo, otra vez autosaboteándose en cuartos de final contra la rusa Shnaider y admitiendo que ya no tenía ganas de volver a pisar una cancha.
De los disgustos al triunfo
Emma Raducanu, de todas formas. tiene algo que ver también con lo que ha ocurrido en este Roland Garros, el primer torneo de los Slam desde 2021 donde ha habido dos nuevos ganadores al mismo tiempo. La última vez que se verificó esta coincidencia fue de hecho en setiembre de hace cinco años con los triunfos de la británica y del irregular ruso Daniil Medvedev en el US Open.
No es para nada normal que se concatenen semejante hazañas. La anterior había sido ni más ni menos que en el Roland Garros de 2004, con las victorias muy sorprendentes en aquel caso del argentino Gastón Gaudio y de la rusa Anastasia Myskina.
De allí en adelante empezaría la ‘era de los Fab Four’ Roger Federer, Rafael Nadal, Novak Djokovic y Andy Murray en el tenis masculino, mientras en el femenino se establecería el dominio de Serena y Venus Williams sobre todo (30 Slams para las dos hermanas).
Prácticamente una dictadura. El recambio sería más fácil para las chicas, con nuevas figuras saliendo al escenario más importante, que en el masculino, donde las migajas se repartirían entre el resto en muy pocas ocasiones.

Entre los triunfos de los Fab Four, luego reducidos a dos y finalmente al solo Djokovic, y el subidón de la nueva generación de Carlos Alcaraz y de Jannik Sinner, el pobre Alexander Zverev se ha encontrado siempre con algún disgusto. Una horrorosa final perdida en el US Open cuando era favorito y dos sets por delante contra el austríaco Dominic Thiem en 2020, la gravísima lesión de tobillo durante la semifinal en el Roland Garros de 2022 contra Nadal, durante el primer set, y otra final perdida en el Australian Open contra Sinner, una prueba de pura impotencia.
Antes de este Roland Garros, Zverev se encontraba en el tercer puesto del ranking ATP, pero a una distancia sideral, en cuanto a puntos en la clasificación, con respecto a Alcaraz. Luego llegó la lesión del murciano que lo dejará en el dique seco hasta otoño. Hasta entonces, había más diferencia entre el número 2 y 3 del mundo que entre el número 3 y el número 1000.
Zverev por fin ha ganado, derrotando a Cobolli después de cuatro horas de purísimo tenis, algo que ocurre cuando no se enfrentan los extraterrestres Sinner y Alcaraz
La ausencia de Alcaraz y el hundimiento físico de Sinner en segunda ronda, de todas formas, han transformado este torneo parisino en algo mucho más excitante que el típico recital de los dos fuera de serie.
La propia Italia ha encontrado a un valiente representante como Flavio Cobolli, justo en aquella parte de arriba del cuadro masculino: tres azzurri de cuatro a semifinales (Cobolli, Arnaldi, Berrettini) y la final conseguida por el romano nacido en Florencia.
Zverev por fin ha ganado, derrotando a Cobolli después de cuatro horas de purísimo tenis, algo que ocurre cuando no se enfrentan los extraterrestres Sinner y Alcaraz: altibajos, dramas, desgaste físico y fallos garrafales compensados por grandes jugadas.
Hubo algún momento donde los dos finalistas parecían dos boxeadores totalmente groguis, y aun así el público ha estado disfrutando a lo grande. Puede ser un poco cruel, pero a veces salir de la previsibilidad es la parte mejor del deporte.
