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Elkarrizketa
Andrea Florence
Directora de Sport and Rights Alliance

«La FIFA está participando en el blanqueamiento de Trump»

Con el inicio del Campeonato del Mundo de Fútbol a la vuelta de la esquina, son muchas las voces que claman contra Trump e Infantino, y advierten del ‘sportwashing’ llevado a cabo por el magnate americano. Andrea Florence, directora de Sport and Rights Alliance, atiende a NAIZ.

(Thomas SONDERGAARD | SRA)

La directora de Sport and Rights Alliance (SRA), Andrea Florence, ha enviado recientemente una carta abierta a Gianni Infanitno, presidente de la FIFA, con cinco demandas y exigencias concretas que «las autoridades deben cumplir en pro del respeto de los derechos humanos». SRA es una «coalición global» de las principales organizaciones de defensa de los derechos humanos que «aprovechan el poder del deporte para integrar los derechos en el tejido mismo de la sociedad», afirma Florence. En conversación con NAIZ denuncia la complicidad de la FIFA y advierte de los riesgos humanitarios.

¿Cuáles son las demandas concretas enviadas a la FIFA?

Lo primero que exigimos es una tregua migratoria durante el mundial. Es decir, que el ICE no realice ninguna redada en ninguna de las sedes de EEUU, demandamos zonas libres de redadas para los aficionados. Igualmente, demandamos poner fin a las prohibiciones de visado y de entrada para los aficionados de países clasificados, cuyos aficionados se enfrentan a un riesgo mayor debido a las actuales prioridades de control de las autoridades estadounidenses. La FIFA debería también respetar el derecho a la privacidad, por lo que el requisito de vigilancia de las redes sociales está fuera de cualquier legalidad. Del mismo modo, le hemos pedido a Infantino que formalice un mecanismo de control sobre los derechos humanos con control independiente y presentación de informes públicos, durante todo el torneo. Y, por último, es necesaria una política de protección de la infancia que garantice que las familias, incluidas las de estatus migratorio mixto, puedan asistir al próximo Mundial sin temor a ser separadas. No hemos recibido respuesta.

¿Cuál es la situación política y social en EEUU?

Amnistía Internacional, uno de los socios fundadores de SRA, acaba de publicar un informe en el cual se denuncia la creciente emergencia de los derechos humanos; además de un visible patrón de prácticas autoritarias. El Gobierno estadounidense se ha esforzado activamente en desmantelar y privar de financiación a los sistemas de cooperación internacionales existentes, ha cometido un acto de agresión contra Venezuela y ha lanzado ataques a gran escala contra Irán con el apoyo de Israel, además de llevar a cabo redadas de deportaciones masivas y ataques contra inmigrantes, manifestantes y la libertad de prensa. Estas prácticas abusivas y autoritarias están poniendo en grave peligro la posibilidad de que se celebre en EEUU un Mundial que respete los derechos humanos.

En el citado informe ‘La humanidad debe ganar’ se pone en duda también la libertad de prensa y el derecho a la libre información.

Desde que el presidente Trump asumió el cargo, los periodistas han sido agredidos por las fuerzas del orden mientras cubrían manifestaciones o procedimientos de inmigración. La libertad de prensa en EEUU se encuentra sometida a una intensa presión. El periodista Mario Guevara fue detenido y encarcelado por grabar manifestaciones políticas en Atlanta, una de las ciudades que acogerá partidos. Fue puesto bajo custodia del ICE y posteriormente deportado a El Salvador.

Cita al ICE. En un contexto donde los derechos de las personas migrantes y refugiadas no son respetados, ¿cuántas deportaciones ha habido?

Según informa Human Rights Watch, socio de Sport & Rights Alliance, en su última ‘Guía para periodistas’ sobre la Copa Mundial Masculina de la FIFA 2026, entre enero de 2025 y el 10 de marzo de 2026, el ICE detuvo al menos a 167.000 personas en las 11 ciudades estadounidenses donde se disputarán los partidos y sus alrededores. Desde que asumió el cargo en enero de 2025, el presidente de EEUU, Donald Trump, ha puesto en marcha una brutal campaña de represión contra la inmigración, que incluye el despliegue de agentes enmascarados y el uso de tácticas violentas, discriminatorias y engañosas. Según el estudio de Amnistía Internacional, en 2025 la administración de Trump deportó a más de 500.000 personas. Esa cifra equivale a más de 6 veces el número de personas que asistirán a la próxima final del Mundial en el estadio Metlife en Nueva Jersey.

¿Qué opina sobre el ICE?

El ICE y otras operaciones de control de inmigración se han basado en detener a personas en función de su supuesto origen nacional, utilizando la raza y el origen étnico como indicadores del estatus migratorio. La presencia del ICE en el Mundial no es un plan de seguridad, es una amenaza. Por eso, pedimos a la FIFA que consiga de las autoridades estadounidenses una zona libre de operaciones del ICE en todas las sedes del torneo.

¿Se ha convertido el Mundial de Fútbol en una amenaza para los aficionados?

Este es el primer Mundial en el que se han aplicado normas de derechos humanos a lo largo de todo el proceso, desde la candidatura hasta la adjudicación y la celebración; eso por sí solo supone una enorme diferencia con respecto a la situación en la que nos encontrábamos cuando se adjudicó el Mundial a Catar en 2010. Pero esto tiene que traducirse en la práctica, y especialmente ante las prácticas autoritarias de un país anfitrión como Estados Unidos bajo la administración Trump. La FIFA no solo se ha abstenido de actuar, sino que también ha participado activamente en los esfuerzos de «sportswashing» de Trump al entregarle el llamado ‘Premio de la Paz de la FIFA’. Esto es muy preocupante, no solo para este Mundial, sino para los futuros. Por eso pedimos a la FIFA que simplemente siga sus propias normas. En este momento, eso significa obtener compromisos claros y públicos por parte de Estados Unidos para garantizar la seguridad de todas las personas que trabajen, participen o asistan al Mundial de 2026.

Dice que la FIFA ha participado activamente en los esfuerzos de sportwashing. ¿Es cómplice de la situación?

Se suponía que el Mundial de 2026 iba a ser el más grande e inclusivo de la historia. En estos momentos, va camino de convertirse en uno de los más excluyentes: un torneo que se promociona bajo el lema de la unidad, mientras que el Gobierno anfitrión detiene a aficionados, deniega visados y amplía la vigilancia. La FIFA no es una mera espectadora. Tiene la influencia y la obligación legal de actuar: sus propias políticas de derechos humanos le exigen que garantice un torneo seguro e inclusivo.

Pocas ciudades que van a ser sede han presentado un plan para respetar los derechos humanos. Solo lo han hecho Atlanta, Dallas, Houston y Vancouver. 4 de 16.

Los comités de las ciudades sede del Mundial no han presentado los planes de acción en materia de derechos humanos que la FIFA había prometido; los que sí han elaborado planes ignoran o no abordan adecuadamente los principales riesgos para los derechos humanos, incluidos los que afectan a los inmigrantes, las personas LGBTI y los periodistas.

¿Cuál debería ser nuestra respuesta ante semejante esperpento?

Miles de millones de niños y niñas verán este Mundial. Se merecen ver lo mejor de la humanidad, no un torneo que rechaza a los aficionados por su origen. El deporte siempre ha sido un espacio en el que los migrantes han demostrado al mundo de lo que son capaces. El Mundial debería celebrarlo y no convertirse en una plataforma para la exclusión o la demonización de las comunidades de inmigrantes.

¿Qué mensaje quiere enviar?

Si ves el Mundial, si tienes pensado asistir, si te preocupa que el deporte que te apasiona se utilice como pretexto para la exclusión, tienes una opción: denunciar la vulneración de los derechos humanos básicos y obligar a la FIFA a que se mueva.