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Francia-Senegal, dos realidades de fútbol internacional

Veinticuatro años después de la histórica victoria senegalesa en el partido inaugural de Corea/Japón 2002, Francia y Senegal vuelven a cruzarse este martes en Nueva York. ‘Los leones de Teranga’ ya no son debutantes, son referencia continental, y los galos llegan como vigentes subcampeones. 

Salif Dialo y Patrick Vieira durante el partido del Mundial de 2002 en Seúl. (Kim JAE-HWAN | AFP)

Todas las ediciones de los Mundiales dejan partidos que sobrepasan el interés deportivo. Ocurrió con el enfrentamiento entre las dos Alemanias en 1974, el Argentina-Inglaterra de México 86 o el partido inaugural de Corea/Japón 2002. Ese día, Seúl acogió el encuentro entre Francia y Senegal. Los galos llegaban rodeados de una gran expectación y también un punto de arrogancia. Eran los campeones del mundo y de Europa, además de los grandes favoritos para volver a ganar la copa.

Para Senegal, en cambio, aquel partido era su estreno en los Mundiales, precisamente contra su antigua metropoli y que seguía manteniendo un fuerte control sobre su economía. Buena parte del sector industrial estaba formado por filiales de compañías galas y el Tesoro francés garantizaba la estabilidad del franco CFA que se sigue utilizando en el África occidental, al tiempo que controla su política monetaria. La selección también era un reflejo de esa dependencia, con 21 de los 23 senegaleses jugando en la liga francesa y dirigidos por el francés Bruno Metsu.

El solitario gol de Papa Bouba Diop dio a Senegal la victoria y selló una de las grandes sorpresas de la historia de los Mundiales, además de convertirse en un momento de orgullo nacional para un Estado joven y con una gran diversidad étnica, cultural y religiosa. Las celebraciones se extendieron por Dakar, Tambacounda o Ziginchor, pero también por París, Marsella o Burdeos. En aquel Mundial, Francia no lograría pasar la fase de grupos, mientras Senegal llegaba hasta los cuartos de final e igualaba, en su estreno, la mejor actuación de una selección africana en los Mundiales.

Patrick Vieira fue uno de los pilares de aquella selección francesa. Campeón del mundo y de Europa y titular aquel día, en Seul, frente a Senegal. Había nacido en Dakar y vivió allí hasta los ocho años, cuando se trasladó junto a su familia a Francia. Pudo haber jugado para la selección de Senegal, pero eligió hacerlo para Les Bleus. Un año después de la derrota en Corea, ponía en marcha junto a su compañero de selección Bernard Lama, el vicepresidente de la federación senegalesa Saër Seck y el futbolista de Benin Jean-Marc Adjovi-Bocco un proyecto en el que venían trabajando desde los años noventa. Fundaron el club Diambars en la localidad de Saly, 85 kilómetros al sur de Dakar; una academia de fútbol en la que sus alumnos tuvieran también una educación garantizada.

Diambars se convirtió pronto en un modelo de formación de futbolistas en el país. Para 2008 habían vendido a Idrissa Gana Gueye al Lille francés. Luego jugaría en el Aston Villa, Everton y París Saint-Germain. Actualmente es el jugador que más veces ha vestido la camiseta de la selección de Senegal. De Diambars han salido también jugadores como Omar Wade, el actual jugador del Rayo Vallecano Pathé Ciss o el que fuera delantero del Olympique de Marsella Bamba Dieng. 

El capitán de la selección dio el salto desde Generation Foot al Metz francés, para terminar jugando en el Liverpool y Bayern Munich

Un caso similar es el de Generation Foot, la escuela creada en el año 2000 por el exfutbolista senegalés Mady Toure y que cuenta desde 2003 con un acuerdo de colaboración con el Metz francés. Aquí se han formado algunos de los mejores futbolistas senegaleses, incluyendo a Sadio Mane. El capitán de la selección dio el salto desde Generation Foot al Metz francés, para terminar jugando en el Liverpool y Bayern Munich.

Cheikh Ndoye, Cheikhou Kouyate y Alfred Ndiaye entrenan en las instalaciones del club Diambars en 2018. Cheikh Ndoye, Cheikhou Kouyate y Alfred Ndiaye entrenan en las instalaciones del club Diambars en 2018. (SEYLLOU/AFP)

Diambars y Generation Foot son dos de los ejemplos del modelo de formación establecido en Senegal. Los mayores talentos del país son reclutados por las diferentes academias, que los educan y ejercen de puente para dar el salto al fútbol profesional, generalmente a través de un club francés. De los 26 futbolistas que estarán en el Mundial, 12 se han formado en alguna de estas academias. Cuatro en Generation Foot y tres en Diambars. 11 futbolistas nacieron en el extranjero, 9 de ellos en Francia y se han formado en la cantera de alguno de sus clubes.

El fútbol profesional es un sueño y una salida para muchos jóvenes senegaleses y las academias suponen una buena manera de llegar al Dorado que representa el fútbol europeo. Los clubes franceses los adquieren por cantidades muy bajas y pueden terminar siendo parte de traspasos mucho más altos que terminan en manos de los clubes europeos y de intermediarios, llegando a las academias senegalesas las cantidades establecidas para los clubes de formación en los mecanismos de solidaridad de la FIFA. Los 12 mundialistas salidos de academias senegalesas fueron revendidos por los clubes franceses por 80-90 millones de euros y a lo largo de sus trayectorias han llegado a mover 500 millones aproximadamente.

Las academias de formación han jugado un papel fundamental en el desarrollo del fútbol senegalés. Los Leones de Teranga han estado presentes en los tres últimos Mundiales y han sido dos veces campeones de África, incluyendo el título logrado este año y que está pendiente de la apelación ante el TAS tras la decisión de la CAF de otorgar la victoria a Marruecos.

Los Leones de Teranga han estado presentes en los tres últimos Mundiales y han sido dos veces campeones de África

Senegal es un país que ama el fútbol y la gente se concentrará alrededor de las televisiones para seguir los partidos de su selección en el Mundial, mientras el nivel de sus clubes está lejos del de egipcios, marroquíes o sudafricanos y en una realidad completamente diferente a la del fútbol francés.

La victoria senegales se celebró por lo alto en varias ciudades francesas; en la imagen, la celebración en Marsella. (Boris HORVAT/AFP)