Marcelo Bielsa y el largo camino de Uruguay hasta el Mundial
Marcelo Bielsa sorprendió con su imagen inerte en la promoción de este Mundial, una reacción que no debía sorprender tanto. Pero para llegar a los Estados Unidos también ha tenido que hacer alguna concesión a la que no está muy acostumbrado.
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La FIFA es consciente de la importancia de la comunicación en la industria del deporte. Por eso, todas las selecciones debieron pasar por el estudio antes de empezar el Mundial y grabar las imágenes que se proyectan durante los partidos. Todo suma para hacer de esta Copa del Mundo la más lucrativa de la historia. Futbolistas y técnicos seguían las indicaciones de los cámaras, pidiéndoles que improvisaran algún movimiento con el que transmitir emoción e intensidad el día del partido. Cuando llegó el turno de Marcelo Bielsa, se quedó mirando al suelo, inmóvil. Los cámaras le pedían que levantara la cabeza e hiciera algún movimiento, pero se negó y siguió quieto. El gesto llamó la atención de mucha gente, aunque no sorprendió a quienes conocen al actual seleccionador de Uruguay.
Bielsa tiene una trayectoria larga en los banquillos, en la que ha dejado muestras de su particular carácter y también de su honestidad. Cuando, en 2004, renunció a su cargo como seleccionador de Argentina, argumentando que se había quedado sin energía, una periodista le reprendió, preguntándole si no le parecía un poco pobre que los titulares de prensa dieran esa explicación. “¿Qué me sugiere?”, respondió Marcelo y añadió, “grave enfermedad, puede ser, que le resta energía. Eso sería más efectivo”.
A Bielsa nunca le ha gustado fingir y en el Athletic pudieron conocer bien su integridad moral. También el alto nivel de exigencia que se impone a sí mismo y que espera de los demás. Una forma de ser que ha ido generándole conflictos a lo largo de su carrera y en la que también se puede apreciar una evolución. Porque el Bielsa que dirigió a Newell’s a principios de los noventa no es el mismo que el que llevó al Athletic a dos finales o el que devolvió al Leeds United a la Premier League. El día de su presentación como entrenador del Lille francés, dejó algún detalle de su disposición a evolucionar: “La primera recomendación con la que llegue acá, más que recomendación fue una orden de mi esposa, fue que sonriera y que mirara a los ojos (...) Creo que ese ya es un aporte significativo a las relaciones humanas”. Inmediatamente después, volvió a agachar la cabeza. Porque sí, a Bielsa le cuesta mirar a los ojos, pero cuando le obligan a hacerlo, como ha ocurrido en este Mundial, esa dificultad se convierte en resistencia, mucho mayor si la imposición tiene una motivación comercial. Esto también lo saben quienes conocen a Marcelo y podían haberlo previsto los organizadores del Mundial.
Hace dos años, cuando la Copa América se celebró en los Estados Unidos, Bielsa ya mostró su lado más contestatario. Acababa de ser nombrado seleccionador de Uruguay y habían sido eliminados en semifinales por Colombia. Después de los incidentes ocurridos al terminar el partido, Bielsa destapó la caja de los truenos. “Hacer conferencias de prensa para decir: no, las canchas están perfectas. Y vos ves que las uniones no justifican. No, los campos de entrenamiento están perfectos. Y vos ves que Bolivia no entrenó (...) Esto es una plaga de mentirosos”. Y si a alguien le quedaban dudas de hacia dónde apuntaba Bielsa. añadió: “Esto es más claro imposible. Estados Unidos, cuando sintió que sus intereses estaban siendo atacados, creo el FIFAgate con el FBI. Hicieron lo que hicieron. Pero era por sus intereses”.
Bielsa siempre ha sido un personaje singular en el mundo del fútbol. Admirado por muchos e incómodo para muchos otros, pero capaz de marcar un antes y un después allí donde encaja como un guante. Aceptó el cargo de seleccionador de Uruguay porque siempre es ilusionante estar en un Mundial al frente de una selección como la charrúa, pero, a sus 70 años y cuando dos futbolistas a los que entrenó estarán en el torneo dirigiendo a otras selecciones, no va a transigir con algo en lo que no cree. Al fin y al cabo, ya ha tenido que hacer más concesiones de las que le hubiera gustado para llegar a los Estados Unidos.
El proyecto celeste
Bielsa llegó a la selección uruguaya después de que Diego Alonso no cumpliera las expectativas en el Mundial de Qatar y de que, un año antes, la AUF (Asociación Uruguaya de Fútbol) decidiera poner fin a los quince años del maestro Tabárez al frente de la celeste. Era inminente el final de la generación de los Muslera, Godín, Luis Suárez o Cavani, protagonistas de la última Copa América lograda por los uruguayos y de las semifinales alcanzadas en el Mundial de Sudáfrica y la AUF confió en Bielsa para liderar el proceso de renovación.
Don Marcelo aceptó un proyecto delicado y al mismo tiempo muy ilusionante, porque, bajo esa locura a la que tantas veces se hace referencia, se esconde también un gran amor por el fútbol y la uruguaya es una selección cargada de historia. Los tres años que lleva al frente del proyecto, sin embargo, han estado llenos de dificultades.
Uruguay afrontó la Copa América de 2024 unos meses después de que Bielsa hubiera asumido como seleccionador. Terminaron la fase de grupos en primera posición y eliminaron a Brasil en cuartos de final, para caer en semifinales frente a Colombia. Al acabar ese partido se produjeron incidentes entre algunos jugadores uruguayos y un grupo de aficionados cafeteros, cuando estos agredieron a los familiares de los futbolistas charrúas. Después, en rueda de prensa, Bielsa no dudó en responsabilizar de los incidentes a la organización e hizo una defensa cerrada de sus jugadores. Fue la misma rueda de prensa en la que denunció los intereses de la FIFA y Estados Unidos.
Varios jugadores uruguayos terminarían siendo sancionados por aquellos incidentes y la Conmebol abrió expediente a su seleccionador, pero Bielsa había respondido con lealtad a sus futbolistas y estos se lo agradecieron. Aquella Copa América, en cambio, había abierto una brecha entre el seleccionador y los jugadores.
El capitán e ídolo uruguayo Luis Suárez siguió jugando tras el torneo, pero no tardó en anunciar su retiro de la selección y un mes más tarde, concedía una entrevista al medio uruguayo DSports en la que habló del mal ambiente que se vivía en el equipo desde la llegada de Bielsa. Acusó al seleccionador de “separar a todo el grupo”, de un trato humillante hacia algunos jugadores y habló de “una reunión para pedirle al entrenador que por lo menos nos dijera buen día”. Para cuando hizo esas declaraciones, Luis Suárez ya no formaba parte de la selección, pero los referentes de la plantilla confirmaron sus palabras y eso generó una importante crisis interna. La autoridad del seleccionador quedaba dañada y la transición pausada para la que le había contratado la AUF saltó por los aires. Bielsa, sin embargo, no renunció al cargo y tampoco quiso dar a la prensa más explicaciones de las necesarias.

La crisis terminó por resolverse a nivel interno, con reuniones entre los directivos, los jugadores y el seleccionador. El dirigente de la AUF Carlos Manta reconocería que Bielsa aceptó la contratación de “un mediador” entre los jugadores y el cuerpo técnico. Y no es un detalle menor, porque refleja un talante que no se había visto en el técnico argentino en anteriores ocasiones. Bielsa quería estar con Uruguay en el Mundial y eso le ha llevado a hacer concesiones que probablemente no hubiera aceptado en otro momento. Hace pocos meses, tras la derrota en un amistoso frente a Estados Unidos, declaró en rueda de prensa ser una persona “tóxica”, cuyas obsesiones están basadas “en el miedo”. Reconoció que “teme por perder mucho más de lo que disfruta por ganar”, desnudándose como no acostumbra y evidenciando, una vez más, la evolución del técnico y su deseo de estar en el Mundial.

Salvó el terremoto que provocaron las palabras de Luis Suárez y llega a la que será su tercera Copa del Mundo con una plantilla que no tiene la brillantez que venía mostrando Uruguay en las últimas ediciones, pero cuenta con jugadores importantes como José María Giménez, Federico Valverde o Facundo Pellistri. En el debut empataron frente a Arabia Saudi y este domingo, frente a Cabo Verde, buscarán la victoria que les acerque a los dieciseisavos de final.