Precipitado juicio inquisitorial a dos manos
No es habitual que una petición de comparecencia realizada por un grupo de la oposición se vea sustanciada en menos de una semana por la presidencia del PNV de una comisión parlamentaria. Ayer era el día en el que a las 12.00 del mediodía cada alumno podía consultar ya la resolución de su petición de revisión de la nota de la PAU y todavía no había datos generales. Pero para las 11.30 la consejera de Educación, Begoña Pedrosa, estaba convocada en el Parlamento, y para las 13.00, el rector de EHU, Joxerramon Bengoetxea.
No faltan años en los que habido protestas generalizadas sobre los resultados de una asignatura de la PAU. Por ejemplo los de matemáticas. Y ni de lejos hubo esta conjunción de medios, partidos y hasta el Gobierno exigiendo explicaciones. Pero es que estamos hablando de euskara, modelo A y centros concertados, y una gran maquinaria de intereses.
Se le pidieron ayer al rector de EHU datos que no tenía y explicaciones de no se sabe muy bien qué, y todo ello se hizo con un tufillo inquisitorial. Ha habido muchos ceros sobre todo en un tribunal. Pero antes de conocerse por qué, sin saber el resultado de las revisiones, ya se extendieron acusaciones de una enorme gravedad. Y lo llamativo es que desde el Gobierno se sumaran a ello.
La consejera de Educación, Begoña Pedrosa, tras intentar quitarse de encima la corresponsabilidad que su Departamento tiene en las pruebas de acceso a la Universidad, no dudó en poner la diana a una persona. Afirmó ante la comisión parlamentaria que un total de 79 de los 168 ceros registrados en el examen de Euskara y Literatura, es decir casi un 47% del total, corresponden a exámenes corregidos por un único evaluador y pidió al Rectorado de EHU «una explicación transparente» sobre esta circunstancia.
Esa exigencia pública, sumada a la rueda de prensa de la portavoz del Gobierno de Lakua de hace una semana, tiene sonido a acusación de que algo no transparente hay en ello. Pero, cómo iban a dársela si todavía no estaban los resultados de las revisiones que, por cierto, no detectan grandes cambios de nota, salvo que considere como tal subir del 0,0 al 0,5 y alteraciones de ese tipo. Se ve que para este Gobierno es mucho más fácil poner en duda la profesionalidad de un profesor de Secundaria, Bachillerato o Universidad que de un ertzaina. Se ve también que el Ejecutivo de Pradales, Pedrosa y Pérez no lleva bien que la comunidad universitaria diera la victoria al actual equipo rectoral con el 63,85 % del voto sobre la candidatura que apoyaba el PNV, que se quedó con el 36,15%. Para quien considere exagerada la atribución de preferencias partidistas, cabe recordar que nueve de los miembros que sufrieron aquel castigo de sus propios pares han sido nombrados en estos meses altos cargos institucionales por la formación jeltzale.
Pero ni aun así puede entenderse que un Gobierno, que se supone que apoya su propia legalidad en materia de idiomas y sistema educativo, esté dando pie a discursos como el que ayer hizo la representante del PP en la comisión. La parlamentaria Muriel Larrea dijo primero que existe «la sensación» de que Bengoetxea será recordado «como el rector que convirtió la EHU en una herriko taberna, al más puro estilo talibán». Y, según su teoría, «alumnos excelentes y brillantes han sacado un cero». ¿Quizá porque han hecho mal el examen? No. Porque hay persecución a determinados modelos lingüísticos que «no deben ser bien recibidos en la universidad pública» y «se utiliza nuestro idioma, el euskara, para generar barreras y dividir», con lo que «se genera esta sensación de expulsión que no debería darse».
Se ha preguntado en público, y así constará en el diario de sesiones, si «vamos a expulsar a estos alumnos que son vascos, pero que no dominan el euskera. El objetivo –ha llegado a interrogarse la parlamentaria del PP– es que todos los alumnos que accedan a la universidad pública del País Vasco dominen el euskera o el objetivo es que vayan a la universidad y tener ese talento aquí y que no se vaya aquí». Rebobinemos. ¿Alguien, aunque sea del PP, se haría esa misma pregunta hablando de cualquier otra asignatura? Hablamos de ceros y suspensos.
La teoría conspirativa carece de cualquier sustento. ¿Qué evaluador iba a prevaricar y poner un cero a un «alumno brillante», sabiendo perfectamente que este tiene derecho a la revisión de esa corrección y después a repasar el examen y recurrir cualquier desatino que vea en la misma?
Se ha comprobado que a primera vista la revisión sube unas notas, baja otras y desciende el número total de ceros absolutos, pero sin alterar sustancialmente lo ya conocido. Por eso era necesario que unos pidieran explicaciones con prisas y otros se apresuraran a poner en la picota a EHU. Porque cuando trasciendan los datos finales y se compruebe que todo está dentro de los límites del error humano ya no habrá causa de escándalo.
Es ya el momento de que el centro del debate sea por qué tantos alumnos llegan a la PAU sin ser capaces de aprobar el examen de euskara, si hasta el último decreto la forma de corrección era más laxa que con otros idiomas y si el sistema de modelos lingüísticos consagrado por la Ley de Educación aprobada por PNV y PSE no conlleva la perpetuación de cierta apología de la ignorancia, que algunos pretenden disfrazar de libertad de elección de los padres y madres.