El último paso de Curazao
Curazao podría parecer el representante llamado a poner la nota exótica al Mundial, pero representa un proyecto de más de diez años de trabajo, detrás del que se ve la mano de la influencia de los Países Bajos.
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Que este Mundial sería especialmente atractivo para las selecciones de la Concacaf se supo desde que, en 2017, la FIFA aprobó la ampliación a 48 selecciones y unos meses más tarde, se confirmó la candidatura de Estados Unidos, México y Canadá. Con las tres selecciones anfitrionas clasificadas de oficio, quedaban otras tres plazas por definir y el abanico se abría considerablemente para las selecciones de Centroamérica y el Caribe. Entró Panamá, entró Haití y entró también Curazao.
En la pequeña isla del Caribe, el empate frente a Jamaica, que les aseguraba el billete para el Mundial, se celebró como si se tratara de un hito de la patria y la noticia tuvo repercusión en todo el mundo. Un país que nació tras la desaparición de las Antillas Holandesas en 2010 y que forma parte del Reino de los Países Bajos como territorio autónomo, que cuenta con una población menor que la ciudad de Donostia, se convertía en el país más pequeño en clasificarse para un Mundial.
Su debut en el torneo pareció confirmar las previsiones de los más escépticos. Alemania se impuso por 7-1 sobre Curazao y nadie pareció extrañarse. En el segundo partido, Ecuador controló el juego y dominó a su rival; hizo hasta 27 remates a puerta, 15 de ellos entre los tres palos, pero se encontró siempre con las manos del portero caribeño y Eloy Room entró en la historia de los Mundiales con su actuación frente a Ecuador. Nadie ha hecho tantas paradas en 90 minutos y solo es superado por la actuación del estadounidense Tim Howard, que llegó a detener 16 balones en los octavos de final de Brasil 2014, que su selección perdió por 2-1 en la prórroga frente a Bélgica.
Los reyes de los Países Bajos bajaron al vestuario curazoleño a celebrar el punto logrado por la selección, que en apenas unos meses, ha pasado de provocar una sorpresa generalizada con su clasificación para el Mundial a lograr su primer punto en el torneo. Ahora se presentará en el tercer partido, frente a Costa de Marfil, con la posibilidad de lograr la que sería una de las clasificaciones más inesperadas. La realidad de la selección caribeña no es la de una potencia como Alemania, pero también está lejos de la presencia exótica que querían adjudicarle tras la derrota frente a Alemania. Detrás hay un proyecto iniciado hace más de diez años. Y sí, es el país más pequeño en haber jugado un Mundial, pero ese dato también tiene algo de trampa.
Una década para llegar al Mundial
Curazao empezó a competir como selección independiente una vez separado de las Antillas Holandesas. Con medios limitados y poca tradición en el fútbol, sus primeros resultados no fueron ninguna sorpresa y en la clasificación para el Mundial 2014 cayeron frente a Haití y Antigua y Barbuda. En 2015 asumió la selección el holandés Patrick Kluivert. Alguien con prestigio por su pasado como futbolista y cuya madre había nacido en la isla. Porque la isla tiene una población más pequeña que Donostia, pero, solo en los Países Bajos, viven otras tantas personas con orígenes en el país. Al fin y al cabo, forma parte del Reino de los Países Bajos desde que le arrebataron el control de la isla a la corona española en 1634 y pasó a convertirse en punto estratégico de su comercio con el Caribe. Principalmente del tráfico de esclavos, que fue legal en Curazao hasta el siglo XIX y dio forma a la estructura social de la isla.
A día de hoy, la dependencia política y económica de los Países Bajos es grande, también en lo que concierne al fútbol. Cuando Kluivert asumió el cargo de seleccionador sabía que los futbolistas con orígenes curazoleños tenían como meta llegar a la selección neerlandesa y no contaban con jugar para un país cuya liga sigue siendo amateur. Él mismo habló con Leandro Bacuna, que jugaba en el Aston Villa, con su hermano Juninho y con el portero Eloy Room. Los tres están con Curazao en este Mundial.

Kluivert dejó la selección en 2016, después de haber sentado las bases de un proyecto que buscaba atraer a los futbolistas con orígenes en la isla. En 2020, el también neerlandés Guus Hiddink asumió el cargo con un planteamiento más profesional, que incluyó el traslado logístico de la selección a Europa. Las concentraciones, los entrenamientos empezaron a realizarse en un entorno mucho más cómodo para los futbolistas, casi todos en equipos del viejo continente. De cara al Mundial de Qatar, ya terminaron la fase de clasificación por delante de Cuba o Guatemala y fueron eliminados por Panamá.
El proyecto de Curazao terminó por completarse con la llegada en 2024 de Dick Advocaat. Sí, también holandés. Con él debutó en la selección el único jugador de los 26 presentes en el Mundial que ha nacido en Curazao. Tahith Chong había jugado con los Países Bajos en categorías inferiores, llegó a debutar con el Manchester United y con Advocaat terminó defendiendo a la selección de su país natal.
El día que Curazao logró la clasificación para el Mundial, Advocaat no dirigió al equipo por problemas de salud de su hija y terminaría dejando el cargo unos meses más tarde. El equipo siguió su preparación enfrentándose a la selección de China; un país de 1.400 millones de habitantes frente a otro que, sumando toda la diáspora, no llega al millón. El resultado fue de 2-0 para el equipo chino y tras perder de nuevo frente a Australia, los jugadores curazoleños presionaron para que volviera Advocaat. Ahora, afrontan el partido frente a Costa de Marfil con el sueño de clasificarse para los dieciseisavos de final.