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Una concentración de gaiteros pone a bailar a 35 grados a Iruñea como si fuera Hamelín

Como si fuera un grupo de flautistas de Hamelín, una concentración de gaiteros ha puesto a bailar a Iruñea a pesar de los 35 grados que machacaban al abundante personal que disfrutaba de la mañana sanferminera de este jueves.

Los gaiteros han puesto a bailar a Iruñea a pesar de las temperaturas extremas de estos sanfermines. (Jagoba MANTEROLA | FOKU)

Ni un calor de 35 grados ha restado entusiasmo a la gente que se ha cruzado este jueves con los gaiteros, que han hecho bailar a propios y extraños mientras convergían en la plaza Consistorial desde diferentes puntos de Iruñea dentro de la concentración que han protagonizado estos músicos.

Los gaiteros han salido a las 12.00 desde la calle Descalzos para diseminarse por diferentes puntos de la ciudad. Los había de Ribaforada, Tutera, Zangoza o incluso Bilbo y se han distribuido por zonas como la plaza del Castillo, Estafeta o San Nicolás para llevar sus alegres melodías.

Por esa última zona han realizado su recorrido el trío compuesto por Patxi Gómez, Gabriel Abadía y Julián Goroskieta. Este último es colaborador de los gaiteros municipales de Iruñea y atiende a NAIZ poco antes de reunirse los 20 gaiteros participantes ante la fachada del Ayuntamiento para hacer la foto de familia y retirarse con la música a otra parte.

Las ganas pueden con el calor

El trío iba ataviado con txapela roja, camisa blanca y pantalón azul oscuro, ropa a la que en determinados momentos de los sanfermines se suma la americana azul marino y la corbata roja. Esa indumentaria completa es la que toca en días concretos, como el 6, el 7 y el 14 de julio, y que puede resultar un poco asfixiante cuando caen 40 grados, como estos días por Iruñea.

Goroskieta reconoce que llevar todo el uniforme con estas temperaturas extremas resulta duro, pero «como la gente tiene tantas ganas de fiesta, el calor pasa a un segundo plano. Se hace durillo, pero se puede soportar».

Esas ganas de fiesta que comenta se hacen especialmente palpables el día 6, jornada en la que los gaiteros han ido cobrando un gran protagonismo con su salida a la plaza Consistorial tras el Txupinazo. «Se lanza el cohete y se escucha la biribilketa, pero cuando salimos los gaiteros, la gente lo vive como que ha llegado la fiesta. Resulta muy emocionante ver a la gente con los brazos en alto y saltando al ritmo de nuestra música».

Ese ‘momentico’ tan especial se ha convertido en una especie de reconocimiento al mundo de la gaita, en el que Goroskieta pone en valor la labor que ha realizado «gente muy importante, como Javier Lakunza, José Luis Fraile, Martín Ariztimuño... que siempre han trabajado por este mundo y han hecho todo lo posible para que la gente nos respete, nos valore y cuando nos vea pasar o tocar una pieza, aplauda. Resulta muy emocionante que la gente nos vea y nos respete y valore».

«¿Vais a tocar más?»

Este mismo jueves han recibido una de esas muestras de cariño que les ha llegado profundamente a los tres. «Después de tocar una pieza que ha bailado la gente, ha venido un crío de 3 o 4 años y nos ha dicho: ‘¿Vais a tocar más?’. Eso también se agradece y se valora», señala, secundado por las sonrisas de sus compañeros Gómez y Abadía.

Ha sido una recompensa muy especial a «un trabajo constante de todo el año. Cuando salimos a las calles, detrás hay muchas horas de trabajo, de estudio y también de sinsabores, por esos momentos en los que las cosas no salen. Pero luego ese trabajo que se hace el resto del año tiene sus frutos cuando le ves a la gente en la plaza del Castillo bailando la Era».

Unos bailes a ritmo de este instrumento que tienen garantizada su continuidad, ya que, según señala Goroskieta, «hay relevo. Tenemos gente joven que está cogiendo este mundo con ganas y creo que la gaita tiene un relevo importante. Tiene un buen futuro».