John Coltrane, que estás en los cielos, nublados
Algunas viejas glorias ya fallecidas están de actualidad en clave de homenajes y el festival guipuzcoano reconoce a John William Coltrane, recordado ayer y hoy, y abre vía a otro tributo centenario, el rompedor trompetista Miles Davis. Esta tarde se espera a la guitarra del maestro Pat Metheny.
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El trompetista noruego Nils Petter Molvær figura como referente europeo del jazz contemporáneo, desde que en los años noventa del pasado siglo inventara su propia elección del género en clave de improvisación electrónica con el álbum ‘Khemer’, de 1997.
El músico nórdico gira ahora reinterpretando aquellos atrevimientos con un combo de músicos con los que lleva tiempo colaborando, y algunos de los cuales participaron en la grabación original: el guitarrista Eivind Aarseth y el batería Rune Arnesen. Completan la terna Jan Bang a los samplers, el bajista Audun Erlien, el segundo batería Per Lindvall y el DJ Pål Strangefruit.
El mundo sónico de los escandinavos recreó atmósferas aéreas y flotantes, con abundancia de efectos y el constante retumbar de la implacable doble sección baterista. Sopló esforzado y brillante el maestro, que apenas acumuló momentos de lucimiento individual, y el trance eléctrico sacudió cualquier tentación de sopor vespertino en el cubo mayor donostiarra.
‘Song of Sand’ abrió un repertorio que sigue el orden del viejo LP y desde ese inicio la sesión abrazó una lógica de melodías finas a la trompeta sintetizada de Molvær que van retorciéndose a la par que la milimétrica doble batería y todo el grupo cabalgan desbocadamente, desembocando en orgías ruidistas. ‘Platonic’ siguió ese guion que se rompió en la penumbra de la sedosa ‘Kakonita’. No hubo mayores concesiones al relax y la propia ‘Khemer’, ‘Vilderness’, ‘On Stream’ y otros títulos siguieron un macizo patrón, con el DJ Jan Bang bailando animado en robóticos movimientos.
Una tronada sonora que desembocó en la bronca total de ‘Tløn’. Pero la despedida con ‘Maja’ descubrió el lado más sutilmente milesdavisiano del enorme trompeta y su engrasada máquina.
Se nota que la operación de marketing futbolero de la mafia Trump-Infantino ha funcionado porque no hay artista que no esté felicitando a España por el Mundial y así lo hizo también el músico noruego que conoció un notable pinchazo de asistencia, pero contó con un público entregado.
Amor supremo
Con una acariciante brisa cálida y un cielo grismente encapotado, presagiando el cambio de meteo para hoy, la plaza Trinidad lució de nuevo prácticamente llena para recibir al veterano saxofonista Azar Lawrence, en cuarteto con Benito Gonzales al piano, al contrabajo Essiet Essiet y Brandon Lee de batería. Celebraban el programa “John Coltrane, the Impulse Era!, en el centenario del maestro.
Pero fue ‘Elements’, composición del jefe de fila, la que abrió sesión al sabio y largo soplo de Azar en su saxo tenor. La audiencia que no había asistido a su sesión en solitario de San Telmo comprobó pronto la magna habilidad del venezolano-neoyorquino Benito Gonzales al piano.
El de Maracaibo fue un central apoyo en todo el recital para el saxo, con una gran sección rítmica. Sonó la cumbre coltraniana ‘A Love Supreme’, que el combo resolvió impecablemente, con lección de veteranía del jefe soplador. Habría después mucho espacio para la tromba sonora y algún tiempo baladístico, y Lawrence tiró de saxo soprano en la bellísima caricia sonora de despedida.
Personalidad
La simpática vocalista Cécile McLorin Salvant, que ya en 2018 engatusó a la audiencia festivalera de Plaza Trinidad, volvió anoche, arropada por Sullivan Fortner al piano y teclados, el contrabajista Yasushi Nakamura y Kyle Poole a la batería. Directa al grano, arrancó en ‘Nothing Like You’ exhibiendo su alto juego de registros vocales, para cambiar de ambiente en la clásica intimidad de Cole Porter, ‘With Every Breath I Take’ y el baladón ‘Left Alone’.
Exhibió su propia habilidad compositora en la bonita ‘Take That Stone’, el ambiente más pop de la sesión. Y rubricó su hermosa forma de llegar al corazón bordando la versión de ‘Le mal de vivre’ de la gran Barbara. Lo cabaretero es su mundo, en el que penetró con ‘Barbara Song’, de Kurt Weill y Bertolt Brecht, o el vals ‘Changeable’.
Valiente y consecuente, acumuló varias piezas largas como la vieja canción francesa ‘Objets dans le sable’ y se pasó al castellano dedicando un hermoso mensaje pacifista y de amor, muy aplaudido, o teatralizando la ironía de ‘Puro teatro’, canción que popularizó la cubana La Lupe. Se atascó simpáticamente con el «eskerrik asko» y despidió triunfal la noche con la positiva ‘Don't Rain On My Parade’, como un agradecimiento por haberse librado por horas de la nueva dana.
Pasada la medianoche, seguía la juerga en la playa Zurriola con el animoso pop de la británica Emma-Jean Thackray y grupo, en donde un rato antes los iruindarras Kokoshca habían hecho bailar al arenal.
Sábado revuelto
En la jornada de este sábado estará de mañana en San Telmo el pianista de Estrasburgo, Benjamin Moussay, y en el Victoria Eugenia el cuarteto del guitarra Víctor Antón, con su programa ‘Nudos (música inevitable)’, y el quinteto del saxo Daniel Juárez con ‘Reflexividad’.
El Kursaal vuelve a recibir al popular guitarrista Pat Metheny, en cuarteto, con la versión «aumentada y mejorada» de su último proyecto, ‘Side Eye III+’. También por la tarde abre sus puertas el caseríko de Chillida Leku para el dúo del saxofonista Enric Peidro y el pianista Federico Mazzanti.
Con la vista puesta en el anunciado cambio meteorológico, en Plaza Trinidad se programa al quinteto del trompeta Charles Tolliver, recordando a Jon Coltrane en su centenario con el programa ‘África/Brass’ y la presencia de Musikene Big Band. En la segunda parte se anuncia al septeto del también veterano bajista Marcus Miller homenajeando otro centenario, el del trompeta Miles Davis.
Duro estará quizás el tiempo en Zurriola, donde en principio se convocan siete actuaciones en las terrazas del Kursaal y a los donostiarras Nøgen y el navarro HOFE, en trío, para clausurar el macroescenario de la playa.