Pogacar no tiene rival
El Tour termina con una nueva exhibición de Pogacar y deja en evidencia que sus rivales han interiorizado la superioridad del esloveno. En ausencia de Vingegaard, no han ofrecido respuesta a sus ataques y ha podido pasar los momentos más críticos sin verse exigido, incluso trabajando como gregario.
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El Tour 2026 terminó con el excelente sabor de boca que dejó la victoria de Van der Poel y en ASO no pueden estar más contentos con la decisión de incluir el paso por Montmartre en el recorrido de la ronda gala. Es lo que tienen los corredores como el neerlandés. Su determinación, su lucha y la evidencia de que lo deja todo sobre la bicicleta provocan una emoción inmediata en el aficionado y el Tour siempre ha vivido de las emociones que han transmitido sus mayores héroes. Se trate de Coppi, Merckx, Hinault o el mismo Pogacar.
La victoria del esloveno ha sido, una vez más, incontestable y es que hablamos de uno de los más grandes deportistas de su generación y que sigue llenando de argumentos la comparación con un Eddy Merckx que, hasta hace poco, parecía intocable como el ciclista más grande de la historia.
Para la sexta etapa, la primera de alta montaña, Pogacar ya dejó claro que, hoy por hoy, está un nivel por encima del resto. Cuando atacó a 43 kms de meta, en plena subida al Tourmalet, nadie quiso seguirle y esa es una de las mayores victorias del esloveno. Ha logrado que los rivales asuman que es preferible seguir su propio ritmo y no desgastarse intentando perseguir su rueda.
Uno de los debates que ha dejado este Tour ha sido el hecho de que la carrera se ha disputado bajo un enorme calor, provocando reducciones de etapas
Mientras tanto, el Tour iba dejando otro tipo de debates. Desde la salida de Barcelona, la carrera se venía disputando bajo un enorme calor. En la tercera etapa se prohibió el acceso al público al último puerto debido a los incendios activos en esa zona de los Pirineos. El recorrido de la novena etapa se redujo en 30 kms por las altas temperaturas y el Tour ha terminado volviendo a acortar el recorrido de la última etapa.
«Si pudiera, cambiaría el calendario completo. No correría en julio ni en agosto en un lugar tan caluroso», declaró Tadej Pogacar. Obviando el hecho de que corre para uno de los petroestados más importantes y que el segundo patrocinador de su equipo, XRG, es una empresa de inversiones en energía, lo cierto es que el esloveno puso sobre la mesa los efectos del cambio climático sobre el Tour y que todo apunta a que se agravarán en los próximos años.
El sueño de Vingegaard
La polémica siguió rodeando al Tour cuando la International Testing Agency (ITA) realizó controles antidoping a los equipos UAE y Visma la noche del 18 al 19 de julio. Al día siguiente, cuando Vingegaard debió abandonar la carrera por una fractura de clavícula, Pogacar puso énfasis en que el control de esa noche «le arruinó el sueño» a su rival. La lucha contra el doping volvía a entrar en el debate del Tour, con sus dos principales protagonistas aceptando las reglas del juego, aunque denunciando el impacto que pudo haber tenido sobre su descanso.
Lo cierto es que Pogacar perdió a su mayor rival y cambio su estrategia de carrera. Evenepoel le recortaba diferencias en la etapa contrarreloj, pero dejaba claro que su principal objetivo iba a estar en asegurar la segunda plaza. Los rivales de Pogacar demostraron que han interiorizado la superioridad del esloveno cuando se hicieron evidentes los problemas gástricos que afectaban al equipo UAE. Con el equipo debilitado y cuando había razones para pensar que el propio Pogacar podía estar afectado, nadie quiso ponerle a prueba, en una de las últimas oportunidades para cuestionar su liderato.

Mientras tanto, el equipo UAE extremaba las precauciones para proteger a su líder de cualquier contagio, separando a los ciclistas sanos de los que habían sido afectados. «Probablemente haya más probabilidades de que enferme por hablar con ustedes o por rodar entre todos los aficionados en una subida», declaraba Pogacar intentando restar importancia a la situación. La realidad es que, mientras Carapaz se imponía en Orcieres-Merlette, Pogacar pasaba el día más difícil para él sin mayores contratiempos, en una decisión incomprensible por parte de sus rivales.
Para derrotar a un ciclista de este calibre hace falta ese espíritu de rebeldía que demostraron en su día Ocaña, Chiapucci o Contador, haciendo saltar por los aires carreras que parecían decididas y sí, para vencer a Pogacar hay que empezar por no aceptar la derrota.
La lucha contra el doping volvió a entrar en el debate con los dos principales protagonistas –Pogacar y Vingegaard–denunciando el impacto que pudo haber tenido sobre su descanso los controles de madrugada
Al día siguiente, el esloveno demostró en Alpe d’Huez su buen estado de salud, superando a rivales en medio de una multitud, para terminar llegando a la meta en solitario y batiendo el récord establecido por Marco Pantani en 1995. ASO va a tener que plantearse ampliar el vallado en los puertos más señalados, porque la imagen de Einer Rubio chocando contra el coche del UAE y viéndose obligado a abandonar, deja en evidencia a la organización, precisamente cuando se cumplen 10 años de la carrera a pie de Chris Froome Mont Ventoux arriba.
Al final, con su quinta victoria en la general, Pogacar se une al club más exclusivo del Tour y amenaza con conseguir el sexto triunfo. Detrás suyo quedaron Evenepoel, Del Toro, Seixas y Lenny Martinez. Con 26 años, el belga es el de más edad de todos ellos y con 19, Seixas el más joven. Ahí está la esperanza para el Tour del año que viene. Mientras tanto seguiremos disfrutando con el espectáculo ofrecido en Montmartre por Van der Poel, Pogacar y el resto del pelotón.