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Pradales inicia el curso alabando el «uso responsable y razonable del autogobierno vasco»

El lehendakari Imanol Pradales ha iniciado el curso político con un extenso artículo en el que defiende «el uso responsable y razonable del autogobierno vasco, basado en la tradición sociopolítica del humanismo». 

Imanol Pradales junto a Aitor Esteban en el aniversario del PNV. (Aritz LOIOLA | FOKU)

El lehendakari de la CAV, Imanol Pradales, ha señalado que «el devenir de Euskadi desde la aprobación del Estatuto de Gernika de 1979 nos muestra, con evidencias empíricas contrastadas internacionalmente, que el uso responsable y razonable del autogobierno vasco, basado en la tradición sociopolítica del humanismo, nos ha permitido desarrollar una modelo propio y diferenciado de desarrollo socioeconómico en el que hemos sido capaces de integrar competitividad, equilibrio y cohesión social, a la par de construir comunidad vasca y enfrentar los grandes desafíos que han interpelado a nuestro País durante décadas».

Así lo ha indicado en un extenso artículo publicado en LinkedIn, en el que ha recordado las figuras de Jose María Arizmendiarrieta y del lehendakari José Antonio Agirre, que «proporcionó un suelo firme para el fortalecimiento de la democracia, la libertad y la justicia social». «Promulgó y practicó la ‘libertad responsable’ como causa política. En el frente y en la retaguardia. En Euskadi y en el exilio. Y trabajó incansablemente por la unidad, porque sabía que un pueblo cohesionado y resiliente era el mejor refugio ante la desgracia y la única garantía de futuro». 

«Ha pasado casi un siglo. Y durante este año en el que celebramos el 90 aniversario de aquel primer Gobierno Vasco, recordamos su legado», ha manifestado, y ha incidido en que, «con la recuperación del autogobierno tras la dictadura franquista, nuestro Pueblo pudo resurgir retomando esta cultura sociopolítica anclada en su tradición, y la adaptó a los retos del momento». 

«Euskadi levantó una arquitectura institucional inspirada en aquellos principios y valores que ha sido renovada constantemente, manteniendo siempre el hilo conductor de un modelo de desarrollo humano sostenible, así como el compromiso con el bien común. Principios éticos, desarrollo económico y justicia social. El modelo que hemos defendido siempre y que nos corresponde actualizar y renovar», ha añadido antes de alertar de que «hoy vivimos días de enorme inestabilidad». 

«Guerras y crisis se suceden a gran velocidad, generando una creciente sensación de inseguridad, fragilidad y vulnerabilidad. No pocas personas sienten que se están perdiendo la estabilidad y el bienestar disfrutado durante décadas. Y miran al futuro con incertidumbre y preocupación. o se antoja un lugar hostil y plagado de interrogantes?», ha preguntado.

Humanismo

Ha subrayado que, «lo primero, admitir que no existen fórmulas mágicas. Tampoco atajos. Además, nunca he creído en esa idealización del pasado que tan solo nos conduce a reconstruir una realidad edulcorada que, sencillamente, nunca existió. Y lo segundo, aprender de quienes nos precedieron. Nuestra tradición sociopolítica nos enseña que es nuestra obligación actualizar la concepción del ‘humanismo’, que debe ser nuestro anclaje en estos días de zozobra. Humanismo en las relaciones internacionales, la política, la economía, las relaciones sociales y personales. Humanismo global y local, como ventana a la esperanza en un contexto de interdependencia a todos los niveles. Un mundo que no obligue, como estamos viendo estas semanas, a millones de personas a poner su vida en riesgo para huir de la miseria, la persecución o la falta de oportunidades. Un mundo que no se rija por la ley del más fuerte o en el que las personas no sean esclavas de un nuevo tecnofeudalismo. Un mundo en el que la riqueza y el poder no estén concentrados en unas pocas manos y en el que el progreso tecnológico esté al servicio de las personas y no al revés». 

«Este es el camino que tenemos que seguir recorriendo en Euskadi en este siglo XXI. Dando centralidad a la persona y a su promoción integral, para que pueda desarrollar su libertad y dignidad en relación con los demás y dentro de una comunidad. Porque ser libre implica también participar, comprometerse y contribuir a la sociedad. Libertad responsable. Derechos y obligaciones. Asumir responsabilidades, comprometerse y remar a favor del bien común», ha apuntado, aseverando que «el deber de un Gobierno de vanguardia debe dirigirse a asegurar y enriquecer las estructuras institucionales que permitan a las personas cooperar, convivir y desarrollarse colectivamente, sin dejar a nadie atrás. Porque solo así podremos ofrecer como País las oportunidades para el desarrollo y bienestar integral de las personas».