Israel abre el curso matando niñas y demoliendo escuelas
Los palestinos se aferran a la educación como necesidad vital aunque se enfrenten a la amenaza de morir en el camino, encontrar el colegio destruido y no disponer de un solo cuaderno. En el primer día del curso, el Ejército israelí mató a una niña de seis años y ordenó demoler decenas de escuelas.
Artikulu hau irakurtzeko
erregistratu doan edo harpidetu
Dagoeneko erregistratuta edo harpideduna? Saioa hasi
Klikik gabe gelditu zara
Como para muchos niños y niñas palestinos, el pasado domingo fue el primer día de colegio de Wafaa Yusuf Akilah, una niña de cinco años. Se había fotografiado, sonriente, con su uniforme escolar azul y el gesto del pulgar hacia arriba. No volvió a casa. Israel la mató antes de que pudiera llegar. El Ejército israelí lanzó uno de sus drones contra el coche en el que su padre, Yusuf, la llevaba cerca del cruce de Hamid, en el oeste de Ciudad de Gaza y acabó con la vida de ambos.
Entre el amasijo de los restos del vehículo calcinado y rastros de sangre, todavía se veían sus libros desperdigados con parte de su cuerpo boca abajo. «Todos los días vemos una masacre. Quien diga que hay un alto el fuego está mintiendo», relataba un hombre que mostraba en sus manos los restos y el cabello de la niña dispersados por la explosión.
Para los niños palestinos, el nuevo curso es una lucha por aferrarse a la vida en medio del infierno creado por Israel y amparado por sus socios europeos y estadounidenses. Y no siempre es posible.
Los cinco hijos de Fátima Nasser, desplazada en el sur de Gaza, no puede comprar cuadernos, mochilas ni ropa. Refugiada en una mezquita, intenta enseñarles por su cuenta, pero es una tarea penosa sin libros y en medio del caos del campamento de desplazados. Con el objetivo prioritario de sobrevivir, miles de niños no tienen tiempo para asistir a clase. Lápices y cuadernos han triplicado sus precios, haciéndose inalcanzables para familias que ya tienen problemas para costearse los alimentos y el agua potable.
Un problema que se suma al hecho de que casi todas las escuelas han sido bombardeadas durante los últimos tres años, y están destruidas o convertidas en refugios para familias desplazadas. A su vez, los maestros y maestras han sido diezmados o también desplazados por los ataques israelíes.
El Ministerio de Educación de Gaza estima que el 80% de los centros escolares se encuentra fuera de servicio. Del resto, más de la mitad son apenas tiendas de campaña o un espacio cubierto de plástico que cobija a los alumnos que pueden llegar a ellas.
«No es una opción. Es una necesidad»
Y, a pesar de todo, los niños y niñas palestinos siguen «enseñando vida», como escribió la poetisa palestina Rafeef Ziadah. Palestina es un pueblo con un elevado nivel educativos, cuando –pese a los obstáculos del apartheid y la ocupación– registraba una de las tasas de alfabetización más altas de Oriente Próximo y una puntuación en el informe PISA superior en varios apartados a Marruecos o Jordania. Su educación superior también era de las más altas de la región.
Ahora, educadores y alumnos siguen determinados a continuar aprendiendo y enseñando en medio de las bombas y las amenazas, entre ruinas y bajo plásticos. «La educación en Gaza no es una opción, es una necesidad», afirma Alham Abdel Ati, que dirige una iniciativa gratuita en Mawasi en un reportaje del medio digital Gaza Herald.
Su escuela ha sido destruida tres veces y la ha reconstruido otras tantas con fondos personales y donaciones. Un trozo de madera sirve de pizarra en una tienda de campaña. Alham dice sentirse orgullosa de que los estudiantes se empeñen en asistir a clase todos los días entre la devastación, aunque algunos no pueden ni permitirse un cuaderno y otros tienen que compartir un solo lápiz.
El Ministerio de Educación ha puesto en marcha programas de enseñanza remota, aunque el teléfono móvil tampoco está disponible para todos y el acceso a internet no es continuo.
Cisjordania: Soldados en el patio
En Cisjordania, la ocupación lleva décadas saboteando la educación con incursiones y operaciones militares, controles en el camino a la escuela e incluso detenciones en los propios centros. La incapacidad de la Autoridad Palestina y la falta de financiación añade más dificultades a maestros y maestras y a la continuidad del curso.
En los últimos años, la situación se ha agravado con la amenaza cada vez más violenta de soldados y colonos. La «bienvenida» al nuevo curso en la Escuela Secundaria de Burqa, al noroeste de Nablus, fue el domingo la presencia de soldados armados en el patio antes de que comenzaran las clases. También entraron en la Escuela de Huwara. Esta vez no hubo heridos ni detenidos, pero sí amenazas a los responsables de los centros para que retiraran una bandera palestina.
Más de 846.000 estudiantes prevén regresar a la escuela estos días, pero no pueden estar seguros de si seguirá en pie, según relata la Fundación Days of Palestine. El Ejército israelí ya las eliminó en los campamentos de refugiados cuando los devastó y expulsó a 40.000 personas.
Amenazas de demolición
Ahora al menos 84 escuelas se encuentran bajo órdenes de demolición o conminadas a que pongan fin a su actividad, lo que afecta a casi 13.000 estudiantes y más de mil docentes.
De ellas, Israel ha anunciado el derribo completo de 54 y parcial del resto. Y esto en un sistema de apartheid donde los palestinos tienen prácticamente negado el derecho a levantar construcciones.
Más de 800.000 menores se encuentran con obstáculos para acceder a una educación segura y continua, según Unicef, debido al cierre de centros, las operaciones militares o las restricciones de movimiento. Según la ONU, diez escuelas con más de 360 estudiantes ya han sido abandonadas en las comunidades rurales beduinas por el desplazamiento forzado de sus habitantes.
En Hebrón las clases comenzaron el domingo con 14 aulas con órdenes de demolición en la puerta. Las autoridades israelíes alegan que fueron construidas sin permiso, en un territorio donde el ocupante casi nunca lo concede y los tribunales, como en este caso, desestiman todos los recursos. Los centros amenazados son apenas unos prefabricados. Si aparecen las excavadoras, los alumnos tendrán que seguir las clases bajo tiendas de campaña o al aire libre.
Esas 14 se encuentran dentro de un grupo de 18 escuelas que atienden a unos 1.600 niños en Masafer Yatta y la cercana Badia. El pasado 4 de agosto ya fue demolida parte de la escuela Shaab al Butum, que cuenta con medio centenar de estudiantes. Lo que queda en pie sigue bajo orden de destrucción, al igual que la Zif Girls Secondary School o la escuela Al Rifaiyaa en Hebrón, con 250 y 175 alumnos respectivamente, que no saben hasta cuándo podrán seguir acudiendo a clase.
Dos muertos más
El Ejército israelí mató ayer al menos a dos personas en Gaza en nuevos ataques. Fazi Ahmed Mahmud Abu Ayada, de 69 años, fue tiroteado al sur de la ciudad de Jan Yunis. Otro ataque mató a una persona e hirió a una decena cerca de una escuela en el campo de desplazados de Nuseirat.
Siria
Las redadas, fumigación de tierras, tala de árboles y destrucción de viviendas que Israel está perpetrando en Siria pueden constituir crímenes de guerra, según la Comisión de la ONU sobre Siria, que teme torturas a 49 personas detenidas este mes, entre ellas dos niños.
Hamabi gobernuk Israelgo kolonien merkataritza zigortuko dutela iragarri dute
Europako hamaika herrialdek eta Kanadak Zisjordaniako kolonia israeldarretako ondasunen salerosketa murrizteko asmoa agertu dute.
Sinatzaileek onartezintzat jo dute bereziki Zisjordaniako E1 kokaleku proiekturako lizitazioekin aurrera egiteko erabakia. Estatu frantsesak, Britainia Handiak eta Kanadak kolonietatik datozen ondasunen merkataritza debekatu dute. Horiekin batera, Estatu espainolak, Danimarkak, Finlandiak, Irlandak, Islandiak, Norvegiak, Poloniak, Portugalek eta Suediak Europa mailako murrizketak babestuko dituztela adierazi dute. Gobernu horiek, halaber, Palestinako lurraldea bereganatzeko edo biztanleria palestinarra lekualdatzera behartzeko edozein neurriren aurka agertu dira, eta Israelgo Gobernuari eskatu diote berehala amai dezala Zisjordaniako kolonien hedapena. Era berean, indarkeria erabili duten kolonoak zigortzea eta Israelgo Armadaren aurkako salaketak ikertzea eskatu dute.
Deigarria da beti sionismoaren aldeko jarrera izan duten Gobernuen adierazpen hori –bereziki, britainiarra tartean izatea–, baina, hala ere, urratsa erdibidean geratu da, aldi berean Israeli babesa eman diotelako, «bere segurtasuna bermatzeko duen eskubidea» aldarrikatuz, eta Hamas gaitzetsi dutelako.
Hala ere, nahikoa izan da Israelek haserre erantzuteko. Gideon Saar Defentsako ministroak Britainia Handiaren aurkako neurriak iragarri ditu, besteak beste, Jerusalemgo kontsulatua ixtea, Palestinako Aginte Nazionaleko indarren entrenamendua etetea eta hamabi herritar britainiarri Israelen sartzeko debekua ezartzea.