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‘Cinco minutos más’, planos secuencia en un cóctel de géneros

Javier Ruiz Caldera aterriza en Sección Oficial con ‘Cinco minutos más’, una película que aborda el momento de crisis de una pareja desde diferentes puntos de vista en cuanto al género y rodando, además, gran parte del metraje en plano secuencia. 

Javier Cámara, Berto Romero, Belán Cuest y Javier Ruiz Caldera, esta mañana en el Kursaal. (Maialen ANDRES | FOKU)

¿Tenemos tiempo para reflexionar sobre las cosas que pasan actualmente en nuestras vidas, en el mundo? Quizá sea una de las preguntas a la que se asoma Javier Ruiz Caldera en la película ‘Cinco minutos más’, que se ha proyectado hoy en Sección Oficial y que ha tenido una buena acogida por parte del público. 

Una pareja en crisis decide pasa un fin de semana en una casa aislada en el campo. Allí se encuentran con el encargado de la agencia para que les dé las llaves de la casa pero, antes de que este se vaya, ocurrirá algo excepcional: el tiempo retrocede cinco minutos. 

Miedo, risas, angustia... Son diferentes los sentimientos que genera este film, cuyos autores tampoco han sabido clasificarla, ya que es a partir de ahora cuando se enfrenten a la cinta con el público. «La idea no era hacer una película pesimista, ni que retratara el estado del mundo. Soy fan del cine de género desde siempre y tenía ganas de proponer una película en la que hubiera una propuesta, si no nueva, la menos no vista. Dentro de este genero de viajes en el tiempo, encontré una variación de esto. Esta variación empuja la película hacia otros géneros, que es casi hasta el cine apocalíptico. No es una película luminosa. Es todo lo contrario. Cuando la escribí, me di cuenta que lo que estaba retratando era un sentimiento muy contemporáneo. Los personajes solo pueden reaccionar, no pueden reflexionar y me parece que es lo que nos pasa un poco a todos en el día a día», ha explicado el guionista y actor Berto Romero ante la prensa.

El reducido elenco de este film lo terminan de componer Belén Cuesta y Javier Cámara, quienes han hablado de su experiencia de rodar gran parte de la película en planos secuencia que tienen una duración exacta de cinco minutos. «Al principio piensas, ‘no se va a poder hacer’, porque tienes un equipo entero detrás de ti, 30 personas sin hacer ruido. Nos tropezábamos mucho. Pero luego, cuando veías que todo iba cuadrando, que estábamos muy pendientes de la técnica que era muy compleja, estábamos ya como ensayados, entonces esos cinco minutos eran muy poderosos», ha afirmado Cámara.

Por su parte, Cuesta ha señalado que «narrativamente hay algo muy teatral de acabar y terminar algo. Te ríes de verdad, te asustas de verdad... No es un plano solo tuyo, pasa una historia real de cinco minutos, y eso solo pasa en el teatro. Son historias de cinco minutos de principio a fin». 

Javier Ruiz Caldera ha señalado que el rodaje se realizó en plano secuencia porque «era la manera de ser más honesta con el guion y sentir el tiempo como lo sienten los personajes, que es real, que no esta manipulado».

Ha habido quien ha comparado esta película con el cine Coreano. Berto Romero ha afirmado al respecto que «este guion lo escribí sin reparar en ello, simplemente escribiendo y dejándome llevar. Que en un momento fuera dura pero que también hiciera reír. Recordamos películas de cine coreano que tienen este desparpajo, como ‘Parásitos’, donde saltas de un género a otro sin complejos».