INFO

Disparen al cineasta

BAJAÑÍ
Dir. y guion: Fernando Trueba. Int.: Niño Josele.

Imagen de ‘Bajañí’ (DONOSTIAKO ZINEMALDIA)

Sería un error atribuir a la calidad intrínseca del nuevo film musical de Fernando Trueba (tras Dispararon al pianista) las rondas de aplausos y olés que en los Príncipe han acompañado a la proyección de Bajañí. El documental, que lleva por nombre el caló para «guitarra» y por protagonista absoluto a Niño Josele, encuentra sus puntos álgidos cuando no se entromete en el rasgueo del maestro, o quienes lo acompañan.

Sin embargo, en términos estrictamente cinematográficos, a la película le faltan ideas o presupuesto que la dejen a la altura… Sobre todo, si la comparamos con la libérrima no-ficción musical de Trueba hoy en Zinemaldia, Chicho o Mientras el cuerpo aguante de 1982. El madrileño rueda este repertorio de mil tonos siempre con dos parcos tiros de cámara y uno de recurso, como quien se cubre las espaldas. Nos sabe a poco, en especial tras el reciente despliegue imaginativo de Antón Álvarez en La guitarra flamenca de Yerai Cortés.

En cualquier caso, Bajañí debería ser un índice didáctico: Niño Josele derroca cualquier frontera en favor de una auténtica «música fusión», cuya guitarra trota, acaricia, estira y puntea, en lugar de jazz, bossa nova o flamenco. Dudo más de si el viaje por entre Almería, Nueva York y Río de Janeiro llega a superar su propio carácter de fondo pintado. Y cuestiono los intersticios monocromáticos dispersos entre las canciones de este film-concierto, tan desgajado que a pesar del virtuosismo no llega a arrancar nunca: no sirven más que para satisfacer el apetito fan. Eso no es didáctica.